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ENTREVISTA AL CANDIDATO AUTONÓMICO DEL PP

Barrachina: "Sales es muy bueno, pero otros compañeros de la Diputación también"

25/04/2019 - 

CASTELLÓ. El presidente del PP provincial, Miguel Barrachina, lleva 28 años en política. Empezó como concejal en su localidad natal, Segorbe, y continuó el ascenso hasta el Congreso, pasando por Les Corts, donde aspira a volver como número uno de la lista autonómica por Castellón a partir del 28-A. Ha sobrevivido a las purgas internas conviviendo con el fabrismo, el campsismo y el zaplanismo. Pero en las primarias que ganó Pablo Casado, Barrachina se alineó con Soraya Sáenz de Santamaría, hecho al que se atribuye que quedara descartado en la lista al Senado. Él lo niega con rotundidad, pues argumenta que se le dio la opción y la rechazó voluntariamente para acompañar a Isabel Bonig. Por otra parte, no hay nada decidido sobre la Diputación de Castellón, dice el dirigente popular pese a que hasta la propia líder local del partido, Begoña Carrasco, ha proclamado a Vicent Sales como presidenciable. Es más, Barrachina señala otros nombres de diputados provinciales que también han hecho "méritos".

- ¿Está en la candidatura de Les Corts porque quiere o porque se lo han impuesto?
- Yo tenía dos posibilidades: o estar en el Senado, como me proponía la dirección nacional, o estar en las Corts Valencianes, como me proponía Isabel Bonig, y creo que soy más útil, francamente, a mi provincia y a mis compañeros estando en la lista autonómica. Soy incompatible [con el cargo de diputado en el Congreso] desde hace dos años y era plenamente consciente porque voté a favor de esa incompatibilidad: los presidentes provinciales de partido no pueden ser diputados nacionales. Éramos dos: José María Barrio, de Zamora, y yo. Los demás ya dejaron de estar y a los dos se nos dio esa alternativa. A mí, con muchísima insistencia porque soy admirador y amigo de Teodoro García Egea y, de hecho, estoy en su ejecutiva nacional. Se me dieron las dos alternativas y francamente creo que soy más útil aquí. También Isabel Bonig es amiga mía, me gusta mucho lo que hace y es muy generosa conmigo. Me llamó y me dijo: "si no vas a estar en el Congreso, yo encabezaré Valencia y tú Castellón, te necesito". Y, la verdad, estoy muy feliz.

-¿No ha tenido nada que ver el hecho de que en su día apoyara a Soraya Sáenz de Santamaría en primarias?
No. Pablo Casado y la dirección nacional son muy integradores. Es la primera vez en mi vida -y tengo recorrido político- que estoy en la ejecutiva nacional. Y lo hice después de haber estado apoyando a otra candidatura. Me llamaron para integrarme y me siento identificado al cien por cien con Pablo y con la nueva dirección. Con la provincia de Castellón se han portado fenomenal y conmigo también. Era consciente de la incompatibilidad y se me ofreció lo que yo pedí.

- Moliner se hizo cargo del partido en pleno auge de los casos de corrupción y a usted le toca bregar en un momento en el que sufren una fuga de votos hacia la extrema derecha. ¿Es el PP un partido en crisis?
- No. Es verdad que la política española vive un escenario de cambio permanente. Afortunadamente hemos concluido una legislatura con 523 concejales y alcaldes honrados y muy eficaces. Esto solo lo puede decir el PP. Sin salir de Castellón, en el Ayuntamiento: Lorenzo dimitió; tienen imputada por un delito electoral a la concejala Ali Brancal, de Compromís; Cristina Gabarda está acusada... menos nosotros y los de Podemos, que ya no continúan, todo el mundo en Castellón ciudad a pesar de tener menos concejales tiene problemas judiciales. Menos el PP local que lidera Begoña o el de la provincia que lidero yo. Somos lo que queríamos ser: un partido íntegro, honesto y sin ningún complejo ideológico.

- ¿Qué impronta le gustaría dejar en el PP provincial como presidente?
- No lo he pensado, pero lo que creo que soy: una persona dedicada y con convicciones. No tengo ningún afán de quedar en la memoria de nadie como nada en concreto.

- ¿Qué le parece la lista municipal de Begoña Carrasco? Deja fuera a casi todo su equipo actual…
- Muy buena. Begoña es una política brillante y, además, ha demostrado con esta candidatura que es muy valiente. Llevar a cabo una renovación, como hicimos nosotros también en la candidatura autonómica, del 80 por ciento no es sencillo porque, de hecho, los compañeros que no continúan habían hecho méritos para continuar. No hemos tenido ningún problema con ninguno de ellos, porque todos los que están en la lista autonómica y en la municipal eran gente válida con la que se contaba y se sigue contando. Por tanto, hacer una renovación de ese nivel de intensidad es de mucha valentía y le pongo un sobresaliente a la lista de Begoña Carrasco.

- ¿Qué futuro le depara a Vicent Sales?
- Es uno de nuestros referentes provinciales, la verdad. Por tanto, yo celebró que esté en el segundo lugar de la candidatura local con Begoña. Es una de las personas del futuro de la provincia de Castellón. Y si la pregunta es si va a ser el presidente de la Diputación o si va a ser conseller o lo que sea, dependerá del resultado electoral. Hasta que no tengan lugar las elecciones obviamente no vamos a determinar ningún candidato que tiene que ser elegido por la junta directiva provincial y trasladado a la junta directiva nacional. No lo vamos a hacer hasta conocidos los resultados.

- Pero sí que se le da como presidenciable, ¿no?
- Vicent Sales ha hecho un trabajo magnífico y es muy bueno, y lo hace muy bien, pero otros compañeros de la Diputación también lo hacen muy bien. Por tanto, no soy quién para decir quién tiene que ocupar un lugar. No me corresponde a mí en exclusiva, sino a la provincia entera porque para nosotros es algo muy importante. Indudablemente, Vicent Sales ha hecho muchos méritos para estar en política más arriba todavía de lo que ya está. Ha hecho méritos él, pero tenemos un grupo de políticos muy destacado en Castellón. Es decir, la cantera del PP con Elena Vicente-Ruiz, Luis Martínez o Andrés Martínez es una cantera inagotable en este momento.

- ¿Entonces ellos también podrían estar en liza?
- Bueno, es que no me planteo nada de la Diputación. Me parece presuntuoso decir que la gente ya ha votado a los alcaldes y concejales del PP, que ya hemos ganado las elecciones y que además los alcaldes y concejales van a decidir eso. Es un melón que no hemos abierto y que no podemos abrir hasta después de que se abra la última urna en Castellón.

- ¿Qué cambiaría en la provincia con un gobierno central del PP?
- Lo que le convendría a Castellón es volver a crear 6.000 empleos al año como hacía con Rajoy y Aznar. Castellón solo ha vivido dos etapas de crecimiento: 50.000 empleos con Aznar, 30.000 con Rajoy y veinte años perdiendo el tiempo con la izquierda. Por tanto, recuperar la senda de la creación de empleo eliminando o bajando impuestos como el de las herencias. Es un bochorno que 430 familias de Castellón el último año hayan renunciado a su herencia en favor de Ximo Puig y Mònica Oltra porque no la pueden pagar. Y en materia nacional ser mucho más contundentes con la violencia de género y con la violencia en general. La prisión permanente revisable que han aprobado derogar es un error mayúsculo. El poder didáctico de las normas no debe ser despreciado y las manadas de Castellón que violaron dos veces a una niña de 14 años en la Magdalena deben saber que un gobierno del PP penaliza con lo máximo, con que no vuelva nunca a salir alguien de la cárcel cuando los delitos son máximos. Eso nuestros jóvenes también deben aprenderlo. La laxitud, en lugar de tener un carácter ejemplificante y didáctico, traslada un mensaje de impunidad. Por tanto, al gobierno de España le pediría empleo y dureza penal contra el delito.

- ¿Y con un gobierno autonómico del PP?
- El gobierno valenciano ha multiplicado por dos las listas de espera sanitarias. En los 50 pueblos del norte o los 40 del área de Segorbe tienes que esperar más de un año para la primera prueba de cardiología. Y han conseguido que 100.000 castellonenses tengan ya un seguro privado. La gente con dinero en Castellón se busca sanidad privada con Ximo Puig como presidente porque no va a esperar un año si tiene un problema de corazón. Por tanto, es necesario devolver la buena gestión a la sanidad. Además, han desmantelado servicios y el Hospital Provincial parcialmente. Por otra parte, en materia educativa hay que acabar con el sectarismo que les ha hecho sumar 40 condenas. Una que a mí me gusta mucho, promovida por el PP, es la del chantaje lingüístico, una norma obscena que llamaba a los niños que elegían castellano "básicos" y a los que elegían valenciano "avanzados" y les retiraba horas de inglés si persistían en elegir castellano. Afortunadamente los tribunales lo pararon por sectarios. En sanidad y en educación hacen falta grandes reformas y en materia económica toda una serie de bajadas y modificaciones de tributos que permitan acceder más fácilmente a la vivienda y tributar menos, singularmente a los autónomos bajándoles el IRPF, y reduciendo el impuesto de sociedades.

- ¿Usted pactaría con Vox?
- Me gustaría no tener que depender de nadie para gobernar, pero creo que el cambio andaluz es muy saludable. La semana pasada se dejó de pagar el impuesto que grava las herencias. Es un gran avance. Que hayan aflorado medio millón de andaluces en listas de espera sanitaria indica que la misma incapacidad en la gestión que ya se ha evidenciado de los socialistas en València la tienen también en Andalucía y, por tanto, los pactos para apartar al PSOE y a Compromís del gobierno valenciano nos parecen saludables todos.

- ¿Habría alguna línea roja?
- Nuestros principios y nuestro programa. Creo que en Andalucía se pactó en base a eso y está siendo provechoso, y aquí Isabel Bonig haría lo mismo.

- El PP asegura defender la ley de la violencia de género, y Vox la quiere eliminar, ¿sería una línea roja?
- Hemos sido promotores del pacto nacional por la violencia de género y, francamente, más que la opinión de Vox, que es un propósito futuro, me preocupa la realidad hoy de Castellón. Hay agresiones como las dobles violaciones grupales de una niña de 14 años que, sorprendentemente, debía haber movilizado a todos los colectivos feministas, y no he visto movilización alguna. Lo que reclamamos nosotros en esta materia es mayor contundencia, más policía y, naturalmente, que la prisión permanente revisable, que es la muestra máxima de repulsa penal, permanezca. No para aplicar a cualquier caso, pero en el endurecimiento que propone el PP está la inclusión de los delitos de violencia de género, en los que la condición de mujer haya sido determinante.

- ¿Quiere decir que los colectivos feministas se movilizan en función de quién gobierne en los lugares donde ocurren casos de violación?
- Estoy sorprendido de que una niña de 14 años en Castellón haya sido violada dos veces por el mismo grupo y que los colectivos que habitualmente se manifiestan no se estén manifestando todos los días contra el gobierno de Pedro Sánchez por no poner más policía, contra el gobierno de Ximo Puig por no poner más policía autonómica, o contra el gobierno municipal porque sucedió en unas actuaciones municipales [en las fiestas de la Magdalena]. No soy capaz de acusar a nadie, digo que estoy muy sorprendido de que, como no hay ningún gobierno del PP contra el que protestar, me sorprende enormemente que no haya habido movilizaciones pidiendo contundencia contra una niña que denuncia una violación y la vuelven a violar. A mí como padre me horroriza y me escandaliza. Por eso no entiendo a aquellos colectivos que se dedican específicamente a defender a las mujeres, que es muy loable el propósito de las asociaciones feministas, porque llevo un montón de días sin ver nada y sin ser convocado a ninguna manifestación.

- ¿Son responsables esas administraciones de un caso así?
Todos somos responsables. La seguridad es una competencia exclusiva de la nación, igual que la justicia. Por tanto, son quienes deben garantizar la seguridad de nuestros menores.

- ¿Qué le diría a un votante del PP que esté pensando votar a Vox?
- Que el centro derecha va a ser mayoritario pero que va a seguir gobernando Sánchez si la gente vota a Vox o a Ciudadanos, en general y especialmente en una provincia pequeña como Castellón. Los parámetros son distintos en unas elecciones europeas, en las que hay circunscripción única y resultan elegidos diez o doce partidos diferentes. En una provincia pequeña como Castellón, para el Senado salen elegidos dos partidos y para el Congreso es muy probable que dos o tres. Por tanto, votar a cuartas y quintas opciones es tirar el voto, francamente. Si lo que no le gusta a alguien que va a votar a Ciudadanos o a Vox es que gobierne Sánchez, Iglesias y Otegi, con Pablo Casado el voto es útil siempre. Con los demás, depende de la provincia en la que esté. 

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