CHIPS EN EL BELVEDERE  / OPINIÓN

Tres visiones sobre la realidad de nuestro ecosistema startup

28/04/2022 - 

No es a los emprendedores a los que hay que pedir cuentas. Es maravilloso encontrarse con proyectos imaginativos y creativos, con niveles de facturación fabulosos, un compromiso y un nivel de esfuerzo incuestionable. Y tampoco a esos inversores atrevidos, procedentes en su mayoría de sectores tradicionales, desde la distribución al inmobiliario-construcción, el agroalimentario o el transporte, implicados en empresas basadas en tecnología digital. Algunas comenzaron realmente con un papel en blanco. Bravo por esos valientes.

Pero la realidad es que nuestro ecosistema de startup debe dar un salto de madurez porque pierde posiciones y no acaba de engancharse a la corriente de transformación que determinará de verdad qué países pasan al siguiente nivel y cuáles se quedan como compradores de tecnología. Esa corriente se llama deep tech. Repasemos tres informes recientes que dan una idea sobre el estado de nuestro ecosistema de emprendimiento tecnológico.

El “Spanish Tech Ecosystem” lo firman la patronal de capital riesgo Ascri, Dealroom, Endeavor, Kibo Ventures y el Alto Comisionado para España Nación Emprendedora. Es el más complaciente de los tres. La inversión del capital de riesgo en España se multiplicó por 3,8 en 2021, hasta un máximo histórico de 1.900 millones de euros en los primeros seis meses del año, más que en todo 2020.

La valoración de las startup alcanzaba los 46.000 millones de euros, frente a los 15.000 de 2015, con la ciudad de Barcelona en el octavo puesto europeo y la de Madrid en el número 11. España albergaba 10.500 startups de las que 300 eran scaleups y contaba ya con unicornios como Wallbox, Glovo, Cabify, Ingenomix, eDreams, Odigeo, Idealista, Letgo y el más valioso de todos, con sede en Valencia, Flyware. ¿Los sectores más intensivos en startup en España? Salud, transporte y movilidad, software empresarial y fintech.

El segundo informe a considerar, el “Global Startup Ecosystem Index”, se construye utilizando cientos de miles de puntos de datos de todo el mundo procesados por un algoritmo que tiene en cuenta varias docenas de parámetros. Es utilizado anualmente por fundadores de empresas emergentes, desarrolladores de ecosistemas, corporaciones y otros actores interesados, incluidos gobiernos y organizaciones internacionales, para respaldar decisiones críticas sobre estrategia, reubicación e inversión.

A su elaboración contribuyen de forma colaborativa decenas de miles de entidades relacionadas con startups, además de numerosos partners de datos globales de StartupBlink, como Crunchbase, Semrush y Meetup. La mayoría del centenar de aportadores del ecosistema son agencias gubernamentales, entre ellas, de nuevo, el Alto Comisionado para España Nación Emprendedora.

Su primer apunte sobre España es que se sitúa entre los 10 países con más startup, pese a que su puntuación global (además del cuantitativo se consideran aspectos cualitativos y de facilidad de negocio) ha bajado del puesto 9 al 15.

Si nos fijamos en la posición de nuestras ciudades por ramas de actividad, Barcelona aparece en el puesto 20 de 25 en el ranking de Ecommerce y Retail Technology, en el puesto 21 en Energía y Medio Ambiente y en un digno sexto puesto (tras escalar 31 posiciones en un año) en Foodtech, mientras que Madrid ocupa el 24 en Hadrware e IoT. Ninguna ciudad española aparece entre las 25 primeras en las categorías de Tecnologías de Educación, Salud, Marketing y Ventas, Social y Ocio, Software y Datos y Transporte, ni entre las 15 de Fintech. Algunos de estos sectores son los que, paradójicamente, como se ha dicho, concentran más startups en nuestro país. De modo que estamos ante un problema de sobrepoblación.

En cuanto a los unicornios, la mayoría en el mundo se concentran en los sectores de Software y Datos (38,9%), Ecommerce y Retail (18,2%) y Fintech (16,8%). Pero las startups están más repartidas por sectores: Software y Datos (34,7%), Social y Ocio (12%), Fintech (11,5%), Ecommerce y Retail (9,8%) y Salud 9%.

El tercer informe se llama “2021: el año del deep tech” y ha sido elaborado por Dealroom y Shifted (Financial Times), con el respaldo de la Comisión Europea. Dibuja un panorama de disrupción claro. “La última década ha creado un valor de 17 billones de dólares solo en el NASDAQ, impulsada principalmente por el cloud empresarial y el internet del consumidor”, dice. “En la década en la que estamos entrando, el impacto de la tecnología en nuestras vidas podría volverse mucho más profundo. Los principales avances tecnológicos se han ido acumulando a un ritmo acelerado”. El deep tech “está comenzando a ser mucho más visible e impactante para una audiencia más amplia”.

Casi la mitad de las principales operaciones de inversión en empresas de deep tech en Europa en 2020 estuvieron protagonizadas por compañías nacidas en el hub de conocimiento de Oxford y Cambridge. Solo el 15% de las inversiones del capital riesgo entre 2015 y 2020 en España fueron a parar a deep tech, frente al 33% de Suiza, el 26% de Polonia, el 24% de Suecia, el 23% de Francia o el 21% de Alemania.

En la competencia global por las compañías de deep tech, Estados Unidos domina los ámbitos de internet, software y hardware, semiconductores y biotecnología; Europa tiene una fuerte posición en farma y automóvil; en telecomunicaciones no hay un claro líder; y en petróleo y gas es donde está la oportunidad de crecimiento, porque el gasto en innovación de alto nivel es todavía muy bajo.

La clave para dinamizar el ecosistema y atraer inversores es cruzar los datos de la realidad de nuestras startup en el concierto global con la oportunidad que se abre en el ámbito deep tech. Evitar la complacencia, a la que somos tan propicios, reducir la propensión al escaparatismo de algunas de nuestras grandes corporaciones y elevar el nivel de exigencia y de colaboración con el mundo del conocimiento y las tecnologías de vanguardia. No podemos vivir sólo de un informe. Hay mucho por hacer.

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