Belén Mayordomo mira a la Dana en su ópera prima: "Ha sido una manera de sacar el dolor que tenía dentro"

Entrevista

Cine

La actriz y directora estrena el corto 'Todo lo que perdimos', protagonizado por Eva Santolaria

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VALÈNCIA. Todos los que, de una manera u otra, vivieron de cerca la Dana del 29 de octubre de 2024 recuerdan perfectamente qué pasó y qué hizo aquel día. Sus vivencias, sí, pero también las de sus familiares, vecinos y amigos. Las de ese fatídico día y los que vinieron después. Una de ellas en la actriz Belén Mayordomo, natural de Utiel, que comparte ahora posición delante y detrás de la cámara con su ópera prima Todo lo que perdimos, un cortometraje de la productora Buenpaso Films protagonizado por Eva Santolaria

El corto, premio del público en el IV Festival de Cine de Sorihuela del Guadalimar y seleccionado en el Festival Internacional de Cine de Montanejos, reflexiona sobre el duelo a través de la historia de Pilar y Julia, una madre y una hija que deben lidiar con las consecuencias de la devastación de la Dana en sus vidas, un cortometraje que de manera consciente pone el foco en los espacios íntimos y el proceso tras la pérdida.

La gestión del duelo de puertas para adentro es la guía de una obra que, si bien se enmarca en la riada de València, no se sitúa de manera específica en ningún municipio, precisamente para ser la cara de todos. Así, con Todo lo que perdimos la actriz y directora valenciana ha impulsado una pieza -sin ayudas públicas, por cierto- que en tiempos de velocidad y saturación informativa busca un objetivo: que no quede en el olvido.

- ¿Cómo fue ese primer momento de comenzar a traducir la realidad a una ficción? 

-  Realmente lo escribí un poco como terapia para mí, fue algo muy genuino, una manera de sacar ese dolor que tenía dentro. Lo comencé a escribir algunos meses después [de la dana], en febrero, un día que me sentía muy sobrepasada. No tenía claro lo que iba a hacer, siento que salió un poco solo. Veíamos a la gente manifestándose, pasarlo fatal, pero siempre de puertas para afuera. En ese momento le daba muchas vueltas a cómo estarían al llegar a casa. Es muy complicado hacer un duelo, pero además si tienes que estar buscando justicia, rehaciendo tu vida... es muy difícil. 

- No sé si hay algo de catarsis en este proceso.

- Yo soy de Utiel y recuerdo que ese 29 de octubre, que es mi cumpleaños, iba a celebrarlo en un restaurante que se quedó completamente inundado. El terror fue increíble, de ahí no podía salir nadie hasta la noche. Los días después, yendo a casas de gente a ayudar, fueron también muy duros, te encontrabas con alguien y se ponía a llorar. Recuerdo que la psicóloga de urgencias contaba que le impactó mucho que una de las vecinas lo que peor llevaba era recordar que estuvo en casa escuchando a su vecino gritar y el momento en el que dejó de escucharle porque ya murió. Son cosas muy fuertes. Yo soy voluntaria en una protectora de Utiel y de los cuarenta animales que había sobrevivieron solo diez. Mentalmente estábamos todos destrozados. Al final, todas esas experiencias llega un día que se unen y, en este caso, llevaron a este corto. 

- ¿Cuál es el sentimiento que impera en este proceso?

- Por supuesto, está hecho con todo el respeto y para mantener la memoria. Sobre todo está la necesidad de que no se olvide. Siempre quisimos que pusiera el foco en lo humano, sin entrar en imágenes fuertes, en cosas que ya hemos visto en prensa o en política, que fuera un homenaje. Pasará mucho tiempo hasta que quien ha perdido a alguien olvide la rabia y olvide todo lo que ha tenido que hacer, todo el proceso judicial, aunque obviamente nunca hay un descanso para esto. Precisamente por eso queríamos hacer ese homenaje. También para que si dentro de veinte o treinta años alguien lo descubre sepa que esto ocurrió. Esta gente tenía sus vidas y en un día quedaron completamente destruidas.

- Hay una decisión consciente de que no hayan elementos políticos, siendo que sigue muy presente esa carga al realizarse poco tiempo después, ¿por qué?

- Cuando yo lo escribía estaba todo el día en las noticias, por eso para mí en ese momento era importante poner foco en el aspecto humano, era de lo que quería hablar. En este caso estamos viendo a una madre y una hija, quería que se las viera a ellas. Por supuesto, es imposible que tenga un aspecto político cuando es algo que sucedió porque se gestionó mal, este corto no existiría si no se hubiera gestionado así, es obvio. También es cierto que en un cortometraje no cabe todo, habría sido otra historia.

- Otra decisión es la que no ubicar la escena en un municipio en concreto. 

- Desde un primer momento nunca tuvo una localización concreta justamente por el hecho de que sucedió en muchos municipios, incluso más allá de la provincia de Valencia. No quiera dejar fuera a nadie. Obviamente se rodó en Utiel porque siendo yo de aquí me permitió acceder a casas de conocidos. 

- Hablando del duelo, hay un momento en el que el personaje que interpreta Eva Santolaria dice: “Siento que ahora ya nada vale la pena”.

- Precisamente por eso lo importante no era el lugar sino las personas, creo que también se puede identificar mucha gente que haya vivido un duelo, sobre todo por una catástrofe, porque les une esa incomprensión, ira, soledad, pena... Queríamos que fuera para todo el mundo. Ahora estamos viendo casos así en Venezuela también, la magnitud de la tragedia y ese shock de la gente cuando es de un día para otro.

- Hablábamos de la conceptualización de la obra, pero, ¿cómo fue enfrentarse desde el punto de vista actoral?

- Fue un poco diferente a como se suele hacer. Desde que se dijo que se iba a hacer el proyecto hasta que se rodó, en mayo, tuvimos creo un mes y medio, cuando lo normal es contar con mucho más tiempo, pero además aquí dependíamos de contar con localizaciones reales. No podíamos esperar. Eva hizo un trabajo enorme de investigación y es realmente increíble cómo plasma esa madre con ese dolor. Al final todos los que participamos hicimos nuestro el proyecto, fue muy intenso porque todos queríamos que saliese adelante. 

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