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EL CABECICUBO DE SERIES, DOCUS Y TV

'Converso': del PCE y CCOO a San Agustín y la fe católica

Un documental muestra la conversión al catolicismo practicante de una familia completa. Una reacción en cadena después de que uno de ellos leyera un libro del papa porque se aburría en un hotel. Grandes frases de autoayuda jalonan la película, pero no se llega a mostrar qué supone la fe en el día a día como para que quieran abrazarla en la edad adulta. El director no puede tomar distancia y afinar el tiro, entre otros detalles, porque la familia a la que está grabando es la suya propia.

17/11/2018 - 

VALÈNCIA. De todas las deserciones que se produjeron en el régimen franquista, sin duda la que más daño le hizo a la dictadura fue la de sectores de la Iglesia. En su seno surgió Comisiones Obreras, la gran fuerza de oposición al franquismo e incluso durante la Transición, cuando a base de huelgas se cargó el primer gobierno de Fraga-Arias Navarro. Por eso, no es extraño en el documental Converso escuchar a la madre de la familia Arratibel comentar que, en la Transición, tiró por el compromiso social y se afilió al PCE mientras que su marido lo hizo a CCOO. Para luego, años más tarde, darse cuenta de que el suyo era "un compromiso con los pobres" en el que, con la afiliación política, lo que habían hecho era "borrar a Dios". Y por eso, ahora, habían vuelto a la Iglesia que es lo que les tiraba de forma natural desde el principio.

No es nada extraño, pero sí que llama la atención que, décadas después, se emprenda el camino de vuelta a la fe. Lo más habitual, al menos de lo que ha sido testigo quien esto escribe, es solo el viaje de ida de la Iglesia a la izquierda o al agnosticismo, pero todo puede ser en esta vida.

'Converso', David Arratibel.

Lo que ya es más extraño y, por ello, noticioso, es que una familia entera de personas adultas encuentre la fe de repente, por epifanías, y de forma contagiosa. Esa es la esencia del documental Converso de David Arratibel, que se presenta en València en el Festival La Cabina de mediometrajes del 14 al 24 de noviembre de 2018.

Arratibel ha filmado a su familia con técnicas similares a las de un reality, porque a veces hay conversaciones privadas entre ellos que se muestran conscientemente. Lo que quiere exponer el director es que es una familia que ha abrazado la fe católica uno detrás de otro en estos tiempos que corren. Solo queda él, agnóstico, sin convertir. Y parece que están contentos y les va muy bien.

Están en Navarra, aparece la Universidad de Navarra, que es del Opus. En una entrevista el autor ha dicho que su cuñado, protagonista central de la película, lleva a sus hijos a un colegio del Opus pero también en otra entrevista ha subrayado que su familia no pertenece a esa organización. Está bien leerlo porque, al acabar Converso, lo que le surge a uno es la sospecha de que se trate de un spot encubierto del Opus o un publirreportaje de proselitismo de la fe católica con muy buen acabado. Es una sospecha que, sin duda, surge por no ser capaz este columnista de entender la felicidad de esas personas que han hallado a Dios. Mea culpa. O mejor dicho: por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

'Converso', David Arratibel.

Como documental, tiene una estructura desnuda. Están sin editar las conversaciones coloquiales entre entrevistados y entrevistador, que son familia. Pero hay imágenes poderosas. Las de mayor calado, las relativas a la conversión. A la epifanía. La del protagonista, músico organista y profesor de conservatorio, tras comprarse un libro del papa emérito durante una estancia en un hotel en Baleares. No tenía nada que hacer y adquirió el volumen por curiosidad. O por aburrimiento.

Entre sus páginas, sin embargo, encontró algo interesante. Iba leyendo y se fue enganchando. Nunca antes había leído nada sobre religión, de hecho, le parecía todo lo relacionado con ella una cursilada o directamente un invento, formalismos para explicar situaciones incomprensibles de la existencia, aunque sí es cierto que nunca había dejado de creer en Dios terminantemente.

A raíz del buen suceso, se compró una biblia y un catecismo y siguió con sus lecturas. Dice que iba "como un friqui" por la calle con esos libros, medio escondiéndolos. Hasta que un día nublado se fue a misa y de repente se echó a llorar. El cura le recomendó que lo que tenía que hacer era rezar, muy original él, y de este modo entró en un mundo nuevo. No sabía qué le estaba pasando, pero en ese otro lugar de la existencia dice que encontró "alegría y plenitud", la "sensación de haber nacido de nuevo".

Su mujer, la hermana del director del documental, pasó por algo parecido al reparar en el calvario de Jesucristo cuando va a ser crucificado. También brotaron lágrimas de sus ojos y tuvo una revelación. De pensar que Dios no existe, de repente se dio cuenta de que podía existir. Inició también una serie de lecturas, San Agustín nada menos, y como su madre le fue hurtando los libros de la mesilla, también cayó ella. Y poco después, también la hermana pequeña.

'Converso', David Arratibel.

En el aspecto de reality del documental, se desliza que el divorcio de los padres afectó muy fuertemente a los hijos. También, que la hermana convertida empezó a darle la paliza más de lo debido al director para que se acercase a sus creencias, regalándole biblias y demás recados. Al principio, de hecho, incluye una cita de Kaspar Hauser, "madre, qué lejos estoy de todo". Un comentario de esa madre, que se llama Pilar, resulta bastante elocuente al respecto de lo que están gestando, es cuando cita la película de los Panero, El desencanto. Le tiene miedo a verse como uno de los personajes del clásico de Jaime Chavarri.

El resultado final tiene interés por cuanto incita a un debate. La conversión de los entrevistados, su felicidad, ¿se explica o no? Asistimos a la revelación del momento mágico que salvó sus vidas, que les hace ser felices con una alegría interna que mantienen como propia, como secreta, a la que nadie tendrá acceso si no pasa por su experiencia. ¿Pero en la vida diaria? No se manifiesta qué supone para ellos la fe al margen de los grandes eslóganes y frases de autoayuda ni desde dentro ni desde fuera. Es decir, no lo llegan a explicar ellos con sus propias palabras ni el director toma la distancia necesaria para enseñar detalles al margen del discurso que tienen estas personas. No trasciende su narrativa. Entre otros motivos, suponemos, porque se trata de su familia.

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