Esta semana, La Paella Rusa se asoma a esas últimas encuestas que posicionan a VOX como una estrella en pleno crecimiento y aborda qué horizontes políticos (y vitales) se abren ante el
auge del partido de Abascal. También nos enfrentamos a una dura noticia: À Punt ha cancelado El Debat, el programa presentado por Toni Cantó que tantísimas alegrías nos ha dado en su breve paso por la televisión pública. Una pérdida irreparable para toda la ciudadanía valenciana.
Un episodio más, volvemos con nuestra sección Pesoeizados. En este caso, hablamos de una macropesoeización: la que están viviendo todos los inquilinos ante la nueva e ilusionante medida en materia de vivienda y alquileres por parte del gobierno más rentista de la historia. Porque, mientras el PSOE esté en la Moncloa, ni un solo casero pasará hambre, ni un solo casero sentirá ansiedad, ni un solo casero derramará una lágrima de tristeza.
Turno para nuestra recomendación cultural. Esta semana os proponemos… ¡fútbol! En concreto, leer sobre fútbol. Y hacerlo con Une histoire populaire du football, de J. C. Deveney, Mickaël Correia y Lelio Bonaccorso (La Découverte–Delcourt, 2025). ¡Dentro, sinopsis! “De Inglaterra a Brasil, de Egipto a Francia y Argentina, he aquí otra historia del fútbol, desde sus orígenes hasta nuestros días. El fútbol no es solo negocio: desde hace más de un siglo es un poderoso instrumento de emancipación para trabajadores, mujeres, militantes anticoloniales, jóvenes de barrios populares y manifestantes de todo el mundo. El cómic recorre los destinos de los hombres y mujeres que practican a diario este deporte popular, tanto profesionalmente como en calidad de aficionados, y que durante demasiado tiempo se han visto eclipsados por los equipos estelares y las leyendas doradas. Tomando al pie de la letra los tópicos sobre los aficionados al fútbol, también cuenta la asombrosa historia de las contraculturas del fútbol. Arthur Kinnaird, Pelé, Garrincha o Maradona son algunos de los protagonistas de este libro. Con una historia «desde abajo», nos recuerdan que el fútbol puede ser tan generoso como subversivo”.