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opinión

El mundo tendrá que enfrentarse a la desaceleración de China y Estados Unidos

El analista senior de deuda soberana de BNY Mellon Invetment Management reflexiona sobre las últimas novedades sobre la 'guerra comercial' que libran chinos y americanos

8/05/2019 - 

MADRID. Los tuits que publicó el presidente Trump el pasado domingo sobre su intención de aumentar en un 25% -a partir de este próximo viernes- los aranceles que se aplican actualmente a unos 200.000 millones de dólares de productos chinos, y su idea de aumentar también los aranceles que se aplican al resto de las importaciones chinas (unos 325.000 millones de dólares), pillaron por sorpresa a los mercados.

En cuanto a la respuesta política, el Banco Popular de China (PBOC) ha anunciado que rebajará, entre un 2% y un 3,5%, el coeficiente de caja exigido a los bancos pequeños y medianos. Esta medida, que entrará en vigor el 15 de mayo, liberará unos 280.000 millones de CNY (unos 42.000 millones de USD) de liquidez adicional y se considera una decisión proactiva para proteger a los segmentos de prestatarios chinos más vulnerables frente a un nuevo, o persistente, deterioro del sentimiento.

El comportamiento relativo del mercado de renta variable de cada país y las perspectivas sobre sus respectivas posiciones macro cíclicas podrían haber influido en el impasse que han alcanzado recientemente las negociaciones, provocando el arrebato de Trump. Los rumores más recientes apuntan a que EE UU podría abandonar sus intentos de que China modifique su política de subvenciones estatales y que China, a su vez, estaría intentando renegociar algunas de las concesiones ya acordadas.

Disputa arancelaria

Una disputa arancelaria limitada tiene pocas repercusiones a nivel macro. Un arancel del 10% sobre las importaciones estadounidenses de 200.000 millones de dólares de productos chinos le resta un 0,14% del PIB chino, si asumimos que el aumento de los aranceles produce un efecto de sustitución perfecto en la demanda estadounidense. A su vez, un arancel del 10% sobre los productos estadounidenses importados por China resulta insignificante para EE. UU.

Sin embargo, un arancel del 25% sobre la totalidad de las importaciones chinas (más de 500.000 millones de dólares) y sobre más de 100.000 dólares de exportaciones estadounidenses a China tendría un impacto mucho más significativo. Según estimaciones del FMI, la imposición bilateral de un arancel del 25% podría costarle a China aproximadamente un 1,3% de su PIB general y a EE UU hasta un 0,3%

La reorientación comercial y la reubicación de las cadenas de suministro para la producción y la exportación se sumarían a las consecuencias negativas del conflicto entre los dos gigantes económicos. No obstante, la primera consecuencia será que el resto del mundo tendrá que enfrentarse a la desaceleración de los dos principales motores del crecimiento mundial y a un posible endurecimiento de las condiciones financieras mundiales.

Aninda Mitra es analista senior de deuda soberana en BNY Mellon Investment Management

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