CASTELLÓ. Azteca Cerámica afronta la última etapa de su proceso de liquidación. La histórica azulejera, con más de 60 años de trayectoria, entró en concurso de acreedores el pasado verano y, a principios de año, pactó la salida de sus trabajadores y escenificó su adiós definitivo tras no lograr superar las dificultades económicas. Según los plazos marcados en el proceso concursal, durante el próximo mes se intentará el traspaso del conjunto de la unidad productiva. En caso de que no se cierre ninguna operación en ese periodo, la fábrica saldrá a subasta por lotes, según fuentes de la administración concursal.
La compañía lleva cerca de un mes a la espera de una oferta seria y firme, pero hasta el momento no se ha presentado ninguna propuesta. Queda todavía un mes para que pueda surgir algún interesado en reactivar la firma. Si finalmente no se produce este escenario, una empresa especializada en la venta de activos de compañías en crisis se hará cargo de la liquidación mediante la comercialización en subasta de diferentes lotes.
Se trata de un proceso similar al seguido por otras empresas que han cerrado en los últimos años en la provincia, como Marie Claire o Frost-trol. De este modo, la maquinaria saldría a la venta por separado, al igual que los excedentes de producto, la marca y las instalaciones.
A principios de año, Azteca logró cerrar un expediente de regulación de empleo (ERE) de extinción para sus 118 trabajadores con los sindicatos UGT y CCOO y el despacho de abogados Laborea. El acuerdo fue posible gracias al compromiso de la empresa de abonar las indemnizaciones por despido con recursos propios y en un plazo de entre uno y tres días. El ERE afectó a las plantillas de las mercantiles del grupo -Azteca, Horkios, Kerstone y Kilion- y estableció una indemnización de 20 días por año trabajado, con un máximo de 12 mensualidades.
La azulejera de l'Alcora, dirigida por Vicente Nomdedeu, expresidente de la patronal Ascer, no pudo sortear las turbulencias económicas sufridas durante 2022 y 2023, cuando los costes energéticos se dispararon a raíz de la guerra de Ucrania. En 2024 activó un periodo de negociaciones con acreedores y, en verano de 2025, paralizó la actividad y formalizó el concurso de acreedores.
Ese mismo año, su nivel de endeudamiento alcanzaba los 11,8 millones de euros y las pérdidas ascendían a 2,1 millones. Además, su facturación había descendido un 12% respecto a 2023, al pasar de 31,2 millones a 27,5 millones de euros.
El sector azulejero, donde las ventas en el extranjero representan alrededor del 70% del total, ha evolucionado en los últimos años hacia una mayor concentración empresarial, una tendencia que permite afrontar con más capacidad la volatilidad de los precios energéticos y la incertidumbre de los mercados internacionales. En este contexto, el número de empresas azulejeras en la provincia de Castellón ha caído un 29% desde 2019.
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