Badenes Logistics nació en 1932 como una empresa dedicada a la gestión aduanera. Casi un siglo después, la cuarta generación de la familia dirige una compañía que acompaña a sus clientes durante toda la cadena de suministro, desde la salida de la mercancía en origen hasta su entrega en destino.
En este episodio de Territorio Empresa, el pódcast de Banco Sabadell y Plaza Podcast, Virginia Badenes repasa la transformación de una empresa familiar que ha sabido adaptarse a los grandes cambios del comercio internacional sin perder su principal seña de identidad: la confianza.
La actividad de la compañía va hoy mucho más allá de los trámites aduaneros con los que comenzó su bisabuelo. Badenes Logistics actúa como agente de aduanas y transitario internacional y ofrece soluciones integrales para importar y exportar mercancías desde España y otros puntos del mundo. En algunos casos gestiona todo el proceso de puerta a puerta; en otros, interviene solo en una parte concreta de la operación.
En ambos casos, la forma de trabajar es la misma. “Cada embarque que gestionamos lo cuidamos como si fuera nuestra propia mercancía”, explica Badenes. Esa implicación permite entender las necesidades de cada cliente, acompañarlo durante todo el proceso y aportar soluciones cuando surgen contratiempos.
La digitalización desempeña un papel fundamental en esta evolución. Frente a una actividad que durante décadas se apoyó en documentos escritos a mano o a máquina, la logística funciona ahora con plataformas conectadas, información en tiempo real y sistemas capaces de detectar desviaciones antes de que se conviertan en un problema.
La inteligencia artificial también comienza a incorporarse a los procesos para mejorar la capacidad de predicción y reducir las tareas mecánicas. De este modo, las personas pueden dedicar más tiempo a analizar la información, tomar decisiones y aportar valor al cliente.
Badenes pone como ejemplo el seguimiento de los contenedores. La tecnología permite detectar si una mercancía ha cambiado de barco y va a llegar tarde antes incluso de que la ruta inicial haya comenzado. Esa información ofrece margen para hablar con las navieras, buscar alternativas y evitar que el cliente sufra retrasos, penalizaciones o la pérdida de una campaña comercial.
En muchas ocasiones, el éxito del trabajo de una empresa logística consiste precisamente en que el problema nunca llegue a percibirse. La anticipación se convierte así en una herramienta esencial en un contexto en el que la incertidumbre ya forma parte del día a día.
La pandemia, la guerra de Ucrania, los ataques en el mar Rojo o las tensiones internacionales provocan desvíos de rutas, aumentos de costes y falta de espacio. Virginia Badenes reconoce que ya no existen históricos capaces de explicar qué ocurrirá cada año, pero también señala que la experiencia acumulada permite afrontar mejor cada nueva crisis.
La conversación aborda también el momento más difícil de su trayectoria. En agosto de 2015, la muerte de su padre le obligó a asumir de manera repentina la dirección de la empresa. A la dificultad personal se sumó una situación empresarial crítica: la Aduana bloqueó las garantías y la firma digital con las que operaba la compañía, varias entidades financieras retiraron su apoyo y la actividad quedó prácticamente paralizada.
Badenes viajó entonces a Madrid, estudió la normativa y buscó una solución que permitiese a la empresa seguir trabajando. Con el respaldo de compañeros del sector, de sus clientes y de Banco Sabadell, consiguió recuperar la operativa y mantener la compañía en funcionamiento.
A esa responsabilidad empresarial se añadía el peso de continuar el trabajo de las generaciones anteriores. “Mi único motor era que mi padre estuviera orgulloso de mí”, recuerda. Esa convicción le permitió transmitir seguridad a clientes, proveedores y empleados incluso en momentos en los que, por dentro, sentía miedo.
Once años después, Badenes considera que aquella experiencia marcó su forma de liderar. La gestión de las personas se convirtió en una de sus mayores prioridades, porque detrás de cada decisión hay trabajadores y familias que dependen de la empresa. Por eso defiende un liderazgo cercano, basado en conocer a las personas y adaptar la comunicación a las necesidades de cada una.
La preparación del siguiente relevo generacional también ocupa una parte importante de su trabajo. Durante estos años, Badenes Logistics ha profesionalizado su estructura para que pueda funcionar sin depender de una sola persona y afrontar el futuro con mayor estabilidad.
Ese futuro pasa ahora por el crecimiento internacional. La compañía ya trabaja en su expansión desde su oficina de Hong Kong, un proyecto con el que Virginia Badenes aspira a abrir nuevos mercados y consolidar una empresa familiar que, después de cuatro generaciones, continúa transformándose sin renunciar a la cercanía, la responsabilidad y la confianza sobre las que ha construido su historia.