Arte y fotografía

Bleda y Rosa redibujan los límites de la Albufera

Los artistas, ganadores del Premio Nacional de Fotografía en el año 2008, exploran la idea de límite en su nuevo proyecto para el IVAM

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VALÈNCIA. “Sens dubte, jo hauria de saber moltes coses sobre l’Albufera. He nascut, com aquell qui diu, a la vora del llac, i seria lògic que hi estigués una mica familiaritzat. No és ben bé així, però. He tingut sempre una inclinació més aviat mediocre a entretenir-me amb les delícies del paisatge i del pintoresc, i ni tan sols no he aconseguit interessar-me massa per les excel·lències de la meua rodalia natal. Ho confesse, d’entrada, amb una certa vergonya”.

Estas palabras, que firmaba Joan Fuster en el ensayo L'Albufera de València, sirven en cierta medida para fijar el marco del último proyecto del dúo de fotógrafos formado por María Bleda y José María Rosa (Bleda y Rosa), ganadores del Premio Nacional de Fotografía en el año 2008. Como confesaba Fuster, también los artistas se han tenido que enfrentar a un espacio que les era familiar y, al mismo tiempo, todo un mundo por descubrir, uno de esos territorios que de tan cotidianos se nos puede llegar a escapar entre los dedos una historia de siglos.

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"Pese a que es un espacio que conocemos, en el que hemos estado en muchas ocasiones, sí que ha habido un proceso de aprendizaje, de reconocer nuevas cosas que estaban un poco fuera también de nuestro radar. Un ejemplo clarísimo es que no conocíamos estas piedras de fita sobre las que se ha desplegado el proyecto”, explica María Bleda en conversación con Culturplaza. “De repente, este proyecto nos ha permitido visitar el lugar una y otra vez sin la presión del tiempo. Es un privilegio”, añade José María Rosa.

El proyecto del que hablan y que les ha llevado a revisitar el espacio es DEHESA, 2026, que formará parte de la exposición La Albufera, que abrirá sus puertas el próximo mes de julio en el Institut Valencià d’Art Modern (IVAM). Comisariada por Sandra Moros, la muestra pretender desmontar la Albufera, analizarla, ayudar a visibilizar las capas que la construyen y las fuerzas que operan dentro de ella, y para ello se plantea hacerlo a través de una conjunción de obras, proyectos artísticos y documentación que recorren todo el siglo XX hasta la actualidad.

Este recorrido suma piezas de artistas como Joaquín Sorolla, Gustave Doré o Mª Dolores Casanova, entre otros, una muestra que también se sirve del proyecto fotográfico L'Albufera. Visió Tangencial, de 1985, para levantarse, encargo del que participaron firmas como Gabriel Cualladó, Joan Fontcuberta, Derek BennettDiana Blok. 

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De este encargo, precisamente, parte la inspiración de una sección de la exposición que se compone de seis proyectos específicos firmados por los creadores Jorge Ribalta, Paula García-Masedo, Teresa Marín, Jorge Yeregui, Lucía Loren o los propios Bleda y Rosa, que desde hace tiempo trabajan sobre ese lugar que habían visitado en infinidad de ocasiones, aunque ahora con una mirada nueva.

Su propuesta parte de la demarcación histórica llevada a cabo en el lago en 1761, una reflexión sobre los siglos en los que la Albufera fue un bien real sobre el que las distintas coronas ejercieron monopolio y privilegios de explotación y uso, marcando unos límites que sirven, tanto desde el plano físico como mental, como punto de partida del proyecto planteado por los fotógrafos. 

"La Albufera no deja de ser este lugar que se encuentra al borde de la ciudad y que, al mismo tiempo, tiene los suyos propios, que se han ido reduciendo o modificando el espacio”, plantea Bleda. En este sentido, los fotógrafos parten del mojón que antaño separaba la Albufera de la Dehesa para realizar una intervención que consiste en depositar, repartidas a lo largo del límite actual de sus aguas, un conjunto de fitas contemporáneas en las que los artistas han inscrito con grafito una letra A mayúscula.

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"Sabíamos que los mojones eran un elemento que nos iban a dar mucho juego, una piedras majestuosas a las que contraponer otras pequeñas colocadas en el borde del lago, generando un diálogo entre unas y otras. Abordar la idea del borde y del desplazamiento que ha sufrido tiene que ver con lo geográfico, pero también está teñido por la cuestión cultural. Al final hablamos de cómo habitamos los lugares”, reflexiona José María Rosa.

Este "pequeño gesto" propone una reflexión sobre la relación histórica entre el marjal, el lago y la Dehesa, un trabajo que se traducirá en una gran instalación fotográfica desplegada en el marco de la exposición del IVAM “en la que el espectador pueda entrar, que la transite, fragmentada y al mismo tiempo única”.

Con este encargo Bleda y Rosa tejen nuevas conexiones pero también se hunden en las raíces de una trayectoria que ha mirado, mira y mirará con no poca curiosidad a nuestros entornos, de los campos de fútbol de Godella, Paterna o Burjassot, que capturaron en os años 90, a las porterías instaladas entre Pavías y Torralba del Pinar, que conectaron en el marco del programa de arte en ámbito rural Confluències del IVAM. Porque para Bleda y Rosa, los límites están para redefinirlos.

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