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reflexiones en benicàssim dEl presidente de Santander Universidades

Rodríguez Inciarte: “Las universidades valencianas están en posición destacada para atraer talento”

14/07/2019 - 

CASTELLÓ. Santander Universidades es el vehículo a través del cual el Banco Santander ha invertido más de 1.500 millones de euros desde 2002, para apoyar la educación superior, 121 solo en 2018. El programa respalda la movilidad nacional e internacional, la innovación y el emprendimiento, la tecnología y servicios universitarios, así como distintos programas académicos, sobre la base de acuerdos con un millar de universidades, 83 de ellas españolas. Según la lista Global Fortune 500, la apuesta hace del Santander la empresa que más invierte en responsabilidad social empresarial relativa a la educación, según el primer estudio global publicado por la Fundación Varkey en colaboración con la Unesco. El presidente de Santander Universidades, Matías Rodríguez Inciarte (Oviedo, 1948), participó la pasada semana en un curso de verano de la Universitat Jaume I -«El talento que necesitan las universidades. Retenerlo, atraerlo y recuperarlo» en el Palasiet de Benicàssim- dirigido por el rector honorario de la UJI, Francesc Michavila. 

-Desde Santander Universidades apuestan por la movilidad internacional y apoyan muchos programas en este sentido. ¿Cómo está situada España en este ámbito? ¿Qué podemos hacer para ser más atractivos para el talento?
-En primer lugar, creo que con los medios limitados con los que cuenta la Universidad española, y teniendo en cuenta el porcentaje del PIB que España dedica a la educación superior en relación con países de nuestro entorno, estamos muy distantes: tenemos menos financiación y a pesar de esto, la Universidad española ha hecho un gran esfuerzo. Ha protagonizado una labor muy importante: hay que tener en cuenta que en el periodo de crisis, la financiación para la Universidad española cayó cerca del 20% y pese a ello, se mantiene en posiciones muy dignas en los rankings internacionales, teniendo en cuenta no ya la financiación en su conjunto del PIB nacional a la educación superior, sino también la financiación por alumno en las universidades españolas destacadas en relación a otras universidades a nivel internacional. Es que estamos hablando en muchas ocasiones de diferencias no del 15-20%, ¡sino de 5-6 veces más de financiación por alumno! en esas universidades. De manera que claro, todo lo que tenga que ver con la financiación es fundamental para atraer y retener talento, porque ya no se trata de competir Universidad con Universidad, sino con el sector privado.

La financiación por alumno en las universidades españolas es, a veces, de 5 a 6 veces inferior a la de otras universidades a nivel internacional

-Es decir, que con estos mimbres, ve más luces que sombras.
-Mi balance del conocimiento que tenemos de lo que han hecho las universidades españolas es muy positivo. Y lo que hemos escuchado aquí [en el curso de verano de la UJI] por parte del secretario general de Universidades, José Manuel Pingarrón, sobre los planes que existen en relación con el profesorado, con la carrera del profesorado, creo que va a facilitar atraer talento a las universidades, porque hoy en día hay muchas restricciones desde el punto de vista administrativo, para que las universidades puedan atraer este talento.

-Usted ha propuesto en Benicàssim que a nivel de la Unión Europea se fije un porcentaje mínimo del PIB de los países para la inversión en educación. ¿Nos tienen que poner los deberes desde fuera para avanzar en este terreno?
-Yo lo veo desde el punto de vista positivo. Soy muy europeísta, porque parte de mi trayectoria en el ámbito público tuvo que ver con las negociaciones para la entrada de España en la Unión Europea y desde aquella época me quedó una fijación muy proeuropea. Pienso que hay cuestiones que a los gobiernos hay cosas que les cuesta mucho más hacerlas en el propio país, y en cambio si hay una directriz europea, realmente parece como más aceptable. Ha pasado en multitud de políticas comunitarias, en casos como todo lo relacionado con el cambio climático y las energías limpias: el hecho de que haya un objetivo... resulta que hay medidas que a los países en otro caso les costaría trabajo tomar, mientras que en el ámbito de sus compromisos europeos se pueden hacer.

-¿Por ejemplo?
-Pues hay otro tema, que no he citado pero que también sería factible: que a los efectos de estabilidad presupuestaria, cuando hay restricciones al déficit público, la inversión en educación no fuera considerada como gasto a los efectos de esos objetivos. Busco cuestiones en el ámbito europeo porque el ciclo político de corto plazo muchas veces hace difícil que se tomen medidas que, siendo importantísimas para el país, como tienen sus efectos en el medio y largo plazo, siempre hay mayor resistencia a aplicarlas. Se aplican otras que tienen efectividad en el corto plazo, porque es lógico que los gobiernos quieran hacer cosas con efectos rápidos e inmediatos. Entonces, ese compromiso entre  el corto y el medio y largo plazo, que es muy típico en la educación, una manera de ir resolviéndolo es a través de este tipo de iniciativas.

Hay un amplio consenso sobre la necesidad de una reforma universitaria en España

-Usted ha hablado del cortoplacismo como un enemigo, y de la necesidad de un consenso suficiente para reforma de la Universidad y de la educación a la altura de los retos del presente. Esa reforma, ¿es hoy ya una necesidad más que otra cosa, dada la velocidad del cambio actual?
-Exactamente. El otro día estuve en un acto en el Congreso de los Diputados en que por iniciativa de la CRUE (Conferencia de rectores españoles), se hizo un manifiesto en el que se instaba a una reforma de la Universidad. Y creo que hay un amplio consenso en este momento, sobre su necesidad: hay cuestiones que requieren una iniciativa legislativa. Hay veces que es difícil buscar consensos entre las fuerzas políticas para determinadas reformas pero esta es una de las que merece la pena intentarlo, para evitar que una ley sea considerada de partido, y que el gobierno siguiente quiera cambiarlo todo otra vez, como hemos visto ya varias veces. Y todo lo que tiene que ver con la educación requiere una visión de medio y largo plazo, y por tanto una determinada estabilidad. El tema de la carrera del profesorado es un ejemplo: las personas que se quieren integrar en una Universidad quieren saber qué pueden esperar en su carrera, qué se requiere de ellos y cómo orientar su esfuerzo. Porque estamos hablando de tareas de años, no de iniciativas de corto plazo.

-¿Y mientras se consigue esa reforma?
-La reforma es muy necesaria, pero si se tuviera que retrasar por las razones que fuera, habría que intentar igualmente otras medidas que removieran algunos obstáculos administrativos en las universidades que no requieran cambios de legislación y fuera factibles hacerlas… por eso sugiero a las universidades que hagan propuestas que, sin renunciar a una reforma universitaria, permitan superar algunas de las dificultades que tienen hoy las universidades para avanzar.

Foto: Damián Llorens

-Desde su visión global de las universidades, ¿cómo están los campus valencianos para responder al reto de la atracción de talento hoy
-Pues yo los veo muy bien, de hecho una de las primeras reuniones que tuve tras ser nombrado para esta responsabilidad fue reunirme con las universidades valencianas, y ahí tuve unas primeras impresiones muy positivas. Luego he podido visitar algunas y recuerdo muy especialmente una visita a la Politécnica en la que me llamaron mucho la atención las iniciativas de emprendimiento en marcha, y además tuve ocasión, acompañando al rector Mora, de ver algunas de esas iniciativas, con estudiantes que además de su trabajo como tales, desarrollaban algunas iniciativas como una casa en 3D, o el Hyperloop [el tren supersónico que puede alcanzar una velocidad superior a los 1.000 km/h]. Y creo que ahí hay un talento grande y estas universidades realmente están en una posición destacada para atraerlo.

Foto: Damián Llorens

-¿Se puede medir ese talento?
-Se puede ver en los rankings en determinadas disciplinas, porque claro, aquí tenemos la costumbre de ver los rankings en relación al resto de universidades del mundo. Pero se desconoce que en el mundo hay miles de universidades, y por tanto pretender que nuestras universidades estén entre las 100 primeras con una financiación que es muy inferior, pues es no tener en cuenta el contexto. En cambio, en determinadas disciplinas hay posiciones muy destacadas, en determinados grados, por ejemplo. Y en concreto hay un dato que yo destaco siempre: un estudiante español tiene, por el hecho de serlo, una capacidad de acceso a una Universidad de calidad sólo superada por la de un inglés, a nivel mundial. Esto nos indica que el tejido de universidades de calidad es extraordinariamente positivo, y eso se desconoce, porque siempre hablamos de individualidades, y claro, cuando hablamos de universidades norteamericanas siempre se habla de Harvard, y del MIT o de Stanford… y cuando se habla del Reino Unido se habla de Cambridge o de Oxford, y claro, hay que ver que las posibilidades de acceder a esas universidades es muy limitada.

Un estudiante español tiene, por el hecho de serlo, una capacidad de acceso a una Universidad de calidad solo superada por la de un inglés

-En su conferencia, ha propuesto un cambio de la Ley de Mecenazgo para favorecer una mayor colaboración entre Universidad y empresa.
-Eso es muy importante en muchos ámbitos: todo el desarrollo de fondos del sector privado que fluyan a iniciativas culturales, educativas, en el mundo, es algo extraordinario y muy positivo. Hay siempre una resistencia porque se piensa que con eso hay una pérdida de ingresos fiscales, pero volvemos a lo que comentaba antes: eso es un concepto de corto plazo. Porque a medio plazo, la riqueza que se generaría si hubiera muchos recursos privados dedicados a transferencia de conocimiento, de investigación, sería un gran enriquecimiento de la sociedad que al final revierte en crecimiento del producto y por tanto, de los ingresos fiscales. Por tanto, es verdad que a corto plazo a lo mejor hay unas pérdidas de ingresos, pero con una visión de medio y largo plazo sería muy importante. Y en eso creo que hay una coincidencia, lo que pasa es que nunca, presupuestariamente, se ve el momento de llevarlo adelante. Pero sería muy positivo hacerlo.

-Usted ha sido durante 10 años presidente de la Fundación Princesa de Asturias, institución que reconoce el talento a nivel global. ¿Reconocemos los españoles lo suficiente el talento?
-Yo creo que se está avanzando bastante en este aspecto, y cada vez hay más premios, reconocimientos… y me parece que es muy positivo reconocer el mérito de los mejores, presentarlos como ejemplo a la sociedad y que la juventud se identifique con esos valores. Desde la Fundación tratábamos justamente de buscar ejemplos de excelencia en el mundo, en las distintas disciplinas, que pudieran ser espejos en los que se mirase la juventud. Y creo que todas las iniciativas que vayan en esta dirección, de promover, incentivar, reconocer valores, son fundamentales. Se hace mucho, se ha avanzado bastante en los últimos años, pero todo lo que se haga en esa dirección será siempre bienvenido.

Su CV: Quién es Matías Rodríguez Inciarte

Foto: Damián Llorens

El currículo de Rodríguez Inciarte resulta abrumador. Licenciado en Económicas por la Complutense, con Premio Extraordinario y Nacional Fin de Carrera, Rodríguez Inciarte realizó estudios empresariales en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y en 1972 ingresó por oposición en el Cuerpo de Técnicos Comerciales y Economistas del Estado. Tras pasar por la Embajada de España en Chile como consejero comercial, en 1977 fue nombrado secretario general técnico del Ministerio de Economía y Hacienda y meses más tarde, secretario general del Ministerio de Relaciones con las Comunidades Europeas, desde donde participó en las negociaciones para el ingreso de España en las Comunidades Europeas. Tras ocupar otros altos cargos, en septiembre de 1981 fue nombrado ministro de la Presidencia del Gobierno de Calvo Sotelo. Desde 1984, cuando accede al Banco Santander, ha sido consejero, vicepresidente (1994-2017) y miembro de la Comisión Ejecutiva del Grupo. Además, ha sido vicepresidente del Círculo de Empresarios y actualmente preside el Consejo Social de la Universidad Carlos III de Madrid. Entre 2008 y 2018 presidió la Fundación Princesa de Asturias. Entre otras condecoraciones recibidas, destacan la Gran Cruz de la Orden de Carlos III y la Medalla de la Orden del Mérito Constitucional.

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