Este episodio de La Paella Rusa arranca con un apartado especial dedicado a los últimos horrores que asolan a la ciudad de València, un agujero cada vez más infecto. Nos sacamos los ojos ante el proyecto de falla municipal de 2027: un Nino Bravo de 6.000 metros tan hortera como pocho. Y, hablando de pochez, nos lamentamos también por el nuevo y cutre Parque Gulliver, que ha soliviantado a nuestros niños interiores con esos tobogonaes detamaña absurdamente NORMAL. Hablamos de ruido y festivales, de vías soterradas y de flores marchitas.¡Qué ilusión habitar este rincón del Mediterráneo!
Además, nos asomamos un rato al Mundial y comentamos cuánto estamos siguiéndolo o boicoteándolo (o ambas). Y, en lo que ya es una tradición inamovible, tenemos una nueva entrega de nuestra sección Psoeizados. En este caso, hacemos un minuto y resultado sobre las joyas de Zapatero y sobre quienes siguen defendiendo que esos zafiros tampoco son para tanto (como la diputada de Más Madrid Tesh Sidi).
Y en nuestra recomendación cultural abordamos la relación entre Guillermo López, Andrés Boix Palop y las aventuras que recoge el recientemente publicado La bola, de Daniel Verdú Alfaguara). ¡Dentro sinopsis! “Una mujer misteriosa irrumpió en la escena mediática española en 2011, en pleno colapso económico y social. Todos hablaban de ella, pero nadie la había visto. Una abogada de origen siciliano, la hija de Aznar, un hombre con filtro de voz.
Nadie sabía quién era realmente Mar de Marchis, pero todos querían tenerla cerca. Arrolladora, creativa y frágil, fundó una revista de culto sin salir de su casa. Su voz se infiltró en grandes periódicos, sedujo y convenció a escritores o políticos y firmó contratos sin dejarse ver. Mandaba fotos de una joven atractiva que cautivó a muchos. La persona no existía, pero su influencia y sus ideas eran reales. El mito y el misterio le dieron poder en un mundo marcado ya por el anonimato, las redes sociales y la crisis de la verdad. ¿Quién fue? ¿Una mente brillante, una impostora o un síntoma de su tiempo? La bola es un viaje a su enigma, pero también el retrato de la época en que la representación de la realidad empezó a resquebrajarse. Una historia verídica que podría ser ficción. La paradoja de nuestro tiempo reciente: la verdad en manos de una mentira”.