CASTELLÓ. La industria cerámica de Castellón ha afrontado este miércoles una cita crucial en Bruselas en su camino para convencer a las autoridades comunitarias de que congelen la reducción de los derechos gratuitos de CO₂ (ETS) en el periodo 2026-2030, que supondría un coste adicional anual de hasta 160 millones de euros. El sector español, concentrado en la provincia, se ha aliado con el azulejo italiano y ha protagonizado un acto en el Parlamento Europeo en un último intento de hacer virar los planes comunitarios, cuya aplicación está prevista para abril. Así, el tejido industrial de ambos países, junto con los gobiernos regionales de la Comunitat Valenciana y de la región italiana de Emilia-Romaña, han impulsado un manifiesto en el que reivindican soluciones urgentes y específicas para asegurar la viabilidad del sector.
“Es fundamental avanzar hacia una transición ecológica compatible con la competitividad industrial y económica, evitando la deslocalización y garantizando el empleo de las miles de familias que dependen de nuestros sectores en Europa", ha afirmado el presidente de Ascer, Ismael García. Por su parte, Alberto Echavarría, secretario general de la patronal, ha incidido en que "es urgente revisar el ETS, mantener las asignaciones gratuitas y poner en marcha un programa específico de apoyo a la innovación para garantizar la descarbonización sin comprometer la competitividad ni el empleo".
El acto, bajo el título The Future of European Ceramics, ha contado con una amplia representación institucional de las dos principales regiones productoras de cerámica del viejo continente. Entre otros, han asistido la consellera de Industria, Marián Cano; el vicepresidente de la región de Emilia-Romaña, Vincenzo Colla; la presidenta de la Diputación de Castellón, Marta Barrachina; los alcaldes de Onda y l'Alcora, Carmina Ballester y Samuel Falomir; así como eurodiputados del PP, PSOE y Compromís, más representantes de las patronales de España (Ascer) e Italia (Confindustria)
La industria ha querido en este encuentro hacer valer sus reivindicaciones en un último intento de hacer rectificar a la Comisión Europea. Considera que la revisión del ETS es crucial para garantizar la supervivencia del sector, que sufre -recuerda- un aumento de los costes energéticos y la competencia de terceros países que no se rigen por estas reglas. Bruselas, de momento, se mantiene en silencio y no confirmará su posición hasta dentro de dos semanas. No obstante, fuentes conocedoras del proceso ven complicado que cambie el reglamento previsto para 2026-2030.

- Representantes de los gobiernos regionales y de las patronales de España e Italia.
Solo representa un 0,9% de emisiones
El sector destaca que su contribución a las emisiones representa apenas el 0,9% del total regulado y, pese a ello, expone que “el sistema europeo de comercio de emisiones (ETS) está generando costes crecientes y difícilmente sostenibles para esta industria, un sector considerado ‘difícil de descarbonizar’ y para el que aún no existen tecnologías maduras y escalables que permitan reducir adicionalmente las emisiones”.
En el manifiesto, la industria muestra su compromiso con los planes climáticos de la Unión, pero afirma que se debe realizar “un análisis serio sobre la eficacia del sistema ETS como herramienta de descarbonización para sectores industriales ‘difíciles de abatir’, y en particular para el sector cerámico". "El problema surge cuando los objetivos se vuelven cada vez más exigentes mientras el progreso tecnológico avanza a otro ritmo. Para las empresas cerámicas existen alternativas, pero aún no están disponibles a escala industrial ni a costes compatibles con la competitividad internacional. No tienen una posibilidad real de reducir más las emisiones de gases de efecto invernadero; por tanto, su demanda de derechos de emisión permanece rígida, mientras la oferta se reduce administrativamente", reitera el documento.
En este contexto, agrega que los costes asociados al CO₂ "se convierten en un verdadero impuesto al carbono, debilitando la rentabilidad empresarial, agravando el impacto de los altos costes del gas natural (ya muy elevados en Europa) y reduciendo drásticamente la capacidad de inversión y, por tanto, la competitividad en los mercados globales frente a productos extracomunitarios".
"Nos encontramos en una fase de emergencia"
Graziano Verdi, vicepresidente de Confindustria Cerámica y presidente de CET, la Federación Europea del sector, ha insistido: “Nos encontramos en una fase de emergencia, en un contexto internacional complejo que nos obliga a ser pragmáticos. En ningún lugar del mundo el coste del CO₂ es tan elevado como en Europa; además, el continente soporta los precios de la energía más altos a nivel global. Sin alternativas tecnológicas reales, el ETS se ha convertido en un impuesto cuyo valor queda determinado por la especulación financiera, lo que drena recursos de las empresas e impide la necesaria investigación y las inversiones”.
“Este sistema pone en riesgo a nuestras empresas: es imprescindible actuar de inmediato. Las dos regiones europeas en cuyos territorios se concentran los principales polos cerámicos han manifestado claramente esta urgencia y preocupación tanto en su manifiesto conjunto como en los encuentros celebrados en Bruselas”, ha remarcado.

- Rueda de prensa en el Parlamento Europeo
Medidas de urgencia
Las empresas azulejeras de Italia y España reclaman la congelación de las asignaciones gratuitas actuales “para garantizar estabilidad y previsibilidad”, la suspensión de la revisión de los benchmarks 2026–2030 y la redefinición de los criterios basados en viabilidad tecnológica real, la introducción de un benchmark específico de combustible para el sector y el reconocimiento de limitaciones como la imposibilidad de usar biomasa en procesos cerámicos.
Asimismo, para asegurar el futuro del sector, demandan ayudas públicas de la UE que potencien la investigación en descarbonización de procesos a nivel de clúster, captura y almacenamiento de CO₂, rediseño de hornos y secaderos, materias primas alternativas, reducción de emisiones orgánicas y desarrollo de composiciones con menor contenido de sílice cristalina.
La industria cerámica de los distritos de Castellón y de Emilia-Romaña representa una de las principales excelencias manufactureras europeas, con un destacado peso económico y en el empleo: en ambos territorios se concentra alrededor del 80% de la producción europea de baldosas cerámicas, con más de 38.000 empleos directos y al menos otros 120.000 en el conjunto de la cadena de valor.
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