CASTELLÓN

Un testigo bicentenario de la historia de Castelló: el Real Casino Antiguo conserva el diálogo y la cultura

La institución, situada desde 1876 en la Puerta del Sol, vertebra su agenda entre ponencias, muestras o conciertos

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CASTELLÓ. Los antiguos casinos, lugares de encuentro para la tertulia, la conversación política o la lectura, tanto en grandes como en pequeños municipios, surgen a principios del siglo XIX al calor de los profundos cambios sociales hacia el liberalismo. Así, amparados por los primeros decretos que regulaban la asociación y un aumento exponencial de la población en los años anteriores, el primigenio Casino de Castellón cristalizó en 1814, impulsado por Francisco Giner Feliu, el barón de Benicàssim. La nueva entidad albergó reuniones y actos culturales primero en el hogar de su propio fundador, situado en la emblemática calle Caballeros, o más tarde en las Cuatro Esquinas. Posteriormente, la institución proyectó su influencia más allá del ámbito estrictamente local y el crecimiento en el número de socios derivó en la búsqueda de una nueva sede.

Con ello, apenas medio siglo después de su nacimiento, el Casino se mudó al edificio de la Puerta del Sol, entonces una masía conocida como el palacio de Francisco Tirado. En este sentido, la sociedad acompañó al inmueble en su importante transformación en 1923, una época de esplendor urbanístico y cultural en la capital de la Plana, cuando el arquitecto castellonense de adopción Francisco Maristany ganó el concurso municipal para diseñar su remodelación integral. Desde entonces, el Real Casino Antiguo de Castellón ha evolucionado junto a su sede, reformada también en 2003, desde sus orígenes hasta su adaptación a los tiempos actuales, con el protagonismo centrado en una agenda de actividades socioculturales que discurre desde tertulias y diálogos hasta conferencias o conciertos. "El casino de Castelló, el más antiguo de España, seguido del Ateneo de Madrid, constituido en 1820, nace de la inquietud y del impulso de aquella sociedad", afirma su presidente, Francisco Jáuregui.

El simbolismo pictórico y arquitectónico de una sociedad en transformación

A tal efecto, la exhaustiva renovación acometida por Maristany a principios de la década de 1920 significó un punto de inflexión definitivo en la historia del edificio y en su manera de relacionarse con la ciudad. "Era un genio; plasmó un palacio a través de una reestructuración tanto externa como interna", comenta Jáuregui. El viajado arquitecto, que había tomado referencias en sus viajes alrededor del país, adaptó el edificio a una sociedad ávida de espacios para el divertimento y la cultura. "Los remates en las torres, por ejemplo, recuerdan a aquellos de Villa María, en Benicàssim", señala el máximo representante de la institución, que pasea también por los innumerables y bellos salones del interior. "Los más populares son el central, conocido como el de honor, y el pompeyano, donde aparece grabado el listado con la relación de presidentes de la entidad". Estos lugares, pensados originalmente para el baile por su "excelente acústica", han recuperado protagonismo en el programa musical de la asociación.

  • El presidente del Real Casino Antiguo de Castellón, Francisco Jáuregui. -

El recorrido hacia las plantas superiores se encuentra con la reconocida escalera principal, donde se aprecia la imborrable huella artística del Real Casino Antiguo. De esta manera, el mural realizado en 1973 por el pintor Ramón Catalán, discípulo de Juan Bautista Porcar, envuelve la estancia. La obra, ejecutada mediante una técnica de óleo al fresco con incisiones sobre el yeso, muestra una alegoría visual del origen de Castelló a través de la leyenda de Tombatossals. "El mural aparece medio siglo después de la restauración de Maristany; hasta entonces, la pared había estado desnuda", explica Jáuregui. Además del gigante, la obra viaja desde las islas Columbretes hasta Morella y cubre así la geografía provincial. "El óleo supone una representación artística del alma de una sociedad de casino, fundamentada en las artes del teatro, la música o la poesía", apunta su presidente. La sede de la institución, tomada por ambos bandos en la Guerra Civil, con la consiguiente pérdida de documentos, incluso del acta de fundación, conserva fondos bibliográficos y publicaciones económicas "únicas" inmersas en la actualidad en un proceso de rehabilitación para una futura consulta abierta al público.

El diálogo y el debate como valores; el verbo tertuliar como esencia

Desde su concepción, el casino castellonense ha reflejado el modelo italiano de sociabilidad, que estriba en amplios salones destinados al encuentro, frente al esquema anglosajón del club residencial, con habitaciones para el alojamiento. La vertiente ha condicionado tanto el esqueleto como los usos del edificio y explica la presencia de espacios abiertos, especialmente en la segunda planta, para la conversación, la lectura, el juego de cartas como el bridge —en una prolongada estancia propia repleta de mesas—, o el visionado colectivo en una habitación habilitada recientemente con 35 butacas. "El Casino llegó a tener más de 2.000 socios; ahora estamos en torno a los 400, con una masa social de hasta 800 personas si contamos el entorno familiar de cada uno", indica Francisco Jáuregui. En concreto, el salón de la chimenea, lugar de reunión habitual de los asociados que se mantiene intacto desde antes de la reforma de Maristany, encarna esa tradición. "Siempre vinculo esta sala a nuestra esencia: el verbo tertuliar; poder hablar ahora que parece que el diálogo se ha perdido. Por ello, impulsamos ciclos de tertulias alrededor de aspectos históricos de la ciudad", menciona.

  • El casino posee diversas salas de juego, una de ellas dedicada al bridge. -

La vocación dialogante se ha reforzado en los últimos años con un giro decidido hacia la apertura cultural. "El Casino abre un espacio donde se apoya la expansión social e intelectual de la ciudad", asegura el también reelegido presidente de la Federación Nacional de Círculos y Casinos Culturales. "El gran cambio se articula en una apertura hacia el público general, de tal manera que las actividades que antes solamente disfrutaba el socio, ahora puede hacerlo más gente". Al detalle, la entidad engrana una agenda que superó las 150 propuestas anuales en 2025 y avanza ya más de un centenar para este ejercicio. En este sentido, conciertos, ciclos de cinefórum, talleres de ópera o tertulias temáticas conviven con alianzas con los conservatorios de la ciudad, que encuentran en la Puerta del Sol una sede donde los alumnos pueden enfrentarse al público fuera del aula. "Ojalá, dentro de unos años, el Real Casino Antiguo sea un referente cultural para cualquier visitante", define Francisco Jáuregui. En definitiva, sin renunciar al cuidado de sus socios, la institución, testigo bicentenario de la historia social de Castelló, permanece fiel a su trayectoria y mira atenta a las inquietudes contemporáneas.


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