CASTELLÓ. Las organizaciones agrarias valencianas han arremetido contra la aprobación del tratado del Mercosur por parte del Consejo de Europa por suponer una desprotección para el campo local, especialmente para el cítrico.
La Unió Llauradora explica que la aprobación del acuerdo se ha producido por mayoría cualificada, a pesar del voto en contra de países como Francia, Irlanda, Hungría y Polonia, que han advertido del impacto negativo que el tratado tendrá sobre sus sectores agrarios. Lamenta el cambio de posición de Italia, que en diciembre había manifestado reservas y que finalmente no ha bloqueado el acuerdo, facilitando que se alcanzara la mayoría cualificada necesaria.
La organización se muestra muy crítica con el Gobierno de España y lo tilda de "hipócrita" al haber votado a favor de un acuerdo que deja al campo en una situación de clara vulnerabilidad. Insiste en que, en este acuerdo político, el gobierno de España se debería posicionar, como ha hecho el francés, para evitar importaciones de productos que no cumplan con la normativa europea.
“Una vez más, el campo valenciano vuelve a ser la moneda de cambio de la política comercial de la UE. Se aprueba un acuerdo que pone en riesgo miles de explotaciones sin asegurar condiciones de competencia justa”, denuncian desde la organización. “Y todo esto con la complicidad del Gobierno de España, que ha perdido definitivamente la oportunidad de ponerse de lado de sus agricultores y ganaderos. Nosotros no nos vamos a quedar de brazos cruzados”, señala La Unió. .
Sin reciprocidad real y sin compromisos claros las salvaguardas no son más que una promesa vacía
La Unió ubraya que, aunque Bruselas ha aprobado mecanismos internos de salvaguarda, los países del Mercosur no han confirmado públicamente que acepten esas cláusulas, ni cómo se aplicarían en la práctica. Además, estas cláusulas de salvaguardia para productos en fresco se ha comprobado ya que no son muy eficientes porque cuando se detecta un aumento de las importaciones o una bajada de precios superior al establecido, el daño ya está hecho. La organización alerta de que el acuerdo permite la entrada de productos que no cumplen las mismas exigencias sanitarias, ambientales y de bienestar animal que se imponen a los productores europeos, lo que supone competencia desleal y una amenaza directa a la viabilidad del modelo de agricultura profesional.
También recuerda que la aprobación no supone la entrada en vigor inmediata del acuerdo, que deberá pasar todavía por el Parlamento Europeo y, previsiblemente, por procesos de ratificación nacional, y anuncia que seguirá trabajando para frenar su aplicación en las actuales condiciones.
“Sin cláusulas espejo obligatorias, sin controles reales y sin salvaguardas automáticas, este acuerdo es un mal acuerdo para el campo europeo”, concluye LA UNIÓ. “Y así lo mostraremos en las calles con nuestros tractores como la protesta convocada el próximo 11 de febrero en Madrid”, añade.
Balanza comercial favorable al Mercosur
Un reciente estudio de la Unión además concluye que la balanza comercial agraria entre los países de Mercosur y España es claramente deficitaria para nuestros intereses en los productos más perjudicados por el acuerdo, pues el déficit en volumen es de más de 240.000 toneladas. El producto más perjudicado es el arroz con un desfase de -133.850 toneladas. Exportamos un total de 169 toneladas e importamos 134.019 Tm. Le siguen los cítricos, en fresco y zumo, con una diferencia a su favor de 58.297 Tm.
La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja) expresa su honda preocupación por el acuerdo y advierte que el Coreper II ha dado luz verde a la reducción del umbral de activación de las salvaguardias agrícolas hasta el 5%, una decisión que debilita de forma notable la capacidad de reacción ante un aumento de las importaciones procedentes de Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay.
El presidente de AVA-Asaja, Cristóbal Aguado, denuncia que “la UE nos ha vuelto a vender en tierra plana. Este acuerdo comercial, como tantos otros, utiliza la agricultura como moneda de cambio. Sin exigir reciprocidad a las importaciones sudamericanas, fomenta más competencia desleal que expulsará a los agricultores y ganaderos valencianos, ya que será la gota que colma el vaso. Y cuando desaparezcan los productores, la factura la pagarán los consumidores, con una cesta de la compra más cara, de menor calidad y más contaminante”.
“No estamos en contra del comercio, sino de acuerdos sin reciprocidad”
El presidente de ASAJA Nacional, Pedro Barato, insiste en que la organización no rechaza los acuerdos comerciales, pero sí aquellos que se firman sin igualdad de condiciones. “Si en Europa se nos exige cumplir normas muy estrictas en sanidad, sostenibilidad, bienestar animal o uso de fitosanitarios, esas mismas exigencias deben aplicarse a los productos que llegan de fuera. Si no, estamos ante una competencia claramente desleal”, ha señalado.
AVA-ASAJA advierte de que el acuerdo permite la entrada en el mercado europeo de productos elaborados con sustancias prohibidas en la UE, como determinados fitosanitarios o carne producida con hormonas de crecimiento, cuya trazabilidad y control no están plenamente garantizados, tal y como reconocen incluso las propias autoridades comunitarias.
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