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La indefinición del gobierno sobre el parón de la actividad siembra el desconcierto 

La noche en vela de la industria valenciana 

31/03/2020 - 

VALÈNCIA. Caía la noche del domingo y las incógnitas sobre el parón de la actividad anunciado por el Gobierno seguían sin despejarse. Y pasaban las horas. La incertidumbre y desconcierto se apoderaban de varios empresarios que hasta pasadas las 23.30 horas desconocían cómo debían actuar y si podían seguir produciendo o, por el contrario, bajar la persiana. Noche de llamadas, correos electrónicos y mensajes cruzados para reorganizar el trabajo y avisar a los empleados. A veces casi sin tiempo. Algunos incluso ya habían llegado a las instalaciones para cubrir el turno de noche. Y es que la publicación in extremis del Real Decreto del Ejecutivo ha mantenido en vela a la industria valenciana.

Era este sábado cuando el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunciaba la ampliación del confinamiento tras la declaración del estado de alarma a todos los trabajadores de actividades consideradas "no esenciales", pero sin desglosar la letra pequeña de los sectores afectados. Primer jarro de agua fría para las empresas que empezaban a idear su estrategia en pleno fin de semana y a contrarreloj. No era hasta pasadas las 23.30 de este domingo cuándo el Gobierno publicaba en el Boletín Oficial del Estado (BOE) las actividades que quedaban fuera del confinamiento y concedía una moratoria de 24 horas a las empresas que no hubieran podido interrumpir la actividad. 

La fotografía este lunes en los polos industriales valencianos era clara: pocos coches, silencio y máquinas paradas. Y el sentimiento de malestar, generalizado entre las compañía tras verse obligados a reorganizarse y cerrar centros productivos con 24 horas de margen. Muchas siguen digiriendo el parón de su producción y preparando planes de contingencia para minimizar el impacto de esta crisis sanitaria provocada por el coronavirus, cuyo horizonte es todavía bastante incierto. "La falta de planificación e improvisación del Gobierno ha sido absoluta. Lo que no se puede hacer es parar la economía en fin de semana y sin dar margen a las empresas", subrayan varios empresarios a este periódico, mientras siguen cerrando flecos pendientes.

Polígono industrial vacío. Foto :KIKE TABERNER

Este es el caso de Istobal, compañía especializada en soluciones de lavado y cuidado para la automoción, que este lunes seguía trabajando internamente para reorganizarse. "Hay departamentos en los que sí ha sido posible promover el teletrabajo, pero en la parte productiva estamos reajustando y organizándonos. hemos tenido poco tiempo" admiten desde la empresa.

Desde Pinturas Isaval pudieron anticiparse previendo que el paro total podría producirse. Tras mucha coordinación y gestión con todos los empleados, han llevado a cabo las tareas que tenían pendientes y eran imprescincibles para cesar su actividad. "En estos momentos donde más nos ha afectado ha sido en la exportación. Nos encontramos negociando con nuestros clientes el alargamiento de los plazos de entrega, convencidos de que si todos somos responsables con la sociedad y conseguimos minimizar el riesgo de contagios, esta situación revertirá lo antes posible y volveremos aún más fuertes", destacan desde la compañía.

Y es que, pese a que en los últimos días habían intentado dar servicio a toda su distribución, lo cierto es que la actividad de pedidos se había reducido drásticamente. La industria química ha registrado una caída de la actividad y ya anticipa un gran desplome en ventas. Pese a todo, Isaval ha alcanzado un acuerdo extraestatutario, firmado por unanimidad con el comité de empresa, para evitar que se produzcan repercusiones directas en la plantilla, garantizar la máxima protección de los empleados, muchos de ellos ejerciendo el teletrabajo, y mitigar los efectos de la actual emergencia sanitaria. 

Pinturas Isaval. Foto: KIKE TABERNER

El domingo también fue agitado para el fabricante de componentes de tubos de escape Mettecno 2000. Con sede en Silla, la planta de producción trabaja desde el domingo en turno de noche hasta el viernes. Sin embargo, tras escuchar el sábado las palabras de Sánchez, en la mañana del domingo la dirección fue a sus instalaciones para hacer labores de mantenimiento de la maquinaria con el fin de evitar que el parón de dos semanas causara deterioro en las mismas. 

"Ha sido caótico"

Aunque ya ese día empezaron a repensar los planes a seguir, algún trabajador acudió esa noche a su puesto de trabajo para cubrir el turno y se encontró con la fábrica cerrada. "Ha sido caótico porque hasta ayer por la noche no sabíamos qué hacer", explican desde la compañía. 

Una situación fruto de la falta de información del Gobierno, critican. "Lo que no se puede hacer es un anuncio de este calado un sábado y no concretarlo hasta el domingo por la noche. Las empresas no podemos actuar tan rápido. Nosotros trabajamos materiales que son susceptibles de deteriorarse y necesitamos mayor planificación", recalcan. Pese a todo, han podido enviar la mayor parte de sus pedidos, ya que la compañía exporta el 35% de su producción. Ahora, la incertidumbre es el futuro, qué pasará después. "Vamos a intentar aguantar, pero la situación es insostenible", lamentan.

Instalaciones de Mettecno. Foto: KIKE TABERNER

En el Grupo Segura, dedicado al diseño, desarrollo y fabricación de componentes metálicos para el automóvil, su presidente, Francisco Segura, admite la noche de desconcierto que se vivió el domingo, aunque ya por la tarde ordenaron el cierre de sus fábricas al ver que finalmente se verían abocados a parar la producción. A su juicio, ha habido un "caos total" en el tejido industrial provocado "por la falta de planificación del Estado". "Ahora estamos siendo víctimas de esa falta de gestión", critica.

Advierte de las consecuencias que tendrá esta decisión para una industria como la del automóvil, muy dependiente de otros mercados. La compañía ya ha planificado estas dos semanas de cierre fijado por el Gobierno y espera en que no dé la sorpresa y prolongue una situación que provocará el desplome de la economía. "Es imposible mantener esta situación a largo plazo", recalca Segura.

A contrarreloj. Así define José Roselló, gerente de la firma Don Hierro, cómo ha sido el trabajo de las últimas horas. Dedicada a la fabricación de mobiliario metálico y urbano, esta compañía de unos 50 trabajadores ha aprovechado la moratoria de 24 horas concedida por el ejecutivo central para acudir a trabajar algunos de sus departamentos. Había pedidos pendientes de cerrar. 

"Teníamos que planificar envíos para la exportación. Tenemos clientes en Asia donde ya se recuperan de la parálisis y había que comunicarles que no vamos a poder servirles porque ahora estamos nosotros en un confinamiento total", explica Roselló, quien lamenta la forma de tomar esta decisión de cese de actividad. "Desde el pasado miércoles muchos presidentes autonómicos estaban pidiendo un confinamiento más estricto, por lo que el Gobierno debería haberlo planificado mucho mejor. No puede ser que se publique el decreto un domingo cuando estamos todos en la cama", lamenta.

El impacto del coronavirus en la economía ya estaba resintiendo su negocio, dado que el 95% de su materia prima es de origen español. Pese a todo, resistían. "Este parón nos va a afectar muchísimo. Madrid debería haber atendido cada casuística en función de las autonomías y haber escuchado a sus gobiernos para evitar un menor impacto en el tejido industrial", señala. 

En la ingeniería Nutai el fin de semana también ha sido intenso. Cruce de llamadas y mensajes entre la gerencia y el gabinete de asesoría para coordinar la nueva situación. La maquinaria se puso en marcha tras el anuncio del presidente del Gobierno, pero con dudas ante la falta de concreción. No fue hasta la tarde del domingo cuando acordaron un plan de choque sobre el camino a seguir para hacer frente a sus obligaciones para con los trabajadores, como la liquidación de nóminas, e impositivas a cierre de trimestre. "Fue un día de trabajo al 200%. Había muchas dudas y poco tiempo", explica a Valencia Plaza su gerente, Enrique Vaca

Este pasado lunes algunos trabajadores tuvieron que acudir al centro de trabajo, ubicado en Silla, para recepcionar un pedido que les llegaba de Suiza y que debían atender. Hasta ahora, trabajaba el 30% de su plantilla de 45 empleados, ya que la firma se encarga de la fabricación de maquinaría y, hasta el momento, para ellos el teletrabajo era una opción imposible por la incompatibilidad con su especialidad. 

"A nivel económico ha habido un poco de improvisación y falta de planificación. Se podía haber gestionado mejor porque desde el sábado hasta el domingo por la noche hemos estado con mucha incertidumbre. Ahora el miedo de los empresarios es qué va a ocurrir", señala. Pese a todo, confían en poder salir de esta situación más fuertes. 

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