CASTELLÓ. Es una de las exposiciones del año. Desde que el pasado 31 de octubre se inaugurara en el Espai d’Art Contemporani de Castelló, la muestra de Candice Breitz (Johannesburgo, 1972) no ha dejado de recibir visitantes y el aplauso es prácticamente unánime. La artista, nacida durante el apartheid, abre una ventana a la reflexión a través de las obras seleccionadas de entre todo el trabajo que viene desarrollando en las tres últimas décadas. Es un privilegio para el público castellonense que se haya podido organizar esta exhibición en la que se ven montajes tan desgarradores como ‘Labour’, el proyecto que reúne vídeos en los que se presencia el nacimiento de varios niños con la referencia de fondo a ‘El origen del mundo’ de Courbet. La proyección tiene la particularidad de verse al revés, con lo que el bebé en realidad es absorbido por la vagina. Con nombres que aluden a Putin o Trump titula los vídeos para dar a entender que lo que la autora desearía es que se los tragara la tierra.
Las reflexiones no se detienen ahí. Entre las cuatro paredes del EACC se puede ver una video instalación que narra la batalla ideológica que enfrentó a diferentes sectores feministas y a Amnistía Internacional, las fotografías intervenidas que denuncian el régimen del apartheid y la serie de 1.001 cintas de vídeo selladas en fundas de plástico e inspiradas en la leyenda de Scheherazade con la que nos quiere hacer reflexionar sobre el orden patriarcal.
La artista sudafricana, que en estos momentos se encuentra inmersa en un nuevo rodaje, ha podido atender a Castellón Plaza para expresarle su satisfacción por la gran acogida que está teniendo ‘Off Voices’, que así es como se titula la exposición que se podrá ver hasta el 8 de febrero en Castellón.

-¿Qué espera que se lleven los visitantes de Castellón, muchos de los cuales quizá se encuentren con su trabajo por primera vez, de esta exposición?
-No hay expectativas simplistas. Doy la bienvenida y acojo con agrado el hecho de que cada visitante que acuda al EACC tenga una experiencia completamente diferente de la exposición.
-Su obra a menudo evita ofrecer respuestas claras y, en su lugar, crea espacios de tensión y contradicción. ¿Ve esta ambigüedad como una responsabilidad o como un riesgo?
-El escritor ruso Antón Chéjov dijo, hace más de un siglo que el papel del artista es formular preguntas, no responderlas. Estoy plenamente de acuerdo con él. Si bien los artistas socialmente comprometidos tienen una responsabilidad hacia su público y hacia aquellas personas con las que se implican en el proceso de creación de su obra, no es nuestro trabajo dar instrucciones a quienes experimentan e interactúan con nuestros proyectos. Las obras de arte verdaderamente poderosas y cautivadoras siempre dejan espacio para la complejidad, la ambigüedad, la tensión y la contradicción, así como para los pensamientos de quienes las contemplan y se enfrentan a ellas.
Acojo con agrado el hecho de que cada visitante que acuda al EACC tenga una experiencia completamente diferente de la exposición
- Siempre estamos debatiendo sobre fronteras y pertenencia. ¿Cómo cree que su obra resuena hoy de manera diferente a cuando se crearon por primera vez algunas de estas piezas?
-Mis reflexiones al respecto son complejas. No es una cuestión sencilla de explicar. No puedo responder a esta pregunta de manera breve.
-¿Es realmente posible que el arte sea la herramienta que podamos utilizar para cambiar el mundo a mejor?
-Te diría al respecto, a modo de resumen, que el arte no puede ser la herramienta única que conduzca a un mundo mejor, pero sin duda forma parte del amplio abanico de herramientas de las que disponemos en este mundo que pueden ponerse en juego llegado el momento de tener que pensar y soñar un mundo mejor de una manera seria.