CASTELLÓ. Susana Babiloni Chust se convirtió en 2023 en la primera mujer al frente del Colegio Territorial de Arquitectos de Castellón (CTAC). Después de completar su primer mandato, renueva en el cargo por tres años más para continuar, junto con su equipo, con un programa centrado en dar respuesta a las necesidades de los profesionales y en abrir el CTAC a la ciudadanía. La defensa de la profesión como un valor cultural y técnico ante retos tan importantes como el problema de acceso a la vivienda es uno de sus grandes desafíos.
-Para empezar, ¿qué balance hace de estos tres años al frente del Colegio Territorial de Arquitectos de Castellón y qué objetivos cree que se han conseguido?
-El primer balance es que ha sido un trabajo en equipo. Aunque yo esté al frente como presidenta, somos una junta implicada que trabaja mucho por la profesión. Tenemos la suerte de que esta junta, renovada y continuista, abarca diferentes perfiles dentro de la profesión, lo que nos permite atender diversas necesidades. Hemos abierto las puertas del colegio para tener presencia en toda la provincia, realizando actividades con la sociedad y contactando con colegiados de diferentes partes. Hemos sido tenaces en el trabajo con la administración, tanto local como autonómica, para estar presentes en los diálogos y manifestar lo que no funciona. Otro hito es la consolidación de actividades referentes como la participación en la Nit de l'Art, la Semana de la Arquitectura y la colocación de la placa Docomomo. También destacaría el papel de los arquitectos que se involucran ante problemáticas sociales, como en el caso de la Dana, demostrando que somos un bien para la sociedad.
-Después de estos tres años, ¿la decisión de continuar implica nuevas ideas y objetivos para este nuevo mandato?
-Sí, pero en realidad son una continuación de lo que ya estamos haciendo. Para nosotros, el trabajo con la administración, la defensa de la profesión, la vigilancia del intrusismo y la lucha por pliegos de calidad que valoren el trabajo del arquitecto son muy importantes. También tenemos en mente mejorar los servicios que ofrecemos al colegiado, adaptándonos a los diferentes perfiles de arquitectos. Queremos generar una relación entre estos perfiles y trasladar ese valor a la sociedad, ya que somos un valor tanto cultural como técnico. Continuaremos con los ejes principales de estos tres años, implementando nuevas medidas y cerrando proyectos como la guía de la arquitectura y su página web.
-¿Cómo se aborda la continuidad de la profesión y la atracción de futuros profesionales?
-Es fundamental asegurar que la profesión siga siendo atractiva y útil, con una función social. Por ejemplo, recientemente hicimos un acto de reconocimiento a los nuevos colegiados, dándoles una bienvenida cálida. Hemos implementado iniciativas donde arquitectos de diferentes perfiles comparten sus especializaciones para generar una red. También organizamos visitas y actividades enfocadas a jóvenes y a diferentes campos donde la arquitectura está presente, incluyendo a arquitectos en el extranjero que comparten sus experiencias. Intentamos que todos los arquitectos, independientemente de la edad, estén presentes y motivar a los nuevos colegiados.

- Fotos: ANTONIO PRADAS
-¿Cómo está la situación de la fuga de arquitectos y el regreso de profesionales a la provincia?
-Hemos tenido mucha fuga de arquitectos en el pasado. Ahora, la situación es mixta. Hay nuevos colegiados que acaban su formación y se incorporan, pero también estamos viendo el regreso de profesionales con experiencia en el extranjero. Hay gente que se queda fuera, pero en los últimos años se nota que hay quienes están volviendo.
-Centrándonos en la actualidad, ¿qué valoración hacen de la problemática de la vivienda en la provincia de Castellón y cómo ven las políticas actuales?
-La falta de vivienda es un problema real y constatado. Detectamos un aumento muy significativo de la rehabilitación frente a la construcción de obra nueva, una tendencia al alza desde hace un par de años. La gente está rehabilitando viviendas existentes o comprando inmuebles antiguos para actualizarlos. Por otro lado, la obra nueva ha ido al alza pero no cubre la demanda actual y se está optando por otras soluciones como los cambios de uso. Una realidad que nos preocupa y que vemos sobre todo en la ciudad de Castelló, donde se dan más del 60% de los cambios de uso. Esto demuestra la necesidad de vivienda pero el cambio de uso no debería ser la única solución, ya que implica la pérdida de espacios reservados para otros servicios y además nos sitúa ante la pregunta de qué tipo de viviendas queremos para el futuro. Puede ser una solución puntual pero no una medida generalizada.
En cuanto al territorio, vemos que la demanda de construcción y rehabilitación de obra nueva se concentra en la capital, el área metropolitana y la costa. Los municipios del interior sufren despoblación, tienen mucha vivienda vacía y necesitan rehabilitación, con poca obra nueva. Esto representa un gran potencial que debe ser considerado.
Los costes de la vivienda son otro factor, y si suben, la vivienda se vuelve menos asequible. Se necesitan políticas para hacerla accesible. El tiempo también es un problema, ya que desde el inicio hasta la finalización de una obra nueva pasa mucho tiempo, lo que afecta los costes. Es una realidad que requiere una política consensuada entre los distintos agentes para promocionar vivienda accesible.
-En relación con los cambios de uso, ¿se cumplen los estándares mínimos de habitabilidad y qué riesgos existen?
-Los estándares mínimos de habitabilidad se cumplen, ya que hay una normativa que debe seguirse y pasa por visado en el colegio y licencia en el ayuntamiento. Sin embargo, los ayuntamientos tienen criterios que pueden ser más restrictivos o permisivos. Hay municipios que no son partidarios del cambio de uso porque tienen suelo o vivienda vacía y prefieren potenciar eso, mientras que otros, más colapsados, sí lo utilizan. Esta medida no puede ser una solución a largo plazo, ya que llegará un punto en que no haya más locales para cambiar de uso.

- Fotos: ANTONIO PRADAS
-¿Qué soluciones pueden aportar desde la arquitectura ante la problemática de la vivienda?
-La profesión es muy amplia y tenemos conocimientos en varios campos. El arquitecto debería liderar los procesos que afectan a la vivienda, desde políticas y leyes hasta sistemas constructivos. Estamos presentes en el desarrollo de nuevas leyes y reglamentos, realizando alegaciones si es necesario y manteniendo reuniones periódicas con los ayuntamientos. También gestionamos ayudas de fondos europeos o estatales. Intervenimos en muchos campos, no solo en la edificación, sino también en rehabilitación y planeamiento. Somos el agente que debe liderar toda esta parte.
-¿Cómo está la construcción de obra nueva en la provincia y qué papel juega la construcción industrializada?
-Los visados de obra nueva están al alza desde 2020, con una evolución paulatina. En 2026, llevamos más viviendas nuevas que en 2025, pero la realidad es que de momento la rehabilitación es lo que sigue creciendo. La construcción industrializada tiene ventajas en cuanto a tiempo y coste, lo que se traduce en eficiencia y rapidez, repercutiendo en el precio final de las viviendas. Es una vía que está empezando y aún se ve poco en Castellón, pero ya comienza a estar presente, especialmente en viviendas unifamiliares.
-¿Qué se necesita para impulsar la construcción de obra nueva y la vivienda pública?
-Se necesita obra nueva en aquellos lugares donde no haya tanta vivienda vacía o haya mucha demanda. Esto implica la gestión del suelo, tanto público como privado, y la agilización de los tiempos de gestión. Se requieren iniciativas combinadas público-privadas, o solo públicas o solo privadas, con políticas claras.
En cuanto a la vivienda pública, es compleja. Se necesita vivienda de protección pública tanto para compra como para alquiler, ya que la oferta de alquiler ha bajado considerablemente mientras la demanda sigue subiendo. Aunque la modificación de 2024 del módulo de vivienda protegida mejoró la rentabilidad, y se propuso un módulo dinámico, la realidad en la provincia de Castellón es que aún no se ha reactivado como nos gustaría. El proyecto de Sensal en Castelló, con 120 viviendas, es un ejemplo, pero necesitamos muchos más en toda la provincia.
-¿Qué demandas o cuestiones consideran que deberían atender las administraciones desde el punto de vista de la profesión?
-Una demanda constante es la agilidad y la reducción de la burocracia y la normativa, que ralentizan los procesos. Insistimos en garantizar la presencia del arquitecto en todos los procesos relacionados con la vivienda y el territorio, ya que aportamos una visión importante en urbanismo, paisaje, patrimonio y rehabilitación. Otra petición es que la calidad de la arquitectura y el trabajo del arquitecto se vean reflejados y valorados en los pliegos de licitaciones y concursos, evitando que solo se valore el coste. Es importante que se remunere adecuadamente el trabajo para asegurar proyectos bien desarrollados y evitar problemas futuros.
-¿Cómo ven el desarrollo urbanístico residencial de la ciudad de Castelló y hacia dónde creen que debería caminar?
-Se están haciendo cosas, pero nos preocupa el tema de los cambios de uso y si se cubrirán todos los servicios si los locales se transforman en viviendas. Castelló es una ciudad cómoda, con la ventaja de tener playa y montaña, y es importante poner en valor ese paisaje y patrimonio. La movilidad es otro aspecto clave, con iniciativas que favorezcan una ciudad amable y accesible. También es crucial abordar el efecto isla de calor con más vegetación y desarrollar iniciativas para que las ciudades sean confortables térmicamente. Una ciudad es una mezcla de muchos aspectos (viviendas, servicios, transporte), y las políticas deben ser concretas pero amplias para responder a los desafíos.

- Fotos: ANTONIO PRADAS
-¿Cómo abordan el desafío del cambio climático en el diseño y construcción de viviendas en Castellón?
-La eficiencia energética es una prioridad. No solo para reducir gastos, sino para tener viviendas que funcionen como resguardo térmico. Desde el diseño, los arquitectos contamos con normativas cada vez más estrictas y el uso de materiales con tecnología avanzada. También recuperamos el conocimiento tradicional de grandes paredes con inercia térmica. Priorizamos estrategias pasivas, como el diseño que considera el viento predominante y el soleamiento, elementos para proteger del sol y la ventilación cruzada, tan característica del Mediterráneo. Los aislamientos son cada vez más importantes. Cuando las estrategias pasivas se agotan, se utilizan máquinas lo más eficientes posible. También consideramos la gestión del agua de lluvia. Es importante hacer pedagogía a la sociedad sobre el confort y el uso eficiente de la energía.
-¿Cómo ven la penetración de la cerámica como material de construcción en Castellón y su adaptación a las necesidades actuales?
-La cerámica ha trascendido su uso tradicional en cocinas y baños para formar parte de proyectos como material articulador. Se utiliza en viviendas, usos terciarios, comerciales y en el espacio urbano. Es un material duradero y ha demostrado su eficacia y eficiencia. Gracias a la tecnología, está integrada en proyectos de arquitectura, presente en fachadas, cubiertas y espacios urbanos duraderos. Es un material autóctono y versátil que está totalmente integrado en nuestro día a día.
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