CASTELLÓ. "Punto y aparte". Así titula Pilar Dolz la carta que acaba de hacer pública para anunciar el fin de la actividad de la Galería Cànem de Castellón. Más de medio siglo ha transcurrido desde que, en diciembre de 1974, comenzara una trayectoria que ha contribuido a dibujar el mapa artístico de la capital de la Plana.
Antes de que nadie se lo pregunte, la cara visible de Cànem deja claro que la razón del cierre es que "ha llegado el momento de la jubilación". Es, por tanto, el final de una etapa profesional y a nada más responde este anuncio que a algunos ha pillado con el pie cambiado. En los últimos años se viene hablando de las dificultades por las que atraviesa el sector en la Comunitat Valenciana y, precisamente por ello, Dolz ha querido dejar claro el motivo que les ha llevado a tomar la decisión.
En cualquier caso, el mercado del arte y el coleccionismo local nunca se recuperó del impacto que supuso la crisis económica de 2008. Lo contó en su día la propia Pilar, quien admitió que aquel año el mercado del coleccionismo en Castellón quedó profundamente alterado. Explicaba que antes su sistema de suscripción para facilitar que particulares compraran obra funcionaba a las mil maravillas y que, tras el mazazo de la burbuja inmobiliaria y su repercusión en el sector cerámico, fueron algunos coleccionistas quienes comenzaron a ofrecer sus obras a la propia galería para venderlas.
Con todo, en su misiva Dolz no habla de una desaparición absoluta del espacio. Explica que su taller de grabado "espera en silencio nueva actividad". Y añade que "en este castillo continuaremos alojando los espíritus, los libros, las obras, los recuerdos y estaremos contentos de poder veros de nuevo, siempre que queráis. La puerta no queda cerrada del todo". De ahí la expresión que acompaña al anuncio sea "punto y aparte" y no simplemente "punto final".
¿Por qué desparecen Cànem?
Pero ¿qué desaparece realmente con el cierre de Cànem? ¿Es este el anuncio del fin de actividad de un espacio para el arte o representa algo más para la ciudad de Castellón? Las preguntas emergen porque el portazo resuena con especial fuerza al tratarse del último espacio dedicado de forma continuada al arte contemporáneo en la ciudad.
Cànem no ha sido únicamente una galería donde comprar obras. La casa de Pilar Dolz ha funcionado durante décadas como plataforma para artistas y como espacio de encuentro para coleccionistas, críticos, pintores, comisarios y representantes institucionales. Ha acompañado a numerosos creadores en el desarrollo de sus carreras, ha contribuido a su proyección y ha conectado sus obras con la sociedad, especialmente con la castellonense.
La nómina de artistas con los que ha trabajado Cànem es amplísima. Lo cuenta Vicent Carda en un escrito publicado hace justo un año. "Pilar nos enseñó el arte y el oficio del grabado, de las viscosidades de las tintas, del respeto por el grabado. Por allá pasamos unos cuántos, cada uno de nosotros con nuestras manías. A cada cual nos iba bien una técnica, había exquisitos, pulcros, para estos estaba el buril y la punta seca y la plancha de cobre. Después estábamos los más bestias y torpes que antes de empezar ya habíamos ensuciado las planchas y el taller, para nosotros era mejor que las planchas fueran de hierro o como mucho de zinc, y nos atrevíamos con el aguafuerte, la aguatinta. (…) Durante 50 años el taller de Pilar se convirtiera en refugio de todos nosotros. Cincuenta años que dan para mucho, para muchas planchas, muchas estampas que todas juntas forman esta edición de Cànem galería, Ediciones de la Galería".
Cànem nació en Castellón en los últimos años del franquismo, en un momento en que la ciudad comenzaba a abrirse a nuevas inquietudes culturales. Tanto Pilar como Rafael Menezo pusieron en marcha coincidiendo con los últimos meses de la dictadura y, poco después, con el inicio de la Transición. En aquellos primeros años fue un espacio para el arte contemporáneo y para unas formas de creación que encontraban en la cultura un territorio de libertad. Entre sus primeras exposiciones destacó la de Andreu Alfaro, celebrada en 1975, y en 1976 Cànem organizó ‘Art Actual al País Valencià’, una muestra en la que participó Josep Renau tras su regreso del exilio.
Durante las décadas siguientes, Cànem fue consolidando su papel como uno de los espacios de referencia y la historia de la galería acabó entrelazándose con la propia evolución cultural de la ciudad hasta nuestros días. Muestra de ello es la reciente concesión de una distinción extraordinaria por parte de la Universitat Jaume I a Dolz por su compromiso cultural. No deja de ser paradójico que al tiempo que se le reconoce por su "entrega absoluta a la democratización del arte y a la vertebración de un pensamiento crítico a través de la estética" ella mismo nos anuncie su "hasta pronto".
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