VALÈNCIA. Las aguas en el PPCV bajan relativamente revueltas en los últimos meses. El obligado relevo de Carlos Mazón tras su renuncia a la Presidencia de la Generalitat y al liderazgo de los populares valencianos tuvo lugar en noviembre, poco después de que se cumpliera un año de la tragedia de la Dana. Para ocupar su lugar, y no sin ciertas dosis de suspense, fue elegido su 'mano derecha', Juanfran Pérez Llorca, que gracias al apoyo de Vox se convirtió en el nuevo jefe del Consell.
Además, la dirección nacional del PP decidió implantar una gestora en territorio valenciano, en la que situó al frente al propio Pérez Llorca, en este caso con un secretario general ('número dos'), Carlos Gil, próximo al presidente provincial del PP de Valencia, Vicente Mompó. La preferencia de Génova de establecer una gestora a celebrar un congreso o a articular una sucesión mediante otras herramientas, dejó claro que Pérez Llorca no estaba recibiendo el liderazgo con un cheque en blanco y, por ello, se escogió una figura de carácter provisional de cara a aclarar o apuntalar la posición del nuevo presidente en un futuro congreso. Es decir, con esto recibía el timón del partido pero no se aseguraba al 100% que fuera a ser el candidato a la Generalitat en 2027.
De hecho, precisamente la celebración (o no) de un cónclave del PPCV viene agitando a la formación popular en los últimos días. Cabe recordar que el congreso debería haberse celebrado antes del verano pasado, si bien Génova tomó la determinación de aplazarlo ante las dudas que generaba la débil posición de Mazón por su gestión de la Dana. Es decir, la cúpula dirigida por Alberto Núñez Feijóo prefirió no apuntalar al entonces presidente ante la posibilidad -que luego se confirmó- de que la situación del jefe del Consell empeorara hasta hacerse insostenible.
Tal y como informó este diario, todavía no está claro cuándo habrá congreso regional del PPCV y, además, ni siquiera las preferencias de los principales dirigentes de los populares valencianos parecen coincidir. A este escenario, ya de por sí tenso, hay que añadir que las relación entre Pérez Llorca y el barón provincial con más tropa a su espalda, Vicente Mompó (Valencia), no parece encontrarse en su mejor momento.
Ahora bien, este distanciamiento ¿se debe a motivos objetivos y concretos o esconde otras motivaciones? Echando la vista atrás, la relación entre Mompó y Pérez Llorca había sido buena cuando Mazón se encontraba al mando. De hecho, ambos estaban presentes en la reunión clave celebrada en Benidorm en noviembre junto al ahora expresidente y los otros dos líderes provinciales, Marta Barrachina (Castellón) y Toni Pérez (Alicante). Un encuentro en el que, además de la renuncia de Mazón, se ponía sobre la mesa que su relevo en el liderazgo del PPCV, con vistas a ser futuro cabeza de lista electoral, fuera Mompó, mientras Pérez Llorca -que cumplía el requisito de ser diputado autonómico- podía ser un presidente de la Generalitat de transición.
Un arreglo que no fue del agrado de Génova, más allá del contenido, por el atrevimiento de los actores de tratar de ofrecer su particular solución y trasladarla a los medios de comunicación casi a cosa hecha sin tener en cuenta a la dirección nacional del PP. Más aún, cuando tampoco estaba en la cita -se encontraba fuera de España en ese momento- la alcaldesa de València, María José Catalá, que a priori era la favorita de Feijóo para suceder a Mazón en la Generalitat.
Las consecuencias de este movimiento se tradujeron en que Mompó fue descartado inicialmente en la operación y Pérez Llorca tuvo que atravesar unos días de examen en los que Génova se aseguró que el traslado de Catalá al Palau era poco viable y, además, no deseado por la protagonista. Desde entonces, el presidente de la Generalitat viene tratando de ganar puntos con Feijóo; mientras que Mompó ha conseguido reconstruir parte de su relación con la dirección nacional del PP al aproximarse al secretario general, Miguel Tellado, quien parece tener dudas respecto al liderazgo de Pérez Llorca.
En los mentideros de la formación popular, no son pocos los que creen que el deterioro de la relación entre Mompó y Pérez Llorca proviene precisamente de la operación fallida de Benidorm. Algunos consideran que el ahora presidente de la Generalitat convenció al resto de apostar al líder provincial de Valencia para 'quemarle' ante Génova y favorecer así su propia posición para lograr ser el relevo de Mazón. Una maniobra que, vista con perspectiva, podría haber significado el inicio del malestar de Mompó.
Y es que desde entonces, se han producido distintos rifirrafes o al menos situaciones donde el presidente provincial y su entorno han querido hacer valer su peso dentro del PP ante las decisiones de Pérez Llorca. Por ejemplo, no agradó a Mompó y los suyos el rendibú del presidente de la Generalitat a la alcaldesa de València, María José Català, tanto para recibir su bendición como sucesor de Mazón como en el momento de designar miembros del nuevo Consell afines a la primera edil de la capital.
De la misma manera, tampoco gustó a la dirección provincial de Valencia que Pérez Llorca quisiera situar como 'número dos' del PPCV al director general de Urbanismo y exconcejal de La Nucía, Miguel Ángel Ivorra, en vez de a Carlos Gil, cercano a Mompó. Sobre esto, el entorno del presidente provincial esgrimía que existiera un equilibrio territorio (presidencia de Alicante, secretaría general de Valencia), además de recordar el fuerte control orgánico de Mompó en el partido; es decir, la gran cantidad de alcaldes y afiliados que profesan lealtad al también presidente de la Diputación de Valencia.

- Vallas publicitarias de Pérez Llorca. Foto: VP
Pero no sólo esto. Recientemente, también ha chirriado a Mompó y los suyos la campaña de vallas de publicitarias impulsada por Pérez Llorca con mensajes relacionados con las bajadas de impuestos y el lema "Juanfran, president", que también ha ido acompañado de dípticos. "Ni siquiera se ha hecho todavía el congreso", ironizaba un cargo próximo a Mompó a la luz de esta campaña.
Una tensión que, unida al desencuentro respecto a las fechas y celebración del cónclave, parece indicar que el presidente provincial del PP de Valencia desearía, o al menos no descartaría, ser tomado en consideración como una posible alternativa a Pérez Llorca para ser líder autonómico llegado el caso. En este sentido, cabe recordar que Mompó dispone de un fuerte control en la provincia de Valencia y una sólida alianza con Marta Barrachina, la presidenta del PP de Castellón, por lo que sus números totales en un proceso congresual podrían ser superiores a los de Pérez Llorca, que además tiene el problema flotante del expresidente Francisco Camps, quien ha anunciado públicamente su intención de luchar por el liderazgo del PPCV.
"Mompó es disciplinado y no va a entrar en ninguna disputa si Juanfran tiene el apoyo de la dirección nacional", comentaba un alto cargo del PP preguntado por este diario días atrás. Esto no significa, o al menos es lo que parece de todos los movimientos relatados, que el presidente de la Diputación de Valencia se contente con un papel secundario o de irrelevancia de cara a un congreso donde su peso territorial es notable.
