CASTELLÓ. En plena movilización del campo por los efectos de las políticas europeas de libre comercio en sectores estratégicos para la Comunitat Valenciana como la citricultura, el balance de las importaciones de cítricos a la Unión Europea durante 2025 añade nuevos motivos de inquietud para los productores valencianos y, de forma muy especial, para los de la provincia de Castellón. Aunque el comportamiento es desigual según el tipo de fruta, la tendencia general consolida una mayor presión competitiva de países terceros en los mercados comunitarios.
Con datos actualizados al cierre de 2025, la Unión Europea redujo un 8% las importaciones de naranjas procedentes de países extracomunitarios, pero incrementó en un 12% la entrada de pequeños cítricos —mandarinas y clementinas—, precisamente el segmento que concentra la mayor parte de la producción citrícola castellonense. Un mercado en el que, además, Sudáfrica refuerza su posición como principal proveedor extracomunitario, con un avance especialmente significativo.
Menos naranjas importadas, pero con Sudáfrica ganando peso
Según el boletín de seguimiento reforzado de las importaciones de cítricos a la Unión Europea publicado por el Ministerio de Agricultura, en 2025 se importaron 910.550 toneladas de naranjas, un 8,1% menos que en 2024. La caída equivale a 78.139 toneladas, si bien el volumen total se mantiene en niveles similares a la media de los últimos cinco años y por encima de las cifras de 2016, cuando las importaciones alcanzaban las 812.222 toneladas.
El dato más relevante no es tanto la reducción global como el reparto por países de origen. Sudáfrica se consolida como el primer proveedor extracomunitario de naranjas al mercado europeo, con 438.877 toneladas exportadas en 2025. Esta cifra supone un incremento del 19,06% respecto al año anterior y un 8,89% por encima de la media quinquenal. En la práctica, casi una de cada dos naranjas importadas por la UE procede ya de este país.
En contraste, Egipto redujo notablemente sus envíos hasta las 348.362 toneladas, un 30% menos que en 2024. Aunque el volumen se sitúa en torno a la media de los últimos cinco años, el retroceso de 2025 responde a varios factores concurrentes: una menor producción en la pasada campaña, la reducción de ayudas a la exportación y, sobre todo, el desvío de una parte significativa de la cosecha hacia la industria de transformación, atraída por los elevados precios.
Los pequeños cítricos, el foco de mayor presión para Castellón
La situación es más preocupante en el segmento de los pequeños cítricos, clave para la citricultura de la provincia de Castellón. Entre enero y diciembre de 2025, la Unión Europea importó 523.902 toneladas de mandarinas y clementinas procedentes de países terceros, lo que supone un incremento del 11,87% respecto a 2024 y un 17,3% por encima de la media de los últimos cinco años.
La evolución a largo plazo evidencia un crecimiento estructural de estas importaciones. En 2016, la UE apenas importaba 280.717 toneladas de pequeños cítricos; en menos de una década, el volumen prácticamente se ha duplicado, intensificando la competencia directa con la producción europea en los lineales.
En este ámbito, Sudáfrica vuelve a destacar como el país que más terreno gana. En 2025 entraron en la Unión Europea 217.281 toneladas de pequeños cítricos sudafricanos, un 22% más que en 2024 y un 55,88% por encima de la media de los últimos cinco años. La magnitud del avance resulta aún más evidente si se observa la perspectiva histórica: en 2016, los envíos sudafricanos de este tipo de fruta apenas alcanzaban las 53.869 toneladas. A ello se suma un factor determinante, Sudáfrica ha ido concentrando sus envíos en los meses de arranque de la campaña en el hemisferio norte, inundando los mercados europeos en un momento clave para los productores valencianos.
En pequeños cítricos, también crecen las entrada desde Marruecos (105.555 toneladas, +15%), Israel (49.284 toneladas, +8,73%), Perú (42.713 toneladas, +35%) mientras que bajan las importaciones de Turquía (66.740 toneladas, -3%) y Egipto (26.878 toneladas, -17,3%).
El aumento sostenido de las importaciones de pequeños cítricos, coincidiendo con el calendario comercial europeo, refuerza el malestar del sector citrícola valenciano, que denuncia desde hace años los efectos de los acuerdos comerciales de la UE con países terceros. Para los productores de Castellón, especializados mayoritariamente en este segmento, la evolución de 2025 confirma una tendencia que estrecha márgenes, complica la comercialización, multiplica el riesgo de entrada de plagas y añade incertidumbre a un sector ya presionado por el aumento de costes, las exigencias fitosanitarias y la falta de reciprocidad en las condiciones de producción.
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