Los peritos de la defensa de Escal UGS: La sismicidad del Castor "se esperaba"

9/11/2021 - 

CASTELLÓ (EFE). Los peritos expertos en ingeniería y almacenes subterráneos que han declarado este martes en el juicio del proyecto Castor a petición de la defensa de los dos acusados, aseguran que la sismicidad que hubo tras la inyección de gas "se esperaba que se produjese" aunque el enjambre sísmico producido en 2013 fue "muy pequeño" y solo de magnitud 3.

Así lo han explicado, en la novena jornada del juicio que se sigue por estos hechos en la Audiencia Provincial de Castellón, varios de los ingenieros citados a declarar en su condición de peritos por la defensa de los dos acusados, Recaredo del Potro y José Luis Martínez Dalmau, ex presidente y ex consejero delegado de Escal UGS, respectivamente, y por la propia empresa.

Uno de los peritos, Isaac Álvarez, ingeniero experto en yacimientos de hidrocarburos, ha hecho un relato de los hechos ocurridos en el entorno del Castor en 2013 y ha explicado, según consta en su informe, que el proyecto cumplía con los estándares más exigentes, a nivel de las instalaciones del Mar del Norte, y estaba certificado "por empresas de primer nivel".

Álvarez ha relatado que los seísmos llegaron con el tercer periodo de inyección, y los mismos fueron notificados por el Observatorio del Ebro, ante lo cual "Escal actuó con total transparencia", comunicándolo a las autoridades. Unos movimientos tectónicos, ha señalado, que "se esperaban" y "se sabían" debido a la naturaleza de la actividad -algo ocurrido en otros almacenes de gas- y por eso "se instalaron los sismógrafos, para controlarlos".

"Buena reacción a las pruebas"

Para este experto, la zona -frente a las costas de Vinaròs- era de "bajísima peligrosidad sísmica", el almacén "tuvo una buena reacción a las pruebas" y "se tenía presente en todo momento no sobrepasar la presión de 49 bares marcada por el Instituto Francés del Petróleo". Por tanto, ha añadido, "no había sensación de riesgo", y cuando comenzaron a registrarse seísmos -a partir del 10 de septiembre de 2013- "se acordó reducir el caudal nominal de inyección a la mitad", lo que "redujo la sismicidad".

De repente, ha añadido, el día 24 (después de haber parado la inyección el día 17) se produjeron nuevos sismos y "empezó la alarma en la prensa", pese a que "los especialistas del IGN (Instituto Geográfico Nacional) y del Observatorio del Ebro decían que la sismicidad no estaba fuera de lo normal".


Los dos peritos del Instituto Francés del Petróleo que también han comparecido en calidad de expertos a petición de la defensa han señalado que situaron en 49 bares el tope de presión que podía ejercerse sin peligrosidad, mientras que otro perito ha indicado que el valor máximo que se ejerció fue de 2,3 bares.

El profesor Julian Bommer, experto en riegos sísmicos, ha explicado que el entorno del Castor presentaba "muy baja amenaza sísmica" y cuando ocurrieron los terremotos, que fueron "muy pequeños", la respuesta de Escal fue "muy responsable". El experto ha señalado que la intensidad no superó los 3 grados, algo "lejos de causar daños, aunque puedan ser percibidos por la población", y ha señalado que, pese a ello, "la reacción inmediata fue reducir sustancialmente el caudal".

En fallas más profundas

El enjambre sísmico producido a partir del 24 de septiembre, ha señalado, era "congruente" con la sismicidad natural de la zona y ha indicado, en cuanto al origen de esos sismos, que a día de hoy "no hay consenso en la comunidad científica sobre qué falla los causó" aunque "hay consenso de que fueron pequeños y no se produjeron en la falla de Amposta", sino en otras fallas más pequeñas y más profundas.

En este sentido no ha negado la correlación temporal y espacial de la inyección y los sismos, pero ha aclarado que la activación de la falla de Amposta "era muy improbable por su geometría y porque el cambio de presión necesario para activarla era mucho menor al establecido".

Además, ha agregado, las fallas más profundas que los estudios apuntan a que fueron donde se originaron los seísmos "estaban en estado crítico" y la liberación de energía y la posterior generación de sismos "se habría producido de manera natural, aunque se dispararon por efecto de la inyección de gas".