CASTELLÓ. La patronal del azulejo (Ascer) llevará a cabo en la última semana de febrero y la primera de marzo la primera edición de Time of Spain, una iniciativa impulsada para cubrir el vacío de Cevisama y que aglutina ferias propias de cerca de 70 empresas del sector. Estos eventos se acompañarán de actividades de promoción por parte de la propia Ascer, con la colaboración del Icex, la Generalitat, la Diputación y los ayuntamientos de Castelló y Onda. El presidente de la organización empresarial, Ismael García Peris, explica en una entrevista que se trata de un año de reflexión y que para el próximo se estudiará invitar a otros sectores del clúster cerámico, como fritas, esmaltes y otras actividades.
-¿Qué valoración realiza de la organización de Time of Spain, una iniciativa que impulsan ante la desaparición del formato habitual de Cevisama?
-Cuando terminó Cevisama 2025, Feria Valencia nos notificó en el comité organizador, dados los resultados tan tímidos, que no podía continuar como tal y se nos reubicó en Hábitat con el nombre de Cevisama Contract. La continuidad del nombre está bien, pero esta feria se organiza una semana después de Cersaie y, para los desarrollos de nuestros expositores, es imposible asistir. No quiere decir que no vaya alguna empresa que produzca láminas para cocina, pero el cliente que acudirá a Cevisama Contract no es el distribuidor internacional habitual.
Entonces nos preguntamos si íbamos a perder ese mes de febrero, cuando los clientes estaban acostumbrados a venir a la Comunitat Valenciana porque era la feria de la cerámica. En Ascer tenemos asociados que quieren feria y otros que no, así que, para proteger a ambas partes, hicimos una reunión después de Cersaie y celebramos una consulta para ver qué querían hacer las empresas. Hubo apoyo para iniciar el estudio de una alternativa y la junta rectora del mes de noviembre ratificó la autorización para desarrollar la iniciativa.
A partir de ahí nos pusimos a trabajar. Era un reto importantísimo y en mes y medio conseguimos mucho; estoy impresionado. El Icex nos ayuda a atraer empresas internacionales. El Ivace ha negociado misiones comerciales inversas y se ha creado una web que fortalece la iniciativa, donde cada empresa que quiera sumarse incorpora sus actividades. Empezamos muy tímidamente, pero a día de hoy somos ya 67 empresas.
Time of Spain acoge este año empresas de Ascer, pero ello no quiere decir que el próximo año invitemos a esmalteras y otras actividades
-¿Qué será después de Time of Spain?
-Este es un año de reflexión. Vamos a ver qué ocurre. Nuestro objetivo es que salga lo mejor posible. Pero si alguien plantea recuperar Cevisama, estaríamos encantados. El que quiera ir, irá, pero bajo el paraguas de Time of Spain caben muchas cosas. Este año solo acoge empresas cerámicas de Ascer, pero eso no significa que el año que viene no invitemos a fritas, esmaltes u otras actividades.

-Cevisama tenía la ventaja de concentrar visitantes en un único recinto. ¿Qué previsiones de asistencia tienen en Time of Spain?
-Hay algo que ya no existe: la misión de compradores internacionales financiada por asistir a la feria. Ahora es cada empresa la que hace el esfuerzo de atraer a sus clientes, y desde Ascer organizamos los actos oficiales, como la conferencia de prensa internacional o la misión comercial inversa.
-¿Qué grandes citas hay programadas dentro de la campaña?
-Primero agradecemos la ayuda de la Diputación y los ayuntamientos. El lunes 23 de febrero recibiremos a la prensa internacional -unas 50 personas-, que realizará una visita guiada por la capital de la Plana. El martes será la rueda de prensa internacional y la entrega de los XXIV Premios Cerámica. También habrá visitas de la prensa a empresas, algo muy importante porque permite mostrar el esfuerzo empresarial y trasladarlo al mercado. Esto nos diferencia de países como India o China.
El miércoles, en la Campaneta de Onda, habrá un taller de tendencias.
Además, hay previstas misiones comerciales inversas: una procedente de Estados Unidos en la última semana de febrero y otra del Reino Unido en la primera de marzo.
Cevisama Contract tendrá lugar una semana después de Cersaie y para los desarrollos de las empresas es imposible asistir; solo irá alguna que produzca láminas para cocina, y sin asistencia del distribuidor internacional habitual
-Al margen de Time of Spain, ¿el sector reclamará el regreso de la Cevisama tradicional en 2027?
-El sector es cliente de Feria Valencia. Si esta hace una propuesta que interese a los fabricantes, volverán. Participamos durante muchos años en el comité organizador, pero no gestionamos los presupuestos ni el área comercial de Feria Valencia. Tampoco puedo convencer a una empresa para que vaya a una feria si su vecino no quiere ir. En esta patronal siempre se juega a favor de todos y jamás en contra de nadie. Por lo tanto, no puedo hacer una cosa a favor tuyo que perjudique a tu vecino.

-¿Han recibido alguna propuesta concreta de Feria Valencia para un posible retorno en febrero y en edición propia?
-No. La última propuesta fue la de Hábitat 360 en septiembre. Hábitat es una feria exitosa, pero muy orientada a la arquitectura y la decoración.
-¿Y en qué situación acude al sector a Time of Spain?
-2025 se cerró bastante estable y quiero pensar que el cierre definitivo será positivo. España ha tirado fuerte y otros países se han mantenido bien, como Reino Unido, Israel y Marruecos. En Estados Unidos, pese a las últimas caídas, crecimos un 3% en el acumulado anual. Mientras, Francia, que era nuestro primer destino hace dos o tres años, ha sufrido un descenso importante.
Vemos que el sector está en movimiento, contratando más personal. Y por su parte, el acuerdo de la Unión Europea con India no nos vencerá; no nos cierra la puerta. Hemos tenido otros problemas y aquí seguimos. Es verdad que son momentos difíciles, pero el impacto de India afecta a toda la producción europea, no solo a la española. Es distinto a lo que ocurrió con el incremento del precio del gas, cuando Italia recibió ayudas y nosotros no. Ahora los problemas son similares para todos.
Para 2026, mi esperanza es no bajar; para mí eso sería un medio éxito.
-¿Prevén repetir resultados en 2026?
-Sí. Queremos acercarnos de nuevo a los 5.000 millones de facturación; nos faltan aproximadamente 170 millones.
-¿Espera que el mercado nacional siga tirando en 2026?
-Tenemos un indicador muy sencillo: cuando el ladrillo vende, ocho meses después llegamos nosotros con los acabados. Las obras que se inicien ahora se notarán a final de año.
-¿Cómo ha arrancado el azulejo en enero?
-Medio flojo, pero es habitual; enero y septiembre suelen ser meses difíciles. Otra cosa sería que en marzo, abril y mayo la producción no fuera hacia arriba.
Desde diciembre intentamos contactar con Teresa Ribera y en enero nos confirmaron la recepción del mensaje, pero sin confirmar cita
-Sobre el nuevo marco regulatorio de CO₂ de la UE para 2026-2030, ¿hay novedades?
-La novedad es que no nos damos por vencidos. Somos muy conscientes de lo que nos jugamos si no actuamos. El 2 de diciembre, la primera vez que fuimos a Bruselas, acudimos solos. Hoy iríamos mucho más acompañados, porque se ha concienciado todo el mundo. Los primeros en entenderlo fueron los sindicatos. Desde entonces hemos realizado más de 20 reuniones, recabando apoyos del puerto de Castelló, la Diputación, ayuntamientos, consellerias y del presidente de la Generalitat. Hemos estado con el Ministerio de Industria y tenemos prevista una reunión con el Ministerio para la Transición Ecológica (se celebró el viernes pasado). También estamos negociando con nuestros compañeros italianos para ir juntos a Bruselas y presentar propuestas conjuntas. Esperamos hacerlo pronto, porque el nuevo marco regulatorio se prevé aplicar a finales de marzo.
Se trata de una medida -el recorte del 34% de los derechos gratuitos de CO₂- que nos perjudica a todos. Hablamos de un sector del que viven 75.000 familias. Sin empleo no hay bienestar social, y eso es lo que debemos trasladar.
Estamos a la espera de Teresa Ribera, vicepresidenta primera y comisaria de Competencia de la Comisión Europea. Si no contamos con su apoyo, perderíamos esta opción. Pero no podemos perder la ilusión de conseguir que la UE reconsidere este nuevo coste de CO₂.

-¿Han recibido algún mensaje de apoyo o prevén reunirse con ella?
-Queremos una reunión porque conoce la situación, pero desconocemos su posición. Desde diciembre intentamos contactar con ella y en enero nos confirmaron la recepción del mensaje, pero sin concretar cita. Me gustaría decir otra cosa, pero no. Y todo lo que hacemos es para que nuestra reivindicación llegue a todo el mundo, porque si no estamos muertos.
-Ante la Comisión Europea, la presión de los Estados es clave. ¿Tienen un apoyo claro del Gobierno?
-Los gobiernos de Italia, Polonia y Chequia están implicados, pero del Gobierno español no tenemos, por ahora, ninguna promesa. El Ministerio de Industria nos ha escuchado, pero es su obligación, si no escuchan al industrial mal vamos. Pero me he llevado sorpresas: personas de las que esperaba menos apoyo que han asumido más las riendas.
De momento nadie nos ha facilitado ese imput para hablar con tal persona de la UE. Todos hablamos de Teresa Ribera; ella pensará lo que considere, pero debemos ponerle muy difícil para que diga que no. Es decir, que se descare y diga que me voy a cargar a una provincia o a 75.000 familias. Para eso impulsamos esta campaña.
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