analizar el autosaboteaje y avanzar

‘Precariedad’, un análisis cómico en 7 actos sobre la vida adulta

Diana Montero, quien se encuentra tras Precariada publica Precariedad, un relato sin tapujos sobre las complejidades de la vida adulta

1/06/2022 - 

VALÈNCIA. Nadie sabe a ciencia cierta cómo convertirse en un adulto funcional, y si alguien asegura conocer la fórmula quizás mienta. La novela gráfica Precariedad es una revisión a los años que se acercan más a la definición de “joven-adulto” en los Sims y que revisa todos los fallos que se pasan hasta llegar a ese momento. Un romance fallido, vivir en un zulo, idealizar amistades que pueden costar la salud mental, trabajos de mierda… Diana Montero (también conocida en redes como Precariada) lucha contra el síndrome del impostor y presenta este, su primer libro, como manual de auto-ayuda para dummies y principalmente para sí misma.

A través de 7 pantallas, como si de un videojuego se tratara, la autora reflexiona sobre la precariedad en todos los aspectos de la vida, no solo la laboral que por crisis o desesperación es tal vez la primera que se nos viene a la cabeza. Se comprende la precariedad como la carencia o falta de “medios o recursos para algo”, al igual que un precario es alguien a quien le falta “estabilidad y seguridad” para enfrentarse a lo que se rodea. En lenguaje de cómic Precariada muestra todos estos males a través del simple hecho del análisis: “Son historias que aún me acompañan, pero ya he aprendido de ellas”.

Superar las pantallas y no morir en el intento

No seguir el camino establecido está bien, no tener los logros que se asocian con tu edad también, y si todo está mal la cura es una “cervecita con amigas”, con esta filosofía Montero expone su método para crear este libro, que abraza la mediocridad sin problemas: “Casi todos somos cutres y mediocres y no pasa nada”. Representar con crudeza y tono propio ayuda a la autora a contar las cosas sin miedo, sin barreras y para hablar de todos los temas. Desde el “gatillazo” en el sexo, que pocas veces se ve representado, pasando por la adoración en las relaciones tóxicas hasta las exigencias extremas de los trabajos de mierda… “Hay páginas que son biográficas no, lo siguiente. Luego me comparo con los hombres que no tienen miedo de publicar cualquier cosa y se me quitan el pánico de lanzar esto adelante”.

Con referencias poperas y trazos amarillos se representa toda una vida de crecimiento tanto emocional como profesional, con todos los peros por el camino. El amarillo en colorimetría representa tanto la alegría como el asco y lo malo: “Me hacía mucha gracia que el personaje representara ambos conceptos”, aclara la autora, quien con estos colores hace un relato fidedigno de los últimos años de su vida. "Cuando me llegó el libro y leí algunas de sus páginas pensaba, "madre mía que mal estaba en ese momento", pero ahora lo miro con perspectiva". Un análisis desde la distancia similar a lo que sería escuchar desde fuera una sesión con la psicóloga. 

El final boss

El libro en sí, aunque con humor, aborda temas que si descubren al lector en un mal momento pueden ser un destrozo emocional. Sin embargo todo depende de la forma de acercarse a este: "Se me ha acercado algún lector a explicarme que se sentía muy representado, aunque doliera". La sencillez de este relato está en la autobiografía, en ser capaz de conocer las pantallas de Diana Montero y tener el valor de categorizarlas: "Estas son las pantallas por las que he pasado a lo largo del tiempo, son optativas y no todo el mundo tiene que pasarlas, o eso espero", dice mientras hace un gesto de rezo.

"Cuando era pequeña creía que los adultos tenían todas sus respuestas y sabían lo que hacían con su vida..." se plantea la pequeña Precariada frente a un televisor... durante todo el relato se ve que no es así, en la página final y tras el destrozo emocional la Precariada del futuro va a darle un abrazo a su yo niña: “Nos damos cuenta de lo precarios que somos cuando nos hacemos mayores, ahí volvemos al yo pequeño y le decimos que todo va a estar bien, aunque parezca un caos..." y justo así termina Precariedad, con ese abrazo: "Los finales no son siempre felices y las cosas no salen bien a veces, porque al universo le gusta el salseo", y fin no porque la vida sigue. Turno de provocar un pequeño drama a la autora:

-¿Cuál es tu pantalla número 8?

-Tengo muchas cosas sobre la mesa, pero diría que estoy en la pantalla del agobio vital y la crisis existencial. Esa me ha faltado.

-¿Que te dirás cuando la pases?

-Disfruta el momento que vives ahora, y aunque parezca que no ya verás que puedes con todo, créeme. 

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