CASTELLÓ. El mapa que ha elaborado el Ayuntamiento de Viver para regular la implantación de nuevos proyectos fotovoltaicos en el territorio municipal delimita una amplia zona como apta: en el lado sur de la autovía Mudéjar a la altura del aeródromo, si bien hay también otros pequeños enclaves justo al norte y al este del casco urbano. En cualquier caso, todos son lugares que el consistorio considera no perjudiciales para preservar el paisaje agrícola de Viver.
El ejecutivo municipal tramita esta modificación 1 del vigente Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) para que no se repita lo que sucedió hace dos años, cuando la empresa promotora PSF Marbrumau presentó un proyecto para alzar un gran parque solar fotovoltaico que generó un fuerte rechazo social en Viver.
El consistorio pretende ahora cambiar los artículos 197 y 207 del PGOU para garantizar la protección del suelo con valor agrológico frente a la ‘invasión’ de instalaciones de energía solar fotovoltaica. Además de los puntos concretos del término municipal prohibidos expresamente, entre las nuevas restricciones figura la imposibilidad de instalar huertos solares a menos de 500 metros de distancia entre sí o con una superficie mayor a 5 hectáreas.
Evitar que se repita el pulso administrativo
Viver quiere evitar que se repita el pulso administrativo que mantuvo con la mercantil PSF Marbrumau hasta que la Generalitat tumbó en julio de 2023 el proyecto, que preveía 90.032 módulos fotovoltaicos con una potencia global de 47,5 megavatios en unos terrenos agrícolas situados muy cerca del aeródromo y de la Vía Verde Ojos Negros.

- En rojo, las zonas no aptas para huertos solares -
El parque fotovoltaico provocó el rechazo frontal de la Cooperativa Oleica Serrana del Palancia y de la Comunidad de Regantes San Francisco de Paula. Ambas entidades alegaron que ponía en riesgo el tejido agrícola de Viver en un momento inoportuno, ya que se había incrementado la superficie cultivada un 41% en los últimos 20 años hasta convertirse la agricultura en un motor económico para el pueblo.
También se pronunció contra el proyecto la Sociedad de Cazadores por el perjuicio que iba a ocasionar a la actividad cinegética, así como la empresa gestora del aeródromo, Titan Aerial Firefighting, por el efecto espejo de los módulos solares sobre la pista de aterrizaje. La Generalitat atendió todas esas alegaciones y rechazó el proyecto fotovoltaico por su alto impacto en el territorio y el paisaje de Viver.