VALÈNCIA. La factura (primero vital y luego económica) que la devastadora Dana del 2024 se cobró a numerosas empresas valencianas no parece haber sido suficiente para activar planes preventivos ante otro episodio similar. Y, es que, sólo 6 de cada 100 mercantiles cuentan con protocolos de emergencia ante contingencias. Esta es la realidad que se desprende del estudio ‘Resiliencia Tecnológico: Impacto y Oportunidades PostDANA’, una radiografía de la salud del tejido productivo valenciano en 2026 elaborada por el Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Valencia (COIIV) e Improven.
A pesar de este demoledor dato, el 60% de las mercantiles cree que necesita implementar un plan de emergencia y asegura que lo está valorando. El informe, que evidencia importantes carencias en los protocolos y sistemas de gestión de riesgos de las compañías de la provincia, se ha basado en una muestra de 286 perfiles estratégicos y técnicos. De todos estos encuestados, el 88% pertenecen al ámbito empresarial y el 12% a instituciones. La radiografía resultante apunta a una falta generalizada de planificación ante contingencias, así como a un bajo grado de digitalización en la gestión del riesgo.
Durante la presentación del informe se expusieron las principales dificultades a las que se enfrentaron las empresas tras episodios de gran impacto como la Dana de 2024 o el apagón energético, así como las medidas adoptadas desde entonces. Entre las conclusiones, destacan dos grandes déficits: la ausencia de una estrategia clara en materia de resiliencia y la escasa implantación de herramientas tecnológicas.
Esta falta de preparación no distingue por tamaño: solo el 2,9% de las grandes compañías cuenta con planes estructurados, lo que, según el informe, demuestra que disponer de más recursos no garantiza una mejor gestión del riesgo.
En cuanto a la digitalización, nueve de cada diez empresas carecen de herramientas específicas para la gestión de riesgos, aunque un 63% asegura estar considerando su implementación. Entre los principales obstáculos figuran la falta de presupuesto, las dificultades para acceder a financiación o ayudas públicas, la rigidez organizativa y la escasez de talento especializado.
Pese a ello, tanto empresas como administraciones coinciden en señalar el potencial de la tecnología para mejorar la respuesta ante situaciones críticas, especialmente en ámbitos como las alertas tempranas, la gestión de emergencias o la continuidad del negocio. También se identifican oportunidades en la simulación de escenarios, la monitorización de infraestructuras y la mejora de la comunicación.
El informe se enmarca en el proyecto Ingeniatech, financiado por el programa FEDER Comunitat Valenciana 2021-2027, y sus datos pasarán a integrar un Observatorio de Tecnología e Información del tejido productivo valenciano, con actualizaciones periódicas.
Impacto y falta de preparación
Más de la mitad de las organizaciones encuestadas (157) reconoce haber sufrido el impacto de fenómenos extraordinarios en los últimos cinco años, y el 58% admite que estos episodios les sorprendieron sin preparación. Entre los principales problemas destacan la interrupción de la actividad, los daños materiales en infraestructuras y las pérdidas económicas, seguidos del riesgo para la seguridad de los trabajadores y las disrupciones en la cadena de suministro.
Asimismo, las empresas identifican fallos recurrentes en la gestión del riesgo, como sistemas de alerta deficientes, lentitud en la toma de decisiones, falta de protección de activos críticos y escasa coordinación con administraciones y proveedores.
El informe también subraya que la forma de afrontar estos riesgos varía según el tamaño empresarial: mientras que las pequeñas compañías priorizan la supervivencia inmediata, las grandes se enfrentan a una mayor complejidad organizativa que ralentiza su capacidad de respuesta.
Hacia un modelo más resiliente
En este contexto, el presidente del COIIV, Federico Torres, señala que las empresas son conscientes de la necesidad de avanzar en planes de continuidad de negocio, pero que el día a día y las limitaciones financieras dificultan su implementación. Por su parte, el socio director de Improven, Sergio Gordillo, advierte de la necesidad de integrar la gestión de riesgos extremos como parte estructural de la estrategia empresarial.
Como respuesta, el Colegio trabaja en la creación de un Hub de Innovación orientado a fomentar la colaboración público-privada y el desarrollo de soluciones concretas en materia de resiliencia. El 72,4% de las empresas encuestadas estaría dispuesto a participar en esta iniciativa, especialmente micro y pequeñas compañías.
Los sectores más interesados son aquellos más expuestos a los riesgos climáticos, como agricultura, industria, energía, infraestructuras y transporte. Entre las líneas de trabajo previstas figuran la innovación tecnológica, la planificación estratégica, la inteligencia artificial, la automatización y el impulso de políticas públicas en colaboración con el sector privado.