MINORÍA ABSOLUTA / OPINIÓN

It´s very difficult todo esto

3/06/2021 - 

Esta semana se han cumplido tres años de la primera moción de censura que triunfó en nuestra democracia. Tras más de 6 años de presidente, Mariano Rajoy abandonó la Moncloa y la política activa. 

En su despedida consiguió el mayor grado de unanimidad entre los españoles identificados con esas 8 horas de sobremesa en un restaurante, mientras el bolso de Soraya Sáenz de Santamaria ocupaba su escaño.

Una imagen que avanzaba el fin de una época. Aunque tan solo han pasado mil días desde esa moción, parece que sea la prehistoria política. Porque ha pasado tiempo, pero, sobre todo, han cambiado los tiempos. 

Estamos en los tiempos de la inmediatez, donde tenemos acceso a todo tipo de información a través de cualquier pantalla. Se establece que 5 segundos es nuestro límite de paciencia cognitiva, término acuñado por la neurocientífica, Maryanne Wolf, quien alerta de la dificultad en la era digital para procesar con calma y usar nuestra atención para dar significado a la realidad.

Una impaciencia vital que también se plasma en la política. Pasamos del arte rajoyista de pausar los problemas ("A veces lo mejor es no tomar decisiones, y eso en sí, es una decisión"), a una agitada vida política entregada al cortoplacismo y la inmediatez que ha acabado con el análisis y la reflexión.

En estos tres años hemos vivido experiencias inéditas como una pandemia mundial que nos ha confinado en casa y nos ha limitado la vida durante más de un año. En política no ha sido menos, hemos visto cómo los líderes de la nueva política que venían a regenerar y dar el sorpasso a PP y PSOE, se han retirado, ahora sus partidos intentan sobrevivir. Mientras, Vox se consolida con representación en casi todas las instituciones.

La moción de censura generó muchas turbulencias. La imposibilidad de gobernar sin acuerdos parlamentarios, provocó la convocatoria de hasta dos elecciones generales en menos de un año. El resultado fue el primer gobierno de coalición de la historia, con el apoyo en el hemiciclo de nacionalistas e independentistas. Y así nació el gobierno Frankenstein que definió Rubalcaba. 

Y de aquellos polvos, estos lodos. Porque el apoyo parlamentario se traduce en cesiones. Tras las elecciones madrileñas, le tocó al PNV, recibiendo las competencias de las cárceles tras el acercamiento de presos al País Vasco. Ahora, es el turno de los indultos a los presos independentistas catalanes. 

El informe del Tribunal Supremo es demoledor y deja cristalina la postura del alto órgano y no solo en términos jurídicos, aplicando el sentido común afirma que se trata de un “autoindulto porque los votos de ERC son decisivos en el Congreso”.

Al Gobierno le disgusta el informe y aporta su versión, no exenta de cierta épica, de la que le gusta a Sánchez. Se trata de un ejercicio patriótico por el interés de España en pro de la concordia y la convivencia. Porque Sánchez está dispuesto a hacer este ‘sacrificio’ para resolver el conflicto catalán, y así quiere pasar a los anales de la historia. 

Esta soberbia sanchista empieza a ser una ofensa a la inteligencia de los ciudadanos en general y de los socialistas en particular. Sánchez se niega a debatirlo en su propio partido, tal y como le han pedido, provocando un mayor cabreo en los distintos barones socialistas. No es el caso de nuestro President, Puig es de los pocos que sí le ha comprado el relato de la concordia.

Los indultos son una medida de gracia que tiene el Gobierno, pero independientemente de esa potestad, no es sensato que enarbole la bandera de la concordia cuando es una mera operación de supervivencia. La disyuntiva entre convivencia o enfrentamiento es falsa. Especialmente cuando los encarcelados siguen sin mostrar arrepentimiento y continúan con sus proclamas de autodeterminación en los mismos términos.  

No sé si los indultos marcarán un antes y un después en esta legislatura como muchos vaticinan, pero no es un tema menor. Según las encuestas, más del 80% de los españoles están en contra de los indultos y el 72% de los votantes socialistas. Este episodio puede impulsar el germen del sentimiento antisanchista que plantó Ayuso el 4M. 

La oposición está en ello, y acudirán a manifestarse contra los indultos el 13J. El PP quiere aprovechar la tendencia al alza que le otorgan las últimas encuestas para movilizar a su electorado y hacer un llamamiento incluso a los votantes socialistas descontentos. 

Pero esta foto también será utilizada por la factoría Iván Redondo para resucitar el argumentario del trifachito y la foto de Colón, e intentar, por oposición, proyectar a Sánchez como un presidente ‘valiente’ por afrontar los indultos a los líderes del ‘procés’. 

Mientras, Rajoy estará encendiéndose un puro observando el panorama, porque después de sus 35 años en política ya avisó: "It´s very difficult todo esto". Fin de la cita.

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Nos gusta hacer balances de todo y por su orden. En este caso de la legislatura del primer Gobierno de coalición. Y es que en tan solo dos años han pasado muchas cosas. Pedro Sánchez y Pablo Iglesias lideraron el acuerdo. Unidas Podemos entró en el Gobierno y hoy Iglesias ya no está, tampoco la entonces vicepresidenta Carmen Calvo, o el ministro José Luis Ábalos o el todopoderoso jefe de gabinete monclovita, Iván Redondo. Y estamos en pandemia

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