Elena Tomás: "La mayoría de los cánceres van a acabar siendo curados por el sistema inmune"

CASTELLÓN

ENTREVISTA

Ingeniera médica y doctora en Biología del Cáncer, a sus 30 años impulsa la creación en Almassora del Centro de Tecnología y Bioinformática Millars, con el propósito declarado de que grupos de investigación, hospitales y empresa de nuestro entorno puedan acceder a herramientas de bioinformática, análisis de imagen y bioingeniería de primer nivel. El jueves 1 de octubre hablará sobre su trayectoria en Caixa Rural L'Alcora.

  • Elena Tomás, en un momento de la entrevista en las instalaciones de CTB Millars.
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CASTELLÓ. El currículo de Elena Tomás Bort (Vila-real, 1996) es altamente inusual. En él no solo destaca una prolífica carrera científica, que ha tomado velocidad de crucero desde muy temprano, sino también la concurrencia de diversos campos científicos, que convierten su perfil en especialmente apreciado cuando la pluridisciplinariedad es un valor en alza. Doctora en Biología del Cáncer por el Barts Cancer Institute (Queen Mary University of London) e investigadora independiente, actualmente dirige el Centro de Tecnología y Bioinformática Millars, un centro de investigación privado en fase de puesta en marcha en Almassora, en colaboración con la empresa Enginyeria PC. Según sus propias palabras, el foco de CTB Millars pasa por "una idea sencilla: que cualquier grupo de investigación, hospital o empresa pueda acceder a herramientas de bioinformática, análisis de imagen y bioingeniería de primer nivel". Este proyecto supone su vuelta a casa: anteriormente, solo en 2019, en un paréntesis de su estancia en Londres trabajó como investigadora en el grupo Oncogenoma de la Universitat Jaume I.

Hoy compagina la investigación con la colaboración internacional (Mount Sinai Hospital de Nueva York, King's College London, además de grupos de investigación y startups de Estados Unidos y Emiratos Árabes Unidos) y con la divulgación y el apoyo al tejido investigador de la Comunitat Valenciana. Y en 2024 publicó Easy Bioinformatics: Essential Online Tools for Cancer Researchers, un manual práctico que recopila las herramientas online que permiten a investigadores sin formación informática analizar datos genómicos de pacientes. El próximo jueves 1 de octubre a las 19.30 h, en el salón de actos de Caixa Rural L’Alcora, hablará sobre Lo que el Conde de Aranda me enseñó para investigar el cáncer.

- En 2014 iniciaste en Londres tu Grado en Ingeniería Médica. ¿Cómo se fue forjando tu interés por la biología molecular y la programación, que son los otros dos pilares de tu carrera?
- Pues mira, la programación es totalmente anterior a eso: mi padre tenía una tienda de ordenadores en Vila-real, y yo de pequeñita siempre tenía los ordenadores alrededor. Y mi momento de juego era trasteando con un ordenador, desde pequeña me gustaba. Y luego, cuando llegué a la carrera de Ingeniería Médica, porque todas las ingenierías tienen un poco de programación, lo disfrutaba muchísimo. Y bueno, para entender por qué llego a la biología molecular, hay que entender que la ingeniería médica es muy técnica... Y sobre toda la parte de biología, que estudia por ejemplo cómo el cuerpo reacciona si tú pones una prótesis o qué hace que haya cargas eléctricas en tu cuerpo que hacen que el corazón funcione... pues no entendía nada. Entonces me dije que necesitaba conocer toda la base, y así empecé a leer todo lo que podía sobre la biología, para entenderla mejor.

- Vamos, viste claro que te faltaba esa base.
- Sí, vi que tenía toda la parte técnica, pero toda la parte de biología, necesaria para poder hacer las cosas bien, no la tenía.

- Te defines como una apasionada del análisis y el diseño de datos. Y disfrutas comprendiendo los mecanismos de los seres vivos. ¿Qué te ha ido llevando por el camino de esos intereses?
- (Piensa por un momento) Al final creo que nace de un interés que tengo, muy fuerte, por la salud de la gente y cómo funcionan las enfermedades. Entonces, si tú sabes cómo funciona un cuerpo, cuando falla también puedes entender las maneras en las que falla. Y el hecho que tú a través de la técnica puedas analizar esas cosas y ayudar a los demás, me parece espectacular, ¿sabes? Entonces, ya desde muy pequeñita la gente me decía "tú vas a ser médico". Pero yo decía que no, que quería estar más atrás, en la investigación.

- Es decir, más que en la primera línea de trinchera, querías estar dando soporte a quienes están en la primera línea.
- Exacto. Sí, desde siempre me ha gustado mucho entender qué es lo que pasa, por ejemplo, cuando a alguien le duele el oído. Qué nos pasa a las personas.

  • La ambición marca los primeros pasos del nuevo centro de investigación. Foto: ANTONIO PRADAS

- Llama la atención que mientras construyes tu proyecto actual, sigues contribuyendo como investigadora independiente en proyectos tanto académicos como industriales y en desarrollo de tecnología para la investigación médica en hospitales punteros de EEUU, Reino Unido, Emiratos Árabes. ¿Cómo combinas todo eso con lo que estás creando aquí?
- Es una combinación, precisamente, porque al final en el mundo de la investigación todo pasa por las colaboraciones, porque hay veces que no tienes todo el conocimiento de una parte que otras personas te pueden dar. O tú tienes una técnica que ellos necesitan y ellos tienen unos datos que tú necesitas. Al final, siempre es colaboración, la actividad investigadora. Y cuando acabé el doctorado me di cuenta de que había mucha gente que venía a mí porque sabía que yo tenía los conocimientos de bioinformática, que para análisis de datos les resultaban útiles. Y entonces yo me dije que podía seguir colaborando con gente, hacer lo que me gusta, pero tenía que hacerlo  y pero lo tenía que hacer no en solitario, porque entendí que si empezaba a hacer un centro de investigación, podrían crecer más las cosas.

- Comprendo.
- Entonces, el hecho de que yo pueda tener colaboraciones con hospitales y ayudarles es parte de este proyecto, en realidad.

- Y también dices que te encanta ayudar a los investigadores a encontrar soluciones para enfermedades difíciles, como el cáncer. Y ese es es foco de CTB Millars. ¿Ha variado tu perspectiva o este interés por emprender lo tenías desde el principio? ¿Latía anteriormente o ha sido la consecuencia lógica por el tipo de proyecto?
- Pues ha sido una mezcla: por un lado, no me da miedo emprender, y a la vez veo que que emprendiendo voy a tener más puertas abiertas para llegar a lo que quiero conseguir.

- ¿Estás creando equipo también aquí, en Castellón, o tu modelo será más de colaboraciones externas?
- Ahora mismo yo me muevo más por colaboraciones externas, pero obviamente yo lo que quiero es que aquí haya equipo. No solamente eso, que se haga una estructura, que Castellón sea un polo de investigación. Entonces, para ello hay que formar equipos.

Hay que ir un poco con pies de plomo con la IA, pero a la vez utilizarla para acelerar

- ¿Tiene algo de quijotesco, o de un extra de valentía, el hecho de crear un centro de investigación privado especializado, de biología del cáncer, bioinformática y análisis de imagen... aquí en Almassora?
- ¡Claro!

- Por la cara que pones, diría que precisamente ahí está la gracia del proyecto.
- ¡Exacto! Porque tenemos la UJI, hospitales, tenemos investigadores espectaculares que ahora se tienen que ir fuera. Y para volver, ¿que hacen? ¡Es que no pueden volver! Y aquí los tenemos, y también tenemos los hospitales, que si necesitamos tejido, o necesitamos pacientes para hacer investigaciones... es que lo tenemos todo para poder hacerlo. Y la estructura que yo tengo aquí de tecnología también puedo prestarla.

- No es la primera vez que escucho una reflexión como esta por profesionales e investigadores con experiencia fuera de España. ¿Quizá a veces es necesario alejarse precisamente para darse cuenta de que lo tenemos todo?

- Claro, es que es exactamente eso.

- Y ¿en qué punto de desarrollo se encuentra este proyecto y cuáles son tus previsiones a corto y a medio plazo?
- Bien, pues ahora la mayoría del trabajo se hace con ordenadores y básicamente, pues no hace falta laboratorio... pero tengo muchos proyectos de laboratorio que quiero hacer, y por eso estamos empujando para que el centro esté listo el año que viene, más o menos por estas fechas. Pero entretanto, ¡con el ordenador se pueden hacer tantísimas cosas! Y encima, ahora mismo con la IA, es espectacular la cantidad de herramientas que tenemos a disposición.

- La diferencia entre lo que hay ahora y lo que habrá dentro de un año ¿es más cuantitativa que cualitativa, dado que el trabajo ya lo estás desarrollando?
- Sí, así es.

  • Tomás es ingeniera médica y doctora en Biología del Cáncer. Foto: ANTONIO PRADAS

- Te gusta el tema de la bioinformática accesible, el hecho de analizar datos de miles de pacientes desde un ordenador portátil y poder hacerlo accesible a quienes no saben programar. ¿Es esta una puerta abierta a los médicos que ahora mismo necesitan de ese puente informático para poder analizar esos datos?
- Sí, porque yo la mayoría de la gente con la que colaboro son médicos que están en los hospitales, que se dan cuenta de algo que ven que puede afectar a los pacientes o mejorar su tratamiento, pero no saben qué utilizar y qué herramientas usar para poder investigar eso. Entonces, ahora mismo hay muchas herramientas con las que puedes investigar sin código. Y de hecho, empecé escribiendo un libro sobre todo lo que yo he aprendido, para que por lo menos haya algo que pueda utilizar la gente para poder hacer estos análisis. Y luego, apoyo ese aprendizaje.

- O sea que es una tarea de formación. Que el médico sepa que tiene una herramienta y no debe tener miedo porque va a poder manejarla sin depender de un tercero.
- Sí, porque hay que formar: al final, si enseñas las herramientas que hay, se pueden hacer más cosas.

- En tu tesis doctoral describiste mecanismos desconocidos de la expansión de las células del cáncer de páncreas, uno de los tumores con peor pronóstico. Aunque sigue siendo uno de los más agresivos y difíciles de tratar, ¿en qué punto estamos? ¿Abre la IA nuevas oportunidades para acelerar el desarrollo de nuevas terapias?

- A ver, ahora mismo hay muchas terapias que se están probando y al final acabaremos en un punto en que el sistema inmune pueda detectar ese cáncer. Al final, la mayoría de los cánceres van a acabar siendo curados por el sistema inmune. No hay otra. A lo mejor hay terapias.

Tenemos la UJI, hospitales, tenemos investigadores espectaculares que ahora se tienen que ir fuera... cuando lo tenemos todo para investigar aquí

- O sea, ¿hay que formar al sistema inmune para que pueda hacerlo?
- (Ríe) ¡Exacto! Hay que formar al sistema inmune. Entonces, ya se están haciendo muchas pruebas y estamos poco a poco mirando a ver cuáles son los elementos que hacen que se pueda detectar mejor. Y la IA, a lo mejor puede ayudar un poco a que los investigadores puedan tener la información un poquito más rápido. Que en vez de estar buscando y leerte 200 artículos, a lo mejor te puede ayudar a ver cuáles son los artículos realmente relevantes. Porque la IA está entrenada en información que ya existe. Lo que no existe no se puede saber: si ahora mismo, la IA supiese cómo curar el cáncer, pues obviamente ya lo tendríamos.

- Pero no hay que perder la perspectiva, claro.
- Sí. Y además la IA alucina porque al final es un modelo estadístico de predicción. Y claro, al final, pues no te puedes fiar del todo. Y sobre todo para la medicina. Hay que ir un poco con pies de plomo con la IA, pero a la vez utilizarla para acelerar.

- También has trabajado en bioimpresión 3D, que permite recrear un tumor en el laboratorio para poder probar sobre él los fármacos sin necesidad de la experimentación animal. ¿Es también parte de lo que queréis hacer aquí?
- Sí, casi te diría que una parte principal. Yo me fui a Inglaterra básicamente para aprender cómo se hacen los modelos en 3D, cómo se imprimen... . Yo en Londres estaba imprimiendo tumores y también ahí se probaban los fármacos. Y mi tesis doctoral tiene modelos in vitro de tumores en 3D. Tiene sus complicaciones y por eso los ratones siempre se van a utilizar, por el hecho de que es un ser vivo que tiene la complejidad, un poquito menos que el humano... pero al final pasa todo por, en in vitro, intentar conseguir las complejidades que se necesitan para poder probar los fármacos. Ahora mismo estamos limitados, pero mi foco es el sistema inmune con el cáncer. Y cómo imitar eso en un laboratorio.

- En esta línea, la neuróloga Rocío López-Diego me habló de la medicina personalizada como vía para lograr mejores resultados en cualquier tipo de paciente.

- Obviamente, y de hecho, si tú tienes, si tú puedes coger células de un paciente, reconstruir el tumor en un laboratorio e ir probando las diferentes tratamientos, pues claro, vas a obtener unos resultados personalizados para ese paciente. Eso ya se está haciendo en muchas partes del mundo, sobre todo para ensayos clínicos, pero creo que un día llegará a que se pueda utilizar en laboratorios de hospitales.

- Y hoy todo esto se está acelerando, ¿no? ¿Vivimos un momento histórico en este sentido?

- Sí, sí, es que es impresionante. Por ejemplo, salió el AlphaFold [programa de IA desarrollado por DeepMind de Alphabet] que te dice cómo están las proteínas, cómo se ensamblan... Y eso ha revolucionado todo el campo de la medicina, de la biología, de muchísimas cosas. Si solamente con eso, se avanza exponencialmente, pues imagínate lo que va a llegar luego. Es un buen momento para pisar el acelerador.

- El biotecnólogo José Carmena, con un gran bagaje en EEUU, dice que la Comunitat Valenciana tiene unas condiciones muy buenas para que una empresa, pongamos, de Silicon Valley, se venga aquí por el tema del coste, del coste de la vida, la mano de obra y el talento disponible. Coincide con tu visión, ¿no?
- Sí, porque al final, ¿qué es lo que se necesita? Aquí lo tenemos: la estructura de Universidad, con hospitales, el clima, la gente, la economía... para vivir bien y para poder hacer proyectos.

- En CTB Millars, aparte de la bioimpresión 3D, ¿será una parte importante la de servir como apoyo a otros centros de investigación, a profesionales de la medicina?
-
Al final, en las colaboraciones de investigación, la clave es qué puedes aportar tú ¿Entonces, qué es lo que yo puedo aportar? Pues el conocimiento de cómo hacer modelos in vitro y combinados con todo el tema de bioinformática para que sea lo más personalizado posible, con todos los análisis. Mi manera de ayudar es decir que tengo estas herramientas y ver con los investigadores en qué les pueden ayudar estas herramientas en sus investigaciones.

- Entiendo que precisamente por eso ya estás difundiendo la existencia del centro.
- Claro. Ahora mismo estoy haciendo la primera parte, la de qué es lo que se tiene que investigar, qué se tiene que simular...

  • Tomás regresó a Castellón con el propósito de seguir investigando desde su tierra natal. Foto: ANTONIO PRADAS

- Ahora tienes 30 años. Hace diez, ¿te veías haciendo esto?
- Uf, ¡qué complicado! Pues en parte no, porque estaba entonces estudiando en Londres, y no pensaba que iba a hacer tanta programación como la que estoy haciendo ahora, porque pensaba que eso era para otra gente. Pero al mismo tiempo, ¡siempre me apasionaba tantísimo! Y luego toda la parte de biología que no entendía... Es que miro atrás y pienso en todo lo que he aprendido en todos estos diez años de biología y ni me lo creería. Entonces, claro, para mí entonces hubiera sido muy difícil saber que esto se puede hacer.

- ¿E intuyes que a la Elena de dentro de diez años también le pasará algo parecido, respecto a lo que estás haciendo ahora?
- Pues creo que obviamente, porque dentro de diez años espero saber muchísimo más de lo que sé ahora. Porque al final la innovación viene con el conocimiento: todo lo que vas aprendiendo es lo que luego vas a poder aplicar. Entonces en diez años, pues no sé si con la IA y todas estas cosas que van tan rápido...

A mí me están diciendo '¿y has vuelto aquí?' Y yo digo que sí, que obviamente: es que todo el mundo quiere volver aquí

- Tu charla en Caixa Rural L'Alcora el próximo jueves 1 de octubre se titula 'Lo que el Conde de Aranda me enseñó para investigar el cáncer'. ¿Fue idea tuya?
- Sí, porque mi madre de pequeña me contaba la historia del conde de Aranda. Ella es muy forofa de la cerámica y la cerámica clásica, le gusta muchísimo. Ella siempre me contó cómo el conde vino, vio todas las oportunidades que había y siempre me contaba que gracias al conde de Aranda, pues esta zona es lo que es. Y de pequeña, pues cuando te cuentan una historia, tú sacas la moraleja. Y en este caso, mi conclusión fue que las personas son las que hacen que un sitio sea de un sector, de una industria, de lo que sea. Que las personas son las que lo mueven. A lo mejor yo estoy siendo un poco envalentonada... pero yo que sé, si lo puedo intentar hacer, pues.

- No siempre nos valoramos bien. En este sentido, ¿te has encontrado con comentarios sorprendidos de que hayas decidido desarrollar aquí tu carrera, tras la experiencia fuera?
- A mí me están diciendo "¿y has vuelto aquí?" Y yo digo que sí, que obviamente, es que todo el mundo quiere volver aquí, cuando se va, no? Y quieren volver a Castellón, no a otra parte.

- ¿Nos falta ambición?
- Claro, porque al final se trata de intentarlo y hasta donde se llegue. Volviendo a lo del conde de Aranda, al final lo importante fueron las fábricas que se crearon alrededor. Porque la fábrica del conde ya no existe. Entonces al final es que unos pocos empujen, esa semilla, y que otros se cojan.

- Y ¿qué vas a contar en la conferencia, sin destriparla demasiado?
- Hablaré de mi trayectoria, de cómo decidí irme a Londres, porque quería aprenderlo todo allí, y básicamente pensando en la historia que mi madre me contó de toda la estrategia que hizo el conde de Aranda, Porque si tú coges algo que ha funcionado y aprendes de ello, eso es lo que puede acercarte al éxito.

- Finalmente, ¿en qué estás trabajando ahora mismo?
- Pues en un proyecto relacionado con que me he dado cuenta de que hay una necesidad de hacer análisis de síntomas. En concreto, de un diario de síntomas para gente que tiene problemas de enfermedades crónicas. Entonces ahora estoy haciendo una aplicación para hacer un diario de síntomas que también servirá un poco a lo mejor para hacer un informe a los médicos y también para hacer correlaciones con cosas del entorno: desde comidas a actividades... porque hay mucha gente a la que le afectan las cosas y a lo mejor sospechan que puede deberse a algo que estén haciendo.

- ¿Es una manera de conseguir que el paciente se ayude a sí mismo?

- Pues sï; y además aparte, pues ayuda al médico. Y va a salir dentro de muy poquito, dirigida al público en general, para móviles y tendrá también versión para ordenador. Estará disponible tanto en iOS como en Android, para llegar al mayor número de gente, aunque primero hay que testarlo, y ahora estamos buscando probadores.

- ¿Tiene nombre ya?
- Claro, se llamará 'Clementina'. ¡De la zona!

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