CASTELLÓ. El descenso desde el Castell Vell al llano autorizado por el rey Jaume I en 1251 no solamente fijó el origen del Castelló actual, sino que enmarcó un símbolo que todavía vertebra su relato colectivo. Así, los antiguos pobladores del cerro que preside la ermita de la Magdalena avanzaron entre la marjal apoyados en gayatos rematados con faroles para abrirse camino en la oscuridad. Siglos más tarde, el valeroso gesto concibió la gaiata como un estallido de luz, emblema de las Fiestas de la Magdalena desde su primera edición contemporánea en 1945. Entre la memoria fundacional y su proyección moderna, la Organización Nacional de Ciegos Españoles (Once) entabló su acto conmemorativo del Día Internacional de la Mujer, celebrado en su agencia en la capital de la Plana, donde la tradición se interpretó en clave femenina.
En este sentido, la conferencia Mujer y tradición en la Magdalena, presentada por la artista de la Gaiata 4, L'Armelar, Mar Montolío, reunió a cerca de 40 asistentes y puso el foco en un ámbito históricamente menor: el trabajo de las mujeres en la construcción de los monumentos festivos. La cita, articulada en la programación con motivo del 8 de marzo, reunió a representantes del tejido asociativo local y vinculados a la organización, como la Unidad Progresista, UTO-UGT o el Consejo Territorial en la Comunitat Valenciana, y al mundo festero, en un formato de ponencia que desentrañó los procesos internos e invisibles de la celebración. A tal efecto, la elección y el debate posterior en torno a la Magdalena, más allá de sus desfiles y actos multitudinarios, subrayó aspectos parcialmente desconocidos incluso para aquellos que la viven desde fuera.
La fiesta desde dentro: un esfuerzo prolongado y colectivo
Con ello, la intervención de Montolío, cuya trayectoria en el núcleo de la fiesta se alarga durante más de una década, nació de un principio recurrente, pero extrañamente reconocido: el esfuerzo prolongado y colectivo que conlleva participar en la celebración "desde dentro". La conferenciante relató su entrada en el sector gaiatero en 2012 después del recordado incendio que afectó al Almacén Municipal donde residen y se construyen los monumentos, cuyo nombre homenajea ahora al artista Pepín Marco, fallecido en 2023. El siniestro, que tuvo lugar a apenas un mes del inicio de las fiestas, afectó a un total de siete monumentos, entre ellos el de la Gaiata 16, Rafalafena, a la que por entonces pertenecía Montolío. El episodio implicó a la ponente en la reconstrucción del monumento infantil y significó el inicio de una relación que derivó en la concepción artística de la gaiata, desde el boceto inicial hasta el montaje final.

- La ponencia reunió a unos 40 asistentes para conocer los entresijos del tradicional monumento. -
- Foto: M. F.
De esta manera, Mar Montolío desgranó el proceso de creación de los monumentos de luz, que arranca con el calor del verano previo a la semana grande de la celebración. El diseño a escala, la estructura metálica, la elaboración artesanal de las vidrieras y su posterior ensamblaje en el cuerpo configuran un trabajo que se extiende durante todo el año y que, en gran medida, se sostiene sobre una férrea dedicación voluntaria y compartida. "En los meses de enero y febrero apenas paso por casa", explicó, al tiempo que incidió en el incremento del coste de los materiales y el consecuente "desequilibrio entre el gasto real y las ayudas disponibles". En ese contexto, la artista reivindicó la necesidad de "cuidar los 19 sectores" como base para garantizar la continuidad de la fiesta, singular entre las ciudades de España peninsular por inequívoco su carácter fundacional.
Los cambios tecnológicos: de la estética al funcionamiento
Asimismo, uno de los ejes centrales de la conferencia viró alrededor del papel de la mujer en el ámbito de la construcción de las gaiatas. Las mujeres, tradicionalmente vinculadas a tareas decorativas —como el diseño de las vidrieras o la confección previa del monumento— asumen progresivamente funciones técnicas y de responsabilidad. Particularmente, Montolío describió con naturalidad escenas que hace años representaban una excepción en el almacén, conocido popularmente como el Matadero, como mujeres en trabajos en altura sobre andamios o en el manejo de herramientas industriales durante el montaje. En la actualidad, según apuntó, aunque todavía se cuentan por debajo de la decena, resultan varias las artistas gaiateras al frente de monumentos, en paralelo al aumento en el número de presidentas en las comisiones.

- La sesión abordó los cambios que transforman la estética y el funcionamiento de las gaiatas. -
- Foto: M. F.
Por otro lado, la sesión, a raíz de las cuestiones planteadas por los asistentes, abordó los cambios tecnológicos que transforman progresivamente la estética y el funcionamiento de las gaiatas. De las bombillas de rosca tradicionales a las tiras LED programables; de los sistemas manuales a la iluminación controlada por ordenador; la innovación ha ampliado las posibilidades expresivas sin alterar la esencia simbólica. En este sentido, el signo de los tiempos actuales entreabre el debate de la inteligencia artificial, que empieza a incorporarse en fases preliminares del diseño, aunque, como subrayó Mar Montolío, el trabajo manual permanece insustituible. Finalmente, el acto concluyó con una llamada a reforzar la divulgación del significado del monumento y, especialmente, a reconocer el papel de las mujeres como "una parte esencial del futuro" de una tradición que se construye desde dentro.
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