Rumba sin moderación: Uña y Carne revolucionan la escena

CASTELLÓN

La actuación tiene lugar este viernes en la sala Terra de Castelló

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CASTELLÓ. La imagen de José Luis Manzano pinchándose con una jeringuilla en la película El Pico (Eloy de la Iglesia, 1983) fue una de las escenas más duras que había visto del cine español en mi vida. Esta cinta pertenecía a un género enraizado en un momento histórico muy concreto, desde finales de los 70 hasta mediados de los 80 en España: el cine quinqui. Puro neorrealismo patrio. Actores y extras que vivían en la marginalidad, en las drogas, entrando y saliendo de la cárcel, con robos y violencia. En una línea muy fina entre la realidad y la ficción. Los directores Eloy de la Iglesia y José Antonio de la Loma, cada uno con una forma diferente de tratar esta problemática, fueron los artífices más reconocidos y significativos de las dos etapas del cine quinqui. José Luis Fernández, alias “El Pirri”, Ángel Fernández, alias “El Torete” o el propio José Luis Manzano fueron los actores más representativos del género, en ese trampantojo cinematográfico.

Y junto a películas como La estanquera de Vallecas o Navajeros, estaba la música. Una banda sonora de barrio, de rumba, de letras ancladas a la realidad suburbial de un país devastado por la heroína. Como epítomes del género estaban Los Chichos y Los Chunguitos. Y, aunque el cine quinqui desapareció, como sucedió, por ejemplo, con el destape, su sombra fue muy alargada. Tanto que en 2016, el cineasta Carlos Salado escribió y dirigió la película Criando ratas. Junto a Antonio Clavería, también le podrían poner la banda sonora. De aquel filme surgió el grupo Uña y Carne, que este viernes 2 de octubre toca su rumba en la sala Terra de Castelló. Charlamos con Antonio Clavería, el 50% de la banda, sobre tan singular historia y su último recopilatorio, Consume rumba sin moderación. 

La rumba es un género muy español, además de ser perfectamente reconocible con un par de notas. Es parte de nuestra genética musical, aunque no haya pasado por sus mejores momentos en los últimos años. “Creo que es un género que nunca se ha perdido del todo”, sentencia Clavería. Lo que pasa es que ha tenido sus más y sus menos. Ha tenido sus momentos en que se ha dejado en el olvido, pero yo creo que la rumba nunca se ha ido del todo. Creo que es algo muy nuestro. La rumba siempre sirve tanto para contar penas como alegrías. Hay rumbas que son catástrofes de vida y otras que son alegría pura. Es un canal para hablar de todas las cosas”, apunta el vocalista.

La veracidad de la cinta

Criando ratas es uno de los proyectos cinematográficos más interesantes y arriesgados que ha dado nuestro cine en los últimos lustros. Exactamente igual que lo era aquel lejano neorrealismo quinqui. De hecho, el director fue todo lo veraz que pudo en la cinta. En ese proyecto, la enhorabuena al cien por cien tienes que dársela a Carlos, porque es el director, el creador y la mente pensante de todo aquello, tanto de la banda sonora como de esa historia tan real y tan pura, con gente de la calle, con actores reales. Y dio con la tecla, se lo digo siempre, él ha resucitado el cine quinqui, lo ha resucitado él”

La prensa acuñó un nuevo término para Criando Ratas, cine neoquinqui, por utilizar los mismos recursos estilísticos que aquellos pioneros, pero con la ropa y la jerga actual. Algo bastante difícil. Cuando consigues implicar a un barrio entero con toda su gente para contar cosas, que incluso a veces ellos viven, cuando el protagonista de la película tiene que entrar en prisión, y aun así, con los permisos penitenciarios, seguimos grabando la película. Es puro real, puro realismo. Creo que no hay comparación con ninguna otra película, que yo sepa”.

Gracias a Criando Ratas apareció Uña y Carne, en un principio para ser la banda sonora del filme, pero acabó como maravilloso spin-off en forma de banda rumbera. Creo que fue antes de Criando ratas, porque Carlos salió de estudiar cine y fue su primer proyecto real. Un proyecto muy único, muy de verdad. Y pasó a estar gratis en YouTube para todo el mundo desde el primer momento”.

Una particular producción e historia

El éxito del filme, en parte por la publicidad que alcanzó por su particular producción e historia y, en parte, por estar publicado, de forma gratuita, en YouTube, se transformó en el escaparate perfecto para las canciones de Uña y Carne. Es un trampolín perfecto. Carlos tiene dos facetas, tiene muchas, pero las dos en las que más brilla son compositor y cineasta, porque también es un guitarrista de película, y es un pedazo de músico”, señala. Se da cuenta de que tras la película tiene tres rumbas que son la banda sonora y tiene otras muchas en un cofre... dispuestas a sacarlas. Entonces aprovechamos ese trampolín que nos da la película, esa ventana de exposición, toda esa movida para pedir un crowdfunding. Y entre el crowdfunding y la ayuda de Rubén Ferrández, que es su socio, y un montón de gente, aparece Uña y Carne”.

El primer disco, que era conceptual y contaba una trama central dividida en siete canciones, se llamó Lo que el tiempo no sabe borrar. Pura rumba. “Nosotros queríamos resucitar esa guitarra, resucitar esas rumbas a guitarra y palmas y desde el corazón, con composiciones de Carlos Salado, que son obras de arte, y yo poniendo mi granito de arena con mi voz”.

El elepé, como tantos otros, tuvo el infortunio de grabarse en plena pandemia. Yo estaba novato allí; piensa que era la primera vez que me metía en un estudio. Y recuerdo que estalló el tema del COVID, nos metimos con aquello de los permisos de cruzar de provincia, porque yo soy de Teruel y Carlos es de Alicante, entonces tenía que ir para allá con los permisos aquellos y alojarme allí, y durante semanas allí grabando, haciendo experimentos con la voz, con las composiciones de Carlos. Y la verdad es que es un trabajo que te queda grabado para toda la vida, el cómo se enfrenta uno al estudio por primera vez”.

Tras ese primer disco, Uña y Carne comienzan a publicar canciones y más canciones, y hay un momento en que paran y deciden reunirlas todas bajo el paraguas de un cedé recopilatorio: Consumir rumbas sin moderación. Y entre esas canciones estaba Cucarachas, un tema divertido y pegadizo con el mejor videoclip que he visto en mucho tiempo. Le señalo al vocalista el parecido del clip con la estética de la serie Rick y Morty. "Todo gracias a nuestro compadre Álvaro Cano, que es un dibujante y un diseñador gráfico de la hostia, que se pegó un curro que alucinas".

Los coleccionistas del CD

En un mundo lleno de estímulos y de canciones, si cabe, más desechables que hace algunos años, que una banda decida compilarlas todas en un disco suena a proeza, aunque en Estados Unidos la venta de cedés haya aumentado un 16%, algo insólito en la era del streaming. “Hay mucho nostálgico a quien le gusta coleccionar el cedé”, comenta. El disco solo se podía comprar en los conciertos de Uña y Carne, algo que me recordaba a mis años mozos, cuando las maquetas te las comprabas en los conciertos. Nosotros nos encontramos en la tesitura de tener un disco con siete canciones y otros tantos singles sueltos. Hay gente que lo quiere en formato físico, porque la industria hoy en día te lleva a eso, a sacar singles de uno en uno, y dices "ostras, tío, no está en formato físico, ¿qué hacemos?". Pues hicimos ese recopilatorio con esos temas, porque luego vas a un concierto y a la gente le gusta mucho también pasar por el puesto de merchan, coger tu disco, tu camiseta”.

Antonio me da una exclusiva sobre el futuro de la banda. Estamos trabajando en un futuro proyecto; a ver si el año que viene puede ver la luz. Todavía no sabemos si en formato disco, si llegará un adelanto, dos, tres, si habrá dos singles y luego el disco entero; eso está por determinar. Pero desde luego hay uña y carne para rato, eso está claro”.

En Castelló, como en el resto de ciudades de esta segunda vuelta, el concierto contará con todas las canciones, o por lo menos, la inmensa mayoría en su repertorio. El concierto dura casi dos horas… Casi dos horas de rumba, desde las rumbas más cañeras a las baladas que te hacen erizar; hoy no nos dejamos ni un tema, y estamos ahí haciendo ese viaje que a nosotros nos encanta, y que invitamos a todo el mundo a que venga porque es una locura”. Uña y Carne han grabado con El Canijo de Jerez y con Bebe, entre otros. El acceso a estos músicos ha sido de lo más normal: a través de Instagram. Estaba (Bebe) fascinada con el cine de Carlos, nos dio el okey y fue supergenerosa con nosotros. Vino tres veces a Alicante: una para grabar la canción, otra para presentar el tema... y otra para el videoclip. Bebe es nuestra madrina, estamos encantados con ella”.

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