tribuna libre / OPINIÓN

2023: Más salud y menos Azud

4/01/2023 - 

El 2022 nos ha dejado una sensación agridulce: al mismo tiempo que veíamos como por fin empezaba a quedar atrás la pandemia, Putin invadía Ucrania iniciando una guerra aquí al lado, en la misma Europa. La guerra no es la única causa, pero ha contribuido, sin duda, a la imparable subida de precios de la energía y de muchas materias primas, sumiéndonos en una nueva crisis económica que sigue afectando, hoy en día, a familias, empresas y autónomos.

En el ámbito político vimos como el Botànic volvía a responder tarde y mal, o al menos insuficientemente, a las necesidades de los ciudadanos. Ya llegó tarde y se quedó corto con las medidas adoptadas durante los meses más duros de la pandemia, y ahora, vemos como un año entero lleva el sector cerámico, tan importante sobre todo en la provincia de Castellón, advirtiendo del perjuicio que les iba a suponer el incremento en el coste del gas. Pero ellos, como quien oye llover...

Y es que el Consell de Ximo Puig estaba y está alejado de la realidad. No hay más que escuchar el discurso de fin de año de un president autocomplaciente e impostado. Exprimiendo, una vez más, las dos o 3 buenas noticias del año 2022. Como la llegada de la gigafactoría de Volkswagen a Sagunto que es una grandísima oportunidad, aunque, todo sea dicho, a punto estuvo de desvanecerse por la desidia de unos y otros, aquí y en Madrid.


Pocos éxitos más tiene el Botànic en 2022, porque la rebaja fiscal es una auténtica tomadura de pelo. Es indignante y me avergüenza cada vez que escucho a Puig o algún miembro del PSPV sacando pecho por ella.

Y el resto de los indicadores y datos siguen siendo, 8 años después de gobiernos botánicos, bastante lamentables: listas de espera y caos organizativo en sanidad, más niños estudiando en barracones, listas de espera en dependencia, plazas de residencias de mayores, paro juvenil y competitividad de las empresas valencianas, entre otros.

Y qué decir de la infrafinanciación: un año más y Puig ha sido incapaz de plantarse en Madrid y reivindicar la reforma urgente del sistema de financiación. Una actitud sumisa que también vemos con el recorte del trasvase Tajo Segura: palabras y palabras, pero hechos, cero.

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