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AL OTRO LADO DE LA COLINA / OPINIÓN

Tiempo de oportunidades, no de lamentos

Las épocas de crisis, son momentos para auto chequearse, para mejorar, y cambiar lo que en momentos ordinarios, no se tocaría, por lo que son momentos de oportunidades.

10/10/2020 - 

En muchas ocasiones lo urgente nos impide ver lo importante, y hoy estamos en unos de esos momentos, más enrevesado si cabe. Pues estamos tratando de forma urgente, y con medidas excepcionales, algo tan importante como la lucha contra la pandemia del Coronavirus Chino.

Las urgencias y excepcionalidades surgen con bastante frecuencia, sobre todo cuando no se han hecho los deberes, y también este es el caso. Desde hace muchos años, aún más desde que aparecieron los coronavirus SARS, MERS, en todos los papers sobre amenazas y riesgos a la seguridad, el tema de las pandemias se trataba, incluso la discutible OMS, parece que hay un colectivo de médicos en el mundo que la quiere denunciar, hablaba de la enfermedad pandémica X que iba a causar estragos.

Ahora, y con la crisis sanitaria, todos son lamentos por parte de los responsables públicos, cuando los únicos que tienen derecho a quejarse son los ciudadanos, más si cabe, a los que el virus de Wuhan les ha arrebatado algún ser querido. Y lo que debemos pedir la ciudadanía es que no se vuelva a cometer otro error tan grande, con esos riesgos que son de libro, pues en todas las estrategias de seguridad vienen reflejados una larga lista, para después no gimotear, cosa que hacen muy bien algunos políticos de estos lares.

De todas esas amenazas y riesgos, me gustaría señalar uno en concreto. Ésta es la amenaza climática, no solo ya, la etérea aunque real del calentamiento global, sino la que se concreta en el incremento de eventos metereológicos catastróficos, cada vez más frecuentes, el último de ellos el cuasi huracán, tormenta subtropical Alfa, surgida a sólo 120 kilómetros de Lisboa y que barrió la península Ibérica, en torno a este 20 de septiembre pasado, y que tenía por ejemplo un antecedente, en el huracán Leslie de 2018.

Pero no sólo desde el Atlantico llegan los problemas, también desde el Mediterraneo, empiezan a surgir, como los Medicane, palabra conformada a partir de MEDI-terranean hurri-CANE; este mismo septiembre, ha habido un ejemplo en el Medicane Ianos/Casilda surgido entre Grecia y Sicilia, con el rastro de destrucción correspondiente. Todo ello consecuencia de la existencia de más energía acumulada en el mar como efecto del calentamiento global, y que se añade a otros fenómenos, como las gotas frías y DANAs tan conocidas por los valencianos, por su carácter también destructivo.

Por eso, ahora que la Unión Europea, tras aquel Consejo extraordinario de julio, se puso de acuerdo en el plan Next Generation EU en un Marco Financiero Plurianual 2021-2027, para hacer frente a la crisis económica que surge de la crisis pandémica, es  el momento de los grandes liderazgos. Es el momento de ver oportunidades (dentro de las crisis) con la inversión de proyectos e infraestructuras estratégicas que hagan frente a esos desafíos, entre los que se encuentra el climático. Y así apoyar la transformación del entorno, haciéndolo mas seguro y resistente, a esos eventos climáticos extremos, sean lluvias, vientos, calor, frío, etcétera.

Esos proyectos, a financiar por la UE pueden ser de muy distintos tipos; desde los ya consabidos, de cambio de modelo energético para hacerlo más sostenible; como reforzar y transformar la zona costera, maritimo-terrestre, frente a la furia del mar, tomando ejemplo de países europeos como los Países Bajos; o adaptar el mobiliario urbano y de las carreteras frente a sucesos meteorológicos extraordinarios; o mejorar la resistencia de tejados y viviendas; o realizar canalizaciones especiales de barrancos o vaguadas sobre las que se ha construido, etcétera, etcétera, etcétera.

En fin es momento de oportunidades que no de lamentos, porque quizás es más fácil mostrarse lastimero, que rectificar a tiempo. Pero claro, eso supone trabajo, trabajo y después más trabajo, trayendo ya de casa (referido a nuestros responsables públicos) la formación y experiencia necesaria, para tan ardua tarea, como es dirigir la Res Pública, además de la debida diligencia de todo buen padre de familia, cosa que algunos (no todos deben ser mirlos blancos) no tienen, ni una ni otra cosa.

Recordemos, para tomar como ejemplo, aquel 9 de octubre de 1238 en el que la historia de los valencianos cambio diametralmente, gracias al liderazgo de aquel gran Rey Jaime I, padre y fundador de nuestro Reino de Valencia.

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