CASTELLÓ. La futura avenida Cañada Blanch está llamada a convertirse en una de las principales arterias de comunicación entre el casco urbano de Burriana y su zona marítima. Según las estimaciones del proyecto de ejecución, esta vía absorberá el 30% del tráfico que actualmente circula por el Camí del Grau y por la avenida Jaime Chicharro, las dos carreteras que hoy conectan el municipio con la fachada litoral. Una vez culminen las obras de apertura de los dos últimos tramos, la intensidad media diaria de tráfico alcanzará los 6.261 vehículos.
La actuación contempla la ejecución de dos tramos. El primero tendrá 200 metros de longitud y 24 metros de anchura y discurrirá entre la avenida Jaime Chicharro y la calle Rosa dels Vents, e incluirá el rediseño de la actual glorieta. El segundo tramo contará con 175 metros de longitud, entre las calles Bruixola y Manuel Ferrer Granell, e incorporará una nueva glorieta en el cruce con el Camí l’Axiamo.
El Ayuntamiento culminó el pasado mes de noviembre el proceso de expropiación de los terrenos necesarios para completar ambos tramos. Se trata de una actuación clave para cerrar el anillo exterior de comunicación en la zona litoral de Burriana, lo que permitirá descargar de tráfico la avenida Mediterráneo, situada en primera línea de playa, y conectar directamente las dos carreteras de acceso a la fachada marítima.
La ejecución de este proyecto, incluido en el vigente Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS), se arrastraba desde hace más de dos décadas debido a su extrema complejidad. El trazado obligaba a expropiar numerosas propiedades privadas, lo que generaba un fuerte rechazo entre los vecinos afectados. Tras modificar el proyecto de expropiación en varias ocasiones para sortear distintas trabas técnicas, el consistorio ha abonado finalmente 359.884 euros para obtener la titularidad de un total de 40 propiedades.
Una inversión de 1,4 millones
La intención municipal es licitar las obras a lo largo de este año, una vez estén redactados los pliegos de condiciones. De momento, el Ayuntamiento ya ha presupuestado los trabajos en 1.462.772 euros, con un plazo de ejecución de ocho meses.
La licitación de estos dos últimos tramos de la avenida Cañada Blanch llegará más un año después de que concluyeran las obras para homogeneizar el tramo de la avenida Mediterráneo que fue remodelado con anterioridad. El consistorio pagó 312.721 euros a la empresa Ravi Obras Transportes y Excavaciones para unificar la calzada, las plazas de aparcamiento y el nuevo carril bici existente entre el Puerto y la calle Juan Carlos I, a la altura del acceso a Mercaplaya. La actuación también permitió conectar la estación de bombeo de aguas residuales con la red de pluviales de la avenida Mediterráneo. El objetivo final es que la avenida Cañada Blanch absorba buena parte del tráfico que actualmente soporta esta vía litoral.
El Plan de Movilidad de Burriana, en vigor desde noviembre de 2022, establece como meta que en 2028 se haya reducido el uso del vehículo privado hasta el 60,5%, mientras que los desplazamientos a pie alcancen el 26,3% y el uso de la bicicleta se sitúe en el 7,3%.
Además de culminar la avenida Cañada Blanch y remodelar la avenida Mediterráneo, el PMUS propone conectar la carretera de Nules con los poblados marítimos, así como prolongar la avenida del Transporte y la Ronda Cardenal Vicente Tarancón hasta la CV-18 mediante dos nuevas conexiones. También plantea incrementar un 30% las plazas de zona azul, aunque no concreta en qué calles se ubicarán ni aclara dónde se podrá estacionar con el permiso de residente.
El documento también apuesta por la construcción de tres aparcamientos subterráneos y varios en superficie, entre ellos uno de carácter intermodal en la ribera del río Anna a su paso por el casco urbano. En este contecto, el Ayuntamiento ya intentó alquilar en agosto de 2024 un solar para habilitar un parking provisional en la zona del Grao. Buscaba una parcela de entre 1.200 y 2.000 metros cuadrados que estuviera situada en la parte norte de la calle Mestre Vicent Asensi y alrededores, por un importe máximo de 7.500 euros a repartir en tres años, aunque no recibió ninguna oferta. El pasado diciembre, el consistorio amplió la dotación económica hasta los 16.335 euros y extendió la búsqueda de solares para aparcamientos provisionales al conjunto del municipio.
Otro de los ámbitos en los que incide el Plan de Movilidad es la mejora de los caminos rurales. Las últimas tres actuaciones se llevaron a cabo en 2024. En primer lugar, la empresa constructora Pavasal ejecutó las obras de repavimentación del Camí Palasiet y otros seis viales que presentaban un estado muy deficiente, con baches y grietas causados por el uso y as inclemencias meteorológicas. Los trabajos, con una inversión de 201.753 euros, incluyeron también el Camí Corrent, el Camí Cedre, la vía de servicio de la carretera de Nules y las calles Albert Einstein, Leonardo Da Vinci y Siervas de Jesús. En algunos tramos se aprovechó la intervención para sustituir canalizaciones de saneamiento muy obsoletas.
Por su parte, la empresa Becsa repavimentó el Camí La Mar de Vila-real y otros viales como el Camí Els Xurros, la calle La Mota, la plaza La Fira, la Ronda Poeta Calzada y la Ronda Músico Ibáñez. La inversión, de 202.750 euros, incluyó la instalación de badenes en este último vial para reducir la velocidad del tráfico.
Por último, la empresa Aglomerados Los Serranos culminó la repavimentación del Camí Baix y de tres tramos del Camí Llombai. En total, las labores de limpieza de cunetas y el reasfaltado abarcaron 2,6 kilómetros, con una inversión de 184.809 euros.
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