El grupo de electrónica post industrial We Are Not Brothers celebra su 20 aniversario con una gira de despedida

Música y ópera

MÚSICA

El proyecto fundado por los alcoyanos Fran Sancho (Francho) y Damià Llorens (Demian) en 2006 deja un legado discográfico de tres LP’s y varios EP’s y la publicación de un libro “póstumo” con abundante material gráfico

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VALÈNCIA. El proyecto de música electrónica post-industrial We Are Not Brothers apareció en escena en 2006, un momento en el que España se asomaba sin saberlo a un abismo económico y social del que tardaría en salir. La propuesta musical y conceptual de Fran Sancho (Francho) y Damià Llorens (Demian) -oscura, agresiva, reivindicativa- supo conectar con el clima emocional de esos años convulsos de principios del siglo XXI.

Fran procedía de una escena puramente electrónica y Damià del punk, el metal y el grunge. Esta riqueza de influencias, sumada al orgullo de estos dos alcoyanos por la importancia histórica de su ciudad natal como foco del internacionalismo obrero, dio como resultado un proyecto musical eminentemente electrónico, pero con sustrato político. Sus referencias eran variadas: la escena EBM de Bélgica y Alemania; grupos industriales de los ochenta como Throbbing Gristle y Suicide, pero también toda la estela de bandas surgidas en los noventa en la órbita del sello alemán Digital Hardcore. Estos últimos eran grupos como Atari Teenage Riot, que fusionaban la contundencia del hardcore punk y el metal industrial con la intensidad del breakbeat, el techno y el gabber. Todo ello en alineación constante con un mensaje antifascista y anarquista.

Veinte años después de su primer concierto, coincidiendo también con uno de los momentos más espinosos de nuestra historia reciente, We Are Not Brothers se despide de sus seguidores. “La efeméride servirá como final de la banda, puesto que hemos decidido terminar con el proyecto -señalaban hace unas semanas en un comunicado-. El motivo es que todos los integrantes estamos desperdigados en el tiempo y en el espacio y eso ha provocado que hayamos tenido muy poca actividad en estos últimos años. Desde la pandemia apenas hemos tocado; tampoco hemos publicado material nuevo desde nuestro último EP Fuck Work (Oráculo Records, 2020) y no tenemos intención de hacerlo en el futuro más cercano. Es por todo ello que no le encontramos sentido el seguir adelante”.

Se irán, eso sí, a lo grande. Han preparado una gira de ocho fechas que comenzó el pasado 25 de septiembre en el Atronador Fest de Alicante y en el Moniàtic de Alcoi, y continuará el 2 de octubre en El Sótano (Madrid); el 3 de octubre en León; el 24 de octubre en La Lonja Negra (Murcia), el 28 de noviembre en L’Aut (Barcelona), el 19 de diciembre en La Residencia (Valencia) y el 26 de diciembre en un lugar secreto que todavía no han desvelado.

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We Are Not Brothers no han sido nunca un grupo de música al uso. Aunque cuentan con una discografía compuesta por tres elepés y varios EP’s -con las últimas cuatro referencias publicadas en Oráculo Records, un joven pero renombrado sello español de proyección internacional especializado en darkwave y todos sus subgéneros-, su valor diferencial está en los directos. “Nuestros inicios, aunque fueron muy básicos, fueron muy importantes -comenta Damián-. En esa época había muy poca gente haciendo música electrónica en directo y con hardware (con máquinas). Tampoco era nada común acompañar la parte sonora con proyecciones audiovisuales lanzadas en directo. Nosotros desde el primer concierto nos apoyamos en la escenografía de Juan Carlos Cembreros (Screenwarriors vj’s ) y los visuales del artista Martí Guillem. Hace veinte años todo eso llamaba mucho la atención y fue clave para que nos empezaran a llamar para actuar en festivales, raves, espacios artísticos, salas… Se corrió la voz de que nuestros directos eran muy cañeros. Esa es la razón por la que continuamos porque, si te digo la verdad, nuestra intención al principio no era más que la de jugar un poco con los sintes y las cajas de ritmos. No teníamos en mente montar un proyecto que durase veinte años”.

En cualquier caso, añade Damià, “admito que no hemos sabido, o al menos hasta la última etapa, trasladar esa potencia en directo a lo que es un disco. Por eso hemos explotado al máximo esta faceta. Y gracias al eclecticismo de nuestra música y a la flexibilidad de formatos (en algunos momentos We Are Not Brothers ha funcionado solo como dúo con visuales, pero sobre todo en la última etapa también lo hacía muchas veces como banda con guitarra, bajo y batería) hemos podido conectar con distintas escenas, desde la punk DIY hasta la de música electrónica y techno, pasando por los círculos más vinculados al arte sonoro. Hemos tocado en todo tipo de sitios: salas de conciertos de todos los tamaños, clubs y discotecas de electrónica, pequeños y medianos festivales temáticos y algún que otro genérico de mayor envergadura, okupas y centros sociales, raves, centros de arte moderno y de cultura contemporánea, etcétera”.

 

Tres etapas, tres discos

 

Tras una primera etapa más amateur en la que afianzaron una masa de seguidores a nivel local y autonómico con un disco autoproducido -Autodestrucció (2009)-, en 2012 empiezan a tomarse el proyecto más en serio.

La segunda etapa coincide con la publicación de No som germans (2013), disco que se graba con banda tras la incorporación del baterista Toni Blanes (Arthur Caravan, Las Víctimas Civiles, Tercer Sol, Nomembers), el guitarrista Rafa Arques (Sensa Yuma, Batoi, Sir Ful) y el bajista Blai Antoni Vañó, sustituido después por Juan Ignacio Pérez (Sensa Yuma, Batoi, Sir Ful). Fue también el momento en el que les reconocieron con un Premio Ovidi Montllor, lo que automáticamente le metió a ojos del público dentro de la escena de la “música en valencià”. Una escena con la que, todo sea dicho, no tenían mucho que ver artísticamente a pesar de la clara reivindicación que siempre han hecho tanto de sus orígenes alcoyanos como del valenciano como lengua vehicular.

Damià recuerda como uno de los hitos de la trayectoria de We Are Not Brothers el homenaje a su paisano Ovidi Montllor en el Palau de la Música. “Nos invitaron a varios grupos ganadores de premios Ovidi a tocar allí en el Palau. No sonaron muy bien, pero para mí fue muy simbólico porque veía como un espacio público que se había negado hasta entonces a la música popular y a la música en valenciano fue tomado precisamente por artistas contraculturales y con un claro signo político”.

El gran salto de We Are Not Brothers se produjo en 2018 con su tercer disco III, producido en Estudio Silencio por David Kano, masterizado por Eric Van Wonterghem en los estudios Prodam Berlin, y que contó con las colaboraciones de Ana Curra, Hugo Mas y The Suicide Of Western Culture. Lanzaron una edición especial limitada de este disco que se agotó en tan solo una semana y lograron repercusión y buenas críticas en medios especializados, tanto a nivel nacional como internacional -fue mejor disco de electrónica nacional 2018 para Orbita Magazine y Dj Mag ES y TOP15 internacional para Melody Black Box Radio (Italia)-.

“Fue un momento importante porque marca el inicio de nuestra relación con Oráculo Records, que nos abrió una ventana a la escena internacional. Ellos son además co organizadores de Ombra, uno de los eventos de referencia en Europa en cuanto a músicas electrónicas oscuras y vanguardistas”, apunta Damià.

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Sin embargo, cuando estaban en el momento más dulce de su andadura, y a punto ya de profesionalizarse como banda, llegó la pandemia y todo se paralizó. Para cuando se superó la crisis sanitaria, We Are Not Brothers ya había perdido comba. Los miembros del grupo estaban inmersos en distintos proyectos laborales y vitales, y la actividad de la banda quedó reducida a dos o tres conciertos al año, sin componer material nuevo. Damià decidió entonces formar un proyecto en solitario, Abraxas, con el que está plenamente comprometido ahora mismo.

Proyecto editorial

El “canto del cisne” de We Are Not Brothers tendrá forma de libro. El dj Ximo Noguera, impulsor del sello discográfico y webzine Industrial Complexx, será el autor del texto, en el que se repasará la trayectoria de la banda y vendrá precedido de un prólogo escrito por Damià Llorens. El libro contendrá además una selección del material gráfico recopilado a lo largo de estos 20 años (posters, flyers, fotos, etc.).

Este proyecto editorial surge como alternativa a un proyecto inicial de despedida que consistía en publicar en vinilo una recopilación de toda la discografía de We Are Not Brothers. El volumen de material -más de cuatro horas de música- hacía que una edición de esas características resultara demasiado extensa y costosa, por lo que el grupo ha optado finalmente por poner toda su discografía a disposición del público para descarga gratuita a través de Bandcamp. Un gesto libertario para poner punto y final a un proyecto que siempre apuntó más allá de la música electrónica.

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