CASTELLÓ. La primera edición de TRAMA, Residencias de prácticas textiles contemporáneas, ha cerrado su paso por Vilafranca dejando dos nuevas obras nacidas del contacto directo con el municipio, su memoria, sus materiales y sus habitantes. Una propuesta que parte de la tradición textil local para mirarla con nuevos ojos y entenderla también como una materia desde la que imaginar, experimentar y producir cultura contemporánea. Karen Sandoval y Reyes Pe han trabajado a partir de aquello que Vilafranca les ha ofrecido. Su tradición textil, sus saberes, su industria y también el encuentro con los vecinos y vecinas, que han formado parte activa de los procesos de creación.
Esa relación se hizo especialmente visible durante la presentación pública de las piezas, celebrada el pasado viernes 11 de septiembre y a la que asistieron alrededor de 80 personas. La respuesta del público obligó a organizar la visita en varios grupos y permitió un contacto todavía más cercano con las creadoras, que explicaron en primera persona cómo habían desarrollado sus trabajos durante la residencia.
La jornada contó además con la presencia de la alcaldesa de Vilafranca, Silvia Colom, y de la técnica de Cultura, Ana Querol, y cerró una primera edición marcada por el entusiasmo, la curiosidad y el interés frente a las producciones realizadas. El encuentro sirvió también para poner en valor La Coladuría y Abadía 7 como espacios desde los que activar nuevas propuestas culturales y artísticas en el municipio.
Detrás de TRAMA está el trabajo conjunto de Artèria Cultural, con la dirección y coordinación de Fàtima Meskine Gumbau; Galería BATEC, con el comisariado de Leli Cerezo; y Anne Barton de Mayor, junto a la colaboración del Ayuntamiento de Vilafranca y Acción Cultural Española (AC/E), a través del Programa para la Internacionalización de la Cultura Española (PICE).
Reyes Pe y su ‘Sopar a la fresca’
Un enorme mantel de color rojo con manos bordadas ha sido la creación que Reyes Pe ha desarrollado en Vilafranca. Titulada Sopar a la fresca, la artista valenciana tomó como inspiración el color de las faldas del traje tradicional de Vilafranca, mientras que las manos hacían referencia tanto a la herramienta de trabajo como al gesto de compartir comida y reunirse alrededor de una misma mesa.

En efecto, la obra fue concebida para cobrar sentido a través de la participación de la comunidad, una dimensión que estuvo presente durante todo el proceso de residencia. Numerosos vecinos y vecinas participaron en su creación, compartiendo tiempo, experiencias y conocimientos con la artista y cosiendo junto a ella. De este modo, el propio proceso creativo se convirtió también en un espacio de encuentro e intercambio.
Esa implicación tuvo su momento más visible durante la acción artística vinculada a Sopar a la fresca. La pieza fue descolgada del espacio expositivo para salir a la calle y recorrer distintos puntos del municipio en forma de procesión, sostenida y manteada por los propios vilafranquinos y vilafranquinas, que hicieron sonar los cascabeles que el mantel llevaba cosidos.
La creación de Reyes Pe incorporó así una dimensión visual y táctil, pero también sonora y participativa. Fue el movimiento de la comunidad el que la activó y transformó su experiencia. El recorrido culminó con una cena a la fresca, en la que el propio mantel se convirtió en una gran mesa compartida y terminó de reforzar el sentido colectivo de la propuesta.
De Colombia a Vilafranca a través de la memoria de Karen Sandoval
Con 1/5 de Neopono, Karen Sandoval ha puesto en diálogo su cultura de origen con la identidad y la memoria de Vilafranca. Nacida en Colombia y residente en España desde muy pequeña, su trabajo incorpora habitualmente un fuerte componente autobiográfico y referencias a su país de origen. En esta ocasión, la artista partió de la tradición de las silleteras colombianas, mujeres que cargan a la espalda grandes estructuras, las silletas, cubiertas de flores y especialmente vinculadas a la celebración de la Feria de las Flores de Medellín. Sandoval tomó esta tradición como punto de partida para construir una pieza que incorporó también elementos propios de la memoria de Vilafranca.
Las estructuras florales aparecían acompañadas por bordados que remitían a la piedra seca, las casetas construidas con esta técnica, la industria textil y otros elementos vinculados a la historia local. Los materiales procedían, además, del ámbito de la lencería, en una referencia directa a la tradición textil del municipio.

La obra recupera así la memoria de una industria que durante décadas dio trabajo a miles de mujeres de Vilafranca y que ha perdido buena parte del peso que tuvo en el municipio. Al mismo tiempo, funciona como homenaje a esas trabajadoras y al papel que desempeñaron en su historia económica y social, pero también como una invitación a observar esa herencia desde nuevos lenguajes y perspectivas contemporáneas.
TRAMA mira hacia nuevas ediciones
Tras esta primera edición, TRAMA tiene la voluntad de ser un proyecto vivo, capaz de mutar, asentarse y crecer en Vilafranca a partir de la relación entre artistas, el territorio y las personas que lo habitan. Una continuidad que, como explica la comisaria Leli Cerezo, pasa también por alejarse de la mirada bucólica que tiende a asociar los pueblos únicamente con el pasado, la nostalgia o aquello que ya ha desaparecido. Frente a ello, la iniciativa propone partir de la identidad, los saberes, los materiales y la memoria de Vilafranca para generar nuevas creaciones conectadas con el presente.
Esta forma de trabajar plantea también otra relación entre el medio rural y los circuitos habituales del arte contemporáneo. Una de las intenciones de TRAMA es que sea el propio pueblo el primero en conocer y disfrutar de unas obras que han nacido de aquello que Vilafranca ha ofrecido a las artistas. A partir de ahí, las producciones podrán viajar a otros contextos y llegar también a las ciudades, invirtiendo el recorrido habitual, por el que son los territorios rurales quienes reciben propuestas concebidas previamente en los grandes centros urbanos.
El textil ocupa un lugar central en ese planteamiento. Forma parte de la historia económica, laboral y cotidiana de Vilafranca, pero TRAMA propone no entenderlo únicamente como una herencia del pasado, sino también como una materia desde la que seguir imaginando y produciendo cultura contemporánea. Leli Cerezo lo resume en una frase: “Si el textil ya no es industrial, que sea artístico”.
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