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opinión

El péndulo de unos mercados financieros que vuelven a sonreír

Desde los mínimos recientes, los principales índices bursátiles retornan a zonas de máximos relativos recientes como explica el analista

20/11/2023 - 

MADRID. Aunque uno lleva ya muchos años "en esto de los mercados" (expresión que empleaba uno de mis primeros jefes y que gustosamente he acuñado para mí), no me queda otra que sorprenderme cuando veo ciertas reacciones exageradas de las cotizaciones de los denominados activos de riesgo ante ciertas situaciones. Desde el pasado 31 de julio y hasta finales de octubre, los principales índices bursátiles se habían dejado en el entorno del 10% de su capitalización por el camino. 

Anuncios de recortes de producción de crudo, enésimo aviso de los bancos centrales de que estarían pendientes de la evolución de una inflación que decían no estar dominada, de que los tipos de interés permanecerían altos durante un prolongado período de tiempo, repunte de la rentabilidad de los bonos soberanos hasta niveles no vistos en muchos años, estallido de un nuevo conflicto militar en Oriente Medio con riesgo de expandirse, evidentes problemas de crecimiento de la economía china… No vale la pena extenderse. Ustedes, estimados lectores, se acordarán. Para algunos ¡se iba a terminar el mundo y la crisis nos iba a barrer!

Pero de repente, y en apenas tres semanas, ese escenario terrible y catastrofista ha cambiado radicalmente. Desde los mínimos recientes, los principales índices bursátiles retornan a zonas de máximos relativos recientes, la rentabilidad de los bonos soberanos se aleja con fuerza de máximos y el precio del crudo vuelve al entorno de los 80 dólares barril meses atrás abandonado. ¿Qué ha pasado para explicar este cambio radical de sentimiento en el mercado? Es verdad que se han dado varias circunstancias, que ahora citaremos, pero permítanme que comience por el final: cada vez es menos probable, que los bancos centrales de referencia vuelvan a subir sus tipos de referencia. Y ahora mismo, y desde hace ya mucho tiempo, el driver principal que mueve los mercados son los tipos de interés fijados por los bancos centrales.

Durante más de una década hemos 'disfrutado' de tipos de interés cero (cuando no negativos) y de unos niveles de liquidez prácticamente ilimitados que han regado a los mercados financieros. Los diferentes agentes del mercado se han acostumbrado a ellos después de tantos años, y no hay nada ni nadie que les haga entender que esa es una situación excepcional y si me lo permiten aberrante. Así que cuando desde la FED y el BCE se detienen los procesos de tensionamiento de las medidas de política monetaria, en el mercado la interpretación que se da no es ya que los tipos han parado de subir, sino que van a bajar más pronto que tarde. Si buscan literatura al respecto verán que esta percepción ya la vimos en algunos momentos de 2022 y 2023... y desde luego no se produjo.


Pero es verdad que desde finales de octubre a la estacionalidad tradicionalmente favorable se le han unido que las rentabilidades de los bonos parecen dar tregua, que el panorama geoestratégico se ha estabilizado -el conflicto en Oriente Medio está muy focalizado y la guerra en Ucrania estabilizada en un conflicto de desgaste de largo plazo-, que se han anunciado medidas de estímulo en China, que los presidentes del gigante asiático y de Estados Unidos se han reunido para limar asperezas, que la campaña de resultados se ha desarrollado sin 'graves desperfectos', que se ha llegado a un acuerdo político para evitar de nuevo el cierre de la Administración estadounidense, y que se ha producido una moderación de las ventas minoristas de EE UU menor de lo esperado.

Pero el catalizador definitivo de las subidas -y del buen ambiente que reina hoy en los activos de riesgo- ha sido la publicación de un buen dato de inflación en Estados Unidos y en Reino Unido. Ello ha reforzado la idea de que tipos y rentabilidades han tocado techo, sin señales evidentes de recesión en el horizonte, que ha llevado de nuevo a los mercados al 'mejor de los mundos' posible. Demasiado optimismo. 

Favorable dato de inflación

Sin duda, el favorable dato de inflación de octubre es una buena noticia, un buen argumento. Pero ojo que si bien es verdad que la tasa general ha descendido con cierta claridad en términos interanuales y que la subyacente también, no hay que olvidarse que ésta se mantiene por encima del 4% interanual. Se trata del doble del objetivo, reforzando así el mensaje de Powell de que la Fed debe mantenerse vigilante. Y desde luego, el banco central norteamericano igual que lo hará el BCE vigilarán de cerca otros indicadores antes de tomar decisiones de bajar los tipos sin más.

Me parece bien que se valore positivamente el dato, pero no echemos todavía las campanas al vuelo. Estamos supeditando todo al nivel de los tipos de interés y nos estamos olvidando de que todos los pronósticos coinciden en un menor crecimiento para el año que viene… y en algún momento los malos datos económicos afectarán negativamente a los mercados. Tampoco hay que olvidar que buena parte de la moderación de las rentabilidades ha obedecido a la relajación de las primas de plazo, y que éstas podrían volver a repuntar en un contexto de ampliación de las emisiones de deuda y prolongación del proceso de reducción del balance de la FED. Ni las cosas estaban a finales de julio para salir corriendo, ni ahora hay que intentar no perderse el más mínimo tramo de subida. Siempre cordura y precaución y aprovechar quizás los momentos de pánico exagerado para hacer cartera y los momentos de euforia para tomar beneficios.

Antonio Castelo es analista de iBroker

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