CASTELLÓ. La Fundación Azul Marino y el Festival Internacional de Benicàssim (FIB) cierran un acuerdo de colaboración por quinto año consecutivo. El objetivo de esta alianza es acercar los mensajes de conservación y protección del patrimonio natural marino al mayor número de personas posible, aprovechando los miles de asistentes que recibe cada año el festival benicense.
A lo largo de estos años de asociación, la colaboración entre ambas entidades ha adaptado diferentes formatos y ha impulsado distintas iniciativas dentro del recinto, como la entrega de ceniceros de material reciclado, mensajes impresos en los vasos reutilizables del festival o samboris pintados en el suelo del recinto. En todas ellas se ha buscado sensibilizar sobre el estado del mar sin culpabilizar al público y haciéndolo partícipe en todo momento de la acción y del mensaje que se quiere transmitir.
Una instalación que desaparece bajo los pies del público
Este año la Fundación Azul Marino apuesta por una acción más interactiva y participativa. En el recinto del festival se colocarán en el suelo imágenes de más de un centenar de especies presentes en el Mediterráneo. A medida que avancen los días de festival, el paso continuado de miles de personas sobre estas ilustraciones hará que se vayan desgastando y borrando, convirtiéndose en una representación metafórica de lo que le ocurre al mar cuando el impacto humano no se gestiona. De este modo, el propio público pasa a formar parte activa con su simple paso.

La instalación se complementará con la proyección, en las pantallas de los diferentes escenarios del festival, de vídeos que invitan a la reflexión bajo el lema “Un mar lleno de vida”. Además, los baños del recinto acogerán pegatinas con mensajes de conservación, diseñadas para integrarse visualmente en el entorno y parecer pintadas o frases espontáneas propias de un baño público. De este modo, el público descubrirá los contenidos medioambientales de forma inesperada, cercana y poco convencional.
“Cada año buscamos una forma distinta de contar lo mismo, que el mar nos necesita”, explica Pablo García, director de la Fundación Azul Marino. “Con esta acción, el público no viene a que le expliquemos un problema, sino que participa en él sin darse cuenta y creemos que eso deja una huella mucho más honesta en el mensaje que queremos transmitir”. El proceso de desaparición de las ilustraciones podrá seguirse a través de las redes sociales de la Fundación Azul Marino durante los días de festival y posteriormente se realizará un balance con el resultado final de la acción, mostrando cómo ha quedado la instalación tras el paso del público.