CASTELLÓ. La historia de Castelló regresa estos días a su punto de partida. El Privilegio de Traslado que el rey Jaume I firmó el 8 de septiembre de 1251 regresa a la ciudad 25 años después para protagonizar, en coincidencia con el 775 aniversario de aquella concesión, la exposición El Privilegio de existir. 1251-2026. El documento que cambió la historia de Castelló. De esta manera, la muestra, inaugurada este martes en la planta sótano del Menador, propone un recorrido por los orígenes, la evolución y la identidad de la capital de la Plana a través del manuscrito original, cedido temporalmente por el Archivo Histórico Nacional, además de fondos históricos, cartografía, recreaciones y recursos audiovisuales. La exhibición, comisariada esmeradamente por el doctor en Historia Carles Senso y con un preciso diseño gráfico de Marta Negre, podrá visitarse hasta el próximo 8 de septiembre.
En primera instancia, el recorrido arranca con una aproximación inmersiva a la historia de la ciudad. Una zona diáfana, rodeada de pantallas, permite contemplar en formato audiovisual la evolución de Castelló desde el Castell Vell hasta la urbe contemporánea, con el Fadrí como su seña de identidad y el arbolado cerro de la Magdalena como referencia constante. La siguiente parada devuelve al visitante al escenario medieval: una reconstrucción de la fortaleza primigenia, ilustraciones sobre sus pobladores y fotografías de los restos que todavía se conservan en la actualidad, restaurados en 2016. La ambientación se completa con reproducciones de elementos vinculados al Conquistador, como la representación de unas divisas acuñadas durante su reinado, el atuendo del monarca, su característico casco coronado por un dragón o el escudo cuatribarrado, cedido por Cavallers de la Conquesta.
El Privilegio de Traslado, la atracción de todas las miradas
No obstante, el centro de gravedad de la muestra se encuentra en una vitrina. En ella descansa el documento que permitió a los pobladores abandonar el asentamiento de la montaña y trasladarse al llano: el Privilegio de Traslado original, firmado por Jaume I y sellado, que por segunda vez en 775 años puede contemplarse en Castelló. El pergamino, de apenas 13 por 20 centímetros y con 134 palabras, condensa el permiso real para cambiar la ubicación de la villa dentro del término municipal del Castell de Castelló y garantiza a sus pobladores y sucesores las condiciones de francos y libres. En palabras de Senso, la exposición pretende ir más allá de la simple contemplación de una pieza histórica: se trata, según explicó durante la inauguración, de "un debate público de los castellonenses mirando la historia y decidiendo establecer marcos de convivencia para el futuro".

- El Privilegio original, de 13 por 20 centímetros y 134 palabras, supone el centro de gravedad de la muestra.
A partir del documento, la exposición reconstruye cómo aquel permiso acabó por transformarse en una ciudad. Más de una decena de planos permiten seguir la evolución de Castelló desde su primera planta medieval hasta la configuración urbana actual, mientras que distintos materiales ayudan a contextualizar el proceso de conquista y repoblación del territorio. Asimismo, el recorrido incorpora ejemplares del Llibre dels Feyts y de los Fueros promulgados por el monarca, textos fundamentales para comprender la construcción del Reino de Valencia. Así, la muestra conecta el traslado de los pobladores con la progresiva consolidación de una villa que, con el paso de los siglos, desarrolló una identidad propia entre la montaña, la huerta y el Mediterráneo.
La mirada al pasado para proyectar el futuro por venir
Con ello, la alcaldesa, Begoña Carrasco, reivindicó durante la inauguración el carácter fundacional del Privilegio y su valor como símbolo de una decisión colectiva orientada a buscar "un futuro mejor". Por su parte, el president de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, situó precisamente esa mirada al pasado como punto de partida para proyectar el futuro de la ciudad. De este modo, la exposición se convierte en el acto central de una programación por el 775 aniversario que continuará durante los próximos meses con conferencias, talleres y visitas guiadas vinculadas a los orígenes de Castelló. "Más importante que recordar es querer recordar", resumió Senso, para reivindicar la necesidad de conectar a los castellonenses de hoy con quienes habitaron aquel territorio en el siglo XIII.

- Carrasco reivindicó su valor como símbolo de una decisión colectiva orientada a buscar un futuro mejor.
La exposición puede visitarse de martes a sábado, de 10.00 a 13.00 y de 17.00 a 20.00 horas, y los domingos, de 10.00 a 14.00 horas. Además, se han programado visitas guiadas en castellano los días 18 y 28 de septiembre, 10 y 24 de octubre y 7 de noviembre, y en valenciano los días 19 de septiembre y 3, 17 y 31 de octubre, todas ellas a las 19.00 horas. Así, Castelló recupera durante dos meses una pieza que habitualmente permanece custodiada en Madrid y que, durante su estancia en el Menador, permite contemplar de cerca el documento que hace 775 años abrió la puerta a que una población asentada en la montaña bajara al llano para construir una nueva ciudad.
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