CASTELLÓ. La Conselleria de Agricultura ha publicado la resolución que declara la presencia del virus Potexvirus citriflavivenae (CYVCV), también conocido como virus de la clorosis nervial amarilla de los cítricos, en la Comunitat Valenciana con el objetivo de frenar su propagación tras la detección de casos en los muestreos realizados entre finales de 2025 y principios de 2026. La resolución establece las medidas fitosanitarias y de vigilancia obligatorias para frenar esta plaga dado su potencial impacto en la producción de limones de la Comunitat Valenciana, ya que por el momento naranjos, mandarinos y clementinos no muestran síntomas visibles, aunque pueden actuar como hospedantes del virus.
La resolución de la Conselleria, publicada este lunes en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana, confirma que unos muestreos de especies hospedantes de este virus llevados a cabo en el territorio de la Comunitat Valenciana entre finales de 2025 y principios de 2026, en plantaciones adultas, parques y jardines, han confirmado la presencia de este virus en 3 comarcas de la provincia de Castellón y 3 de la provincia de Valencia. En total, según han apuntado fuentes del sector, hasta el momento se contabilizan más de 40 positivos. La mayor preocupación es evitar la propagación de la enfermedad a la provincia de Alicante, donde se concentra el cultivo del limón. Asimismo, la resolución de la Conselleria pretende garantizar el movimiento de material vegetal de cítricos libre del CYVCV, de manera que se evite la dispersión del mismo.
La resolución declara oficialmente la presencia del virus en la Comunitat Valenciana y califica de utilidad pública su control, lo que permite activar medidas obligatorias. En este sentido, impone a agricultores y propietarios la obligación de vigilar el estado fitosanitario de sus cultivos, aplicar las actuaciones exigidas, prohibir el movimiento y la comercialización de plantas infectadas o sospechosas y comunicar cualquier indicio de la enfermedad a la Administración.
Las medidas varían según el territorio. En las zonas infectadas del Baix Vinalopó y la Vega Baja (Alicante), se establece un protocolo de erradicación obligatorio que incluye tratamientos fitosanitarios contra los insectos vectores antes de la eliminación de los árboles, la destrucción total de los vegetales hospedantes en un plazo máximo de 15 días bajo supervisión oficial y la desinfección exhaustiva de herramientas para evitar la propagación.
En el resto de la Comunitat Valenciana, el enfoque es preventivo, con vigilancia intensiva en plantaciones, viveros, parques y jardines, así como actuaciones para reducir la población de vectores y la obligación de desinfectar herramientas de trabajo.
Para viveros y operadores profesionales registrados, se refuerzan las exigencias: deben inspeccionar de forma periódica el material vegetal, controlar los insectos vectores y, en caso de detección o sospecha, aplicar tratamientos y eliminar las plantas afectadas en un plazo máximo de 10 días hábiles.
Además, se regula el movimiento de plantas, que deberá cumplir la normativa europea y contar con pasaporte fitosanitario, y se obliga a mantener registros de trazabilidad durante al menos tres años para poder identificar el origen y destino del material vegetal.
Por último, la Conselleria intensificará las inspecciones mediante prospecciones y controles en explotaciones y operadores, y advierte de que, en caso de incumplimiento, podrá ejecutar las medidas de forma subsidiaria a costa del responsable e iniciar expedientes sancionadores conforme a la legislación de sanidad vegetal.
El virus de la clorosis nervial amarilla de los cítricos (CYVCV) es un patógeno del género Potexvirus que provoca síntomas característicos en las hojas, como amarilleamiento intenso de las nervaduras, deformaciones y necrosis, y afecta especialmente a limoneros, donde puede reducir la producción y la calidad del fruto, mientras que naranjos y mandarinos pueden actuar como reservorios sin presentar daños visibles.
No existe tratamiento curativo, y el virus se transmite por injertos, herramientas de poda y vectores como pulgones y mosca blanca, lo que facilita su rápida propagación.
Fue identificado por primera vez en 1988 en Pakistán y posteriormente se ha extendido por varios países de Asia, llegando en 2022 a Estados Unidos y más recientemente a Europa.
La Organización Europea y Mediterránea de Protección de las Plantas (EPPO) lo incluyó en su lista de alerta tras detectar su potencial impacto en las regiones citrícolas mediterráneas, dada la presencia de vectores y la relevancia económica del cultivo, pero hasta este momento la enfermedad sigue sin estar regulada por la Unión Europea ni forma parte del listado de plagas y enfermedades cuarentenarias de los cítricos.
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