Libros y cómic

DIBUJADO POR ANTONIO HITOS

'Cómic radical': La nada que se esconde en el todo

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VALÈNCIA. Se abre el telón, y aparece un pequeño monigote que no sabe muy bien qué hacer. Lee y se incomoda de mantener siempre la misma pose en el sillón, y se recoloca. Se aburre esperando al bus y se pone a lanzar vaho por su boca para entretenerse a solas. Busca en la nada que le rodea un todo que le dé sentido, y que haga reír al lector que le observa desde ahí fuera. Jugando con la cotidianidad entre tintas,  Antonio Hitos vuelve a dibujar sobre quiénes somos en su Cómic radical (Astiberri) un trabajo único que establece un interesante debate sobre el pasado, presente y futuro de las viñetas, y sus propias mutaciones.

Partiendo de la base de los cómics de Peanuts de Charles M. Schulz y de su manera de dibujar a Snoopy, Carlitos y Emilio -o Woodstock atendiendo a su nombre de nacimiento- Hitos juega a crear a un personaje tan único como interesante que cobra gracia al ser observado. A lo largo de más de 200 páginas, y jugando siempre con cuatro cuadraditos que funcionan como viñetas, dibuja a un personajillo que se aburre de la vida misma y encuentra el significado del todo en ese parón. Lo hace descubriendo qué es el cómic para él mismo en su formato más radical, volviendo a la esencia del género y tirando bien fuerte de su raíz.

“Lo que quiero reivindicar no es tanto lo que sea que son los cómics, sino una cierta estructura verdadera y singular de su cualidad de lenguaje. Todos los lenguajes, entendidos como códigos organizadores, tienen la capacidad de disociarse de sus usos útiles y proponer una consideración estética de sí mismos en la expresión de su esencialidad”, reza Hitos en este cómic que no es del todo cómic. Así de simple. Hitos emplea Cómic radical como su propio patio de juegos en el que todo es posible: “Me parece divertido generar este trabajo de algo que no está tan planificado ni cerrado, que va sobre el día a día y que sirve para conectar”.

Con esta premisa tan simple y a la vez tan compleja, dibuja a su personajillo mientras está encerrado en cuatro cuadrados que muestran una acción, a veces más simple y a veces más compleja. Basándose en el poder que tiene el cartoon en sí mismo, encuentra un lugar en el que menos es más: “Este tipo de dibujo te permite una anatomía en el lenguaje que te hace que puedas renunciar a otro tipo de descripciones. Dibujar al personaje con cara de agobio hace que no tengas que escribir cómo está; su expresión ya lo dice todo”.

Las escenas simples que conforman Cómic radical surgen inspiradas de mirar a su alrededor o de sentarse a dibujar e ir improvisando. De hecho, el segundo método es el que genera las que se convierten en sus historietas favoritas: “Me gusta sentarme a dibujar y que aparezcan las escenas en mi cabeza, es cómo ver al personaje que manda y que tiene su propia personalidad sobre el papel”. Una personalidad que para Hitos surge de manera totalmente improvisada, sin tener él que construir nada: “Creo que hay partes de mí en el personaje, pero también encuentro una personalidad que surge de casualidad. Las acciones que lleva a cabo le definen y además ponen el reflejo sobre quienes somos”.

Y ante toda esta creación hay un factor sorpresa. El personaje escogió ser creado con un bolígrafo encontrado, y aparentemente sin sustituto. Hitos explica que los originales que componen Cómic radical salen de un bolígrafo encontrado en su estudio en Angoulême y posiblemente robado de algún compañero -sin querer, claro- que no lo echaría de menos. Su tinta irregular y su trazo hicieron que el personaje cobrara esta forma tan única y a la vez hacían que cada viñeta fuera una cuenta atrás hasta la última: “Escribía un poco ansioso, pero me parecía interesante la manera de crearlo. Parte de la originalidad del formato sale de cómo está hecho”. Ahora bien, ¿habrá segundo volumen? Tal vez si Hitos encuentra otro bolígrafo que pierda un poco de tinta -la justa y necesaria- que le ayude a ponerse frente al espejo y retratarse. Quién sabe, habrá que preguntar a su personajillo si quiere dejarse dibujar de nuevo entre sus vergüenzas.

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