análisis

Los bancos centrales de Nueva Zelanda y Noruega, listos para subir los tipos de interés

Los mercados de divisas se guiarán cada vez más por las expectativas y el calendario de salida de los bancos centrales de sus políticas monetarias

20/07/2021 - 

MADRID. El dólar estadounidense acabó la semana pasada al alza frente a todas las divisas del G10, a excepción del dólar neozelandés. Esta última ha cobrado especial protagonismo porque el Banco de la Reserva de Nueva Zelanda ha sugerido que está preparado para unirse al Banco de Noruega como los primeros bancos centrales en empezar a subir los tipos de interés. Se trata de un acontecimiento importante y parece indicar que, a medio plazo, los mercados de divisas se guiarán cada vez más por las expectativas y el calendario de salida de los bancos centrales de sus políticas monetarias ultralaxas.

En los mercados emergentes, el real brasileño se convirtió en el protagonista al recuperarse con fuerza de su reciente caída tras el aumento de las previsiones de crecimiento económico por parte del Gobierno.

Los mercados americanos de tipos de interés han logrado sobreponerse al informe de inflación de junio de EE UU, pero creemos que las crecientes presiones inflacionistas y la respuesta de los bancos centrales a este problema serán el eje macroeconómico más importante para los mercados en los próximos meses.

La reunión de julio del BCE del jueves cobrará una especial importancia, y no sólo porque se trata de la primera reunión tras la revisión estratégica. Por otra parte, la publicación el próximo viernes de los índices adelantados de actividad empresarial (PMI) en la Eurozona, EE UU y el Reino Unido podrían dar a la jornada cierta volatilidad.

Perspectivas de las principales monedas

Euro

La producción industrial de la Eurozona correspondiente al mes de mayo fue un poco más débil de lo esperado, pero los mercados prefirieron obviar por completo una noticia tan desfasada. La presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha despertado el interés por la reunión de julio del BCE de esta semana al sugerir que la revisión de la estrategia que se anunció a principios de este mes se discutirá en profundidad. El mercado espera una comunicación muy prudente en consonancia con el nuevo objetivo de inflación simétrico, pero creemos que el aumento de las presiones inflacionistas (aunque con retraso en la zona euro) va a ser un obstáculo cada vez mayor para el ala más moderada del BCE, con implicaciones positivas para el euro a medio plazo.

Dólar estadounidense

Los bonos del Tesoro de EE UU protagonizaron un sorprendente repunte ante otra sorpresa de la inflación. El índice general subió un 5,4% durante el año y el subyacente, menos volátil, aún subió un 4,5%. Este último ha aumentado a una tasa anualizada del 10,6% en los últimos tres meses. Por ahora, los mercados dudan sobre si castigar o recompensar al dólar por esta combinación de bajos rendimientos y alta inflación, pero seguimos pensando que a medio plazo el camino a seguir para el billete verde será a la baja.

Libra esterlina

El informe de inflación británico de junio volvió a dejar una importante sorpresa al alza, mientras los analistas se afanan por ajustar sus previsiones a la realidad. En nuestra opinión, ahora la gran pregunta es la velocidad a la que los miembros del Comité de Política Monetaria comenzarán a adoptar una postura más dura como reacción a estas y otras presiones inflacionistas en todo el mundo. Dos de ellos lo hicieron la semana pasada, lo que confirma nuestra opinión de que el Banco de Inglaterra puede ser uno de los primeros bancos centrales importantes de las zonas económicas desarrolladas en empezar a subir los tipos, y nos hace ser optimistas con respecto a la libra esterlina.

Enrique Díaz-Álvarez es director de Riesgos de Ebury

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