SEGÚN EL NUEVO LIBRO DE GRACIANO PALOMO

El algoritmo de García Egea es el 'culpable' de que Casado lidere el PP

29/08/2020 - 

MURCIA. Pablo Casado había decidido dejar la política hasta que un algoritmo del ciezano Teodoro García Egea le marcó el rumbo hacia la presidencia del PP. "La larga marcha. De Rajoy a Casado", el último libro del periodista Graciano Palomo, rastrea el viaje del líder popular desde entonces y analiza sus dilemas. El pasado miércoles salió a la venta esta investigación que Palomo ha desarrollado durante dos años. El resultado, editado por La Esfera de los Libros, es un volumen de más de 500 páginas que sigue los pasos de un dirigente con el que nadie contaba en uno de los contextos más convulsos de la política española desde 1975. Casado es protagonista por sorpresa en ese contexto. Tal es la sorpresa, que ni él mismo lo tenía en sus planes.

El algoritmo de 'Teo'

Dice Palomo en una entrevista con Efe que después de la moción de censura de 2018 el actual líder del PP había tomado la decisión de abandonar la política y comenzar una nueva etapa profesional en una potente multinacional. Viajó a París para entrevistarse con el CEO de esa compañía y conocer la oferta de primera mano. Su mujer estaba de acuerdo. A ella y a él, así como a sus dos hijos, se les ponía delante un escenario profesional, económico y familiar muy sugerente. Estaba el PP dividido tras la negativa de Alberto Núñez Feijóo a ser el sucesor de Mariano Rajoy, ya que su intención era desembarcar en Madrid por "aclamación", algo que las primeras primarias del partido en su historia no le garantizaba, recuerda Palomo.

Dos dirigentes de enemistad conocida, como María Dolores de Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaría, pugnaron entonces por el control de una organización en shock como consecuencia de la moción de censura que aupó a Pedro Sánchez al poder. Fue durante estos días, en junio de 2018, cuando entró en escena Teodoro García Egea, "Teo", un diputado por Murcia de poco más de 30 años, ingeniero informático, sin nombre aún en la primera línea de la política. Amigo de Casado, se reunió con él y le explicó que, de acuerdo con "un algoritmo" que había calculado, tenía posibilidades de hacerse con la presidencia del PP si se presentaba. Y Casado se presentó.

El papel de Rajoy

Escribe Palomo en el libro (y así lo recuerda en conversación con Efe) que tras su renuncia, Rajoy almorzó con Feijóo y le invitó a presentarse como sucesor, aunque él no se lo habría pedido. El presidente de la Xunta de Galicia terminó rechazando esa posibilidad. Durante las primarias, el exjefe de Gobierno apoyó a Sáenz de Santamaría y redobló el respaldo cuando quedaron dos candidatos en liza: la ex vicepresidenta y Casado. Palomo rememora las llamadas que Rajoy hizo a los "barones" del PP para que salieran en apoyo de su exnúmero dos. La jugada no salió. "La obsesión de Rajoy era que el partido no se rompiera", señala el escritor y periodista, para quien es sintomático que al expresidente no le sentara nada bien la designación de Cayetana Álvarez de Toledo como portavoz en el Congreso, ya con Casado al mando.

Los dilemas del líder

Casado sueña con ser presidente desde muy joven, indica Palomo. Aunque su objetivo profesional era la diplomacia, comenzó en política de la mano del exconsejero madrileño Alfredo Prada como asesor y ya no se ha apartado del camino, aunque estuvo cerca tras la moción de censura. El nuevo líder se enfrenta desde muy pronto a los "dilemas" que están marcando su etapa al frente del PP: por un lado, permanecer en el centroderecha o recurrir a la misma estrategia de Vox para frenar su auge; por otro, buscar opciones de acuerdo con Sánchez a pesar de Pablo Iglesias o estar ajeno a cualquier consenso precisamente porque está Iglesias. "La prueba del carbono está en que los cinco barones del PP gobiernan en claras posiciones de centroderecha; al igual que los alcaldes", puntualiza el autor.

Para el periodista, Casado está obsesionado con la reunificación de la derecha. "Le quita el sueño" porque sabe que, mientras vaya dividida a las elecciones, lo tiene "crudo" para ser presidente. Y porque sabe que de haber ido juntos en noviembre, ahora estaría en La Moncloa, concluye.

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