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grand place / OPINIÓN

La mentira a tiro de un click

22/10/2019 - 

"Yo estuve allí”. Siempre hemos querido poder presumir de haber sido testigos de un momento histórico. Yo lo he vivido…. Triste…, pero histórico. Fue el momento en el que se anunció el acuerdo para la salida del Reino Unido de la Unión Europea -“We have a deal”, dijo-, firmado por el presidente de la Comisión, Jean Claude Juncker, y el Primer Ministro británico, Boris Johnson. “It’s now or never”, decía Elvis Preysler. Y esto es lo que le ha dicho Juncker a Johnson. Es ahora o nunca. No vamos a dar ninguna prórroga más. El sábado, vas y se lo dices a tu Parlamento…, a ver si se atreven a votar por cuarta vez que no, que este acuerdo tampoco les gusta. Bueno…, pues se atrevieron.

El sábado, se formó la tormenta perfecta y el Primer Ministro británico no logró la mayoría necesaria para aprobar el “nuevo acuerdo” firmado con la Unión Europea, con un millón de ciudadanos manifestándose por las calles de Londres pidiendo votar otra vez y orando a la puerta del Palacio de Westminster. Es lo que el partido Laborista pide, votar el segundo acuerdo, mientras que los liberales son los más fervientes defensores de quedarse en la Unión Europea. Están posicionándose y ocupando los espacios para unas nuevas elecciones. 

Me lo comentaba un amigo inglés que está de paso por Bruselas y que dice que no le gusta la política, pero que es el primero que ha puesto contra las cuerdas a Boris Johnson. Con pequeñas donaciones de ciudadanos británicos, una campaña en las redes sociales y el sentido de la honestidad que rige en su vida, Marcus J. Ball denunció al Premier Ministro británico el pasado invierno cuando sólo era parlamentario por haber mentido durante la campaña del referéndum para la salida de la Unión Europea. 

 

Este joven británico se indignó hace tres años cuando vio circular por todo el país un autobús rojo con Johnson a la cabeza y paseando el lema de que usarían los 350 millones de libras que pagan a la Unión europea cada semana para levantar la maltrecha sanidad pública británica. Johnson siempre ha negado después que esa cantidad fuera cierta y real. Pero las fotos de su campaña están ahí y la mentira sí fue real. Aprovecho para recordárselo a los políticos en la nueva campaña que se abre en España. A todos. Porque hoy en día todo se graba y todo se queda colgado en internet. No hace falta ir a las hemerotecas, llevamos la mentira en el bolsillo, a tiro de un click… Los dos jueces de primera instancia le dieron la razón, pero en ese ínterin, Boris Johnson fue elegido Primer Ministro. Recuerdo la preocupación de Ball cuando vino a la Universitat de Valencia para dar una conferencia. Y se materializó, porque el tribunal vio la vista en la High Court falló a su favor. “Decir mentiras en campaña electoral no es tan grave”, más o menos vinieron a decir. No importa que se utilizara dinero público para ello o que mintiera desde un cargo público, como parlamentario británico. Por algo parecido, en España hay políticos catalanes condenados y en prisión.

Volviendo al momento histórico…, el proceso no es tan simple. Además del gobierno de la Unión -la Comisión-, el Consejo Europeo que se celebraba en esos momentos debía dar también su aprobación a las nuevas condiciones de salida. Y el Parlamento Europeo… Y el Parlamento británico… Y, en el trasfondo, una crisis política del partido de Johnson que se arrastra desde  antes de 2016, cuando David Cameron tomó por la tangente al ver que todas las encuestas les daban número rojos frente a los euroescépticos de extrema derecha del UKIP y Nigel Farage, hoy reducido a la nada y reconvertido en el Partido del Brexit. Hoy dice que se arrepiente de haber convocado el referéndum del Brexit. Creo hay mas arrepentidos con referéndums a cuestas…

Cosas que pasan en los referéndums, que afectan al día a día de la gente, a sus bolsillos, al precio del pan. Y con los que nadie mide sus consecuencias. En mitad de la tormenta, quiero decir, de la Cumbre Europea, mi suegra montó en cólera -algo extraño en ella, tan “polite” con su flema británica-. Acaba de recibir su nuevo y flamante pasaporte británico. Sencillamente, el viejo le caducaba en unos meses y ella, previsora, lo pidió con antelación para asegurarse que seguía en Europa. Pues no. Le ha llegado el nuevo, sin la referencia a su ciudadanía europea, que aún ostenta y a saber si seguirá ostentando. El antiguo expiraba en febrero de 2020, y en la cabecera figuraban las dos palabras mágicas: “European Union”. El segundo, en vigor desde el 10 de octubre, sólo hace referencia al “United Kingdom of Great Britain and North Ireland”. “If that makes a difference…”, me dijo.

Pues claro que hace la diferencia. Veremos cómo pasa el control en los aeropuertos europeos… Y esto es lo de menos. Lo de más es el limbo en que se encuentra el Reino Unido y torso los ciudadanos británicos. En estos momentos, en proceso de votación en todos los parlamentos, incluido el de Escocia, que ha avisado que si se van, harán un nuevo referéndum para irse del Reino Unido y quedarse en la Unión Europea. Ellos votaron quedarse en 2016. Y perdieron por poco un referéndum anterior para independizarse de los ingleses. Hay quien lo sabe hacer a buenas…, como la Reina de Inglaterra. “It’s now or neveeeeer…”, que decían Juncker y Elvis Preysler.

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