Entrevista

CULTURA

El pop rock de la vinarossenca Esther aterriza en el festival gratuito de Vilafamés

La artista sonará este sábado en el Vilafest junto a Tito Pontet, Andreu Valor, Jazzwoman y La Kinki Band

  • Esther.
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CASTELLÓ. Este año el pop rock desenfadado, potente y dosmilero de Esther, una artista con muchas cosas que decir, sonará el sábado 21 de marzo en el Vilafafest, de Vilafamés, junto a Tito Pontet, Andreu Valor, Jazzwoman y La Kinki Band, y para mayor aliciente, que la vida está muy cara, la entrada al festival será totalmente gratuita. Hablamos con Esther, que en 2025 publicó su segundo elepé, Tot Comença, un trabajo que se distanciaba mucho de sus inicios, acercándose al sonido que marcó la primera década de los dosmil. 

Como muchas personas, Esther comenzó su idilio con la música desde muy pequeña, aprendiendo música en su pueblo. “Comencé muy pequeña”, dice. “Comencé con cuatro años en la escuela de música de Vinaròs, que es mi pueblo, y ahí es donde comencé a formarme en música, empecé a tocar la viola, estaba en la orquesta del pueblo, pero cuando entré en el instituto me lo dejé”, señala.

Abandonar la viola y la escuela de música en busca de una voz propia le ha conducido hasta aquí. “Comencé a tener clase de guitarra, de canto grupal, en otra escuela del pueblo, fui investigando otros caminos dentro de lo que era estudiar música, y ahí es donde me encontré, esto es lo que me mola: tocar la guitarra, clases de piano, cantar. Yo tenía muy claro qué era lo que me gustaba”, recuerda.

Como la inmensa mayoría de gente que quiere abrirse camino en este difícil y desconocido mundo de la música, no tenía claro por dónde empezar. Unas canciones subidas a YouTube fueron su primera exposición pública. “Comencé a hacer canciones; o me las quedaba para mí, o las subía a las redes. Las subía a YouTube (ríe), era el principio de YouTube, era el 2010”.

"Nada que perder"

Un programa de televisión, Cantant al Cotxe, fue determinante en la posterior carrera de Esther. La decisión de llamar al programa ha marcado su presente musical. “Yo estaba en un punto que estudiaba en la uni, estaba viviendo en València, ya estaba comenzando a presentarme a casting y a programas”, revela. “Yo no lo veía tan fácil, o tan asequible, grabar un disco. A raíz de eso me pasaron el casting de Cantant al Cotxe. Un día estaba aburrida en casa y dije: "Voy a presentarme, no tengo nada que perder". Me cogieron y vino de invitado Àlex, que es el cantante de Tardor, y era muy fan de Tardor, y fue un poco un shock ver a un referente”.

Hubo un flechazo musical entre ambos; enseguida comenzaron a trabajar juntos. “Hicimos cosas juntos en varios proyectos, y me dijeron que querían construir un proyecto musical conmigo, y yo no tenía ni idea de cómo va la industria, no sabía qué iba a suponer eso, pero me dieron toda la confianza del mundo”, recuerda.

Lo primero que publicaron fue un EP, Les Teues Ales (2021), con cuatro canciones, que se transformaron en un éxito con, atención, abran los oídos, 32 conciertos. Recuerden: era un primer EP. “Yo sabía que iban a salir conciertos, porque me habían dicho que iban a salir. Al principio yo iba en acústico; era una época pandémica, casi apocalíptica, que ibas a tocar en un concierto y la gente estaba en sillas a dos metros con mascarillas. Me ayudó a ganar tablas”, reconoce.

La presión por las expectativas

Un éxito así puede asustar, pero sobre todo genera presión por las expectativas. Y después de este primer trabajo, llega un disco que la posiciona todavía más: Les cartes que mai vaig cremar. “Sí, tenía presión; cuando hay un segundo, la gente ya espera algo, ya está la expectativa”, reconoce. “Yo me lo tomé con tranquilidad porque cuando saco un disco es porque hay alguna cosa que quiero contar; dentro de lo que cabe, intento relativizarlo. Mi éxito es que yo esté a gusto con lo que voy sacando”.

A la gente le encantó el disco. “Los programadores se volcaron, los medios también, es increíble, es una cosa que yo no me lo hubiera esperado”, dice. Este disco ya es otra cosa, las letras son más profundas. “Fue surgiendo muy poco a poco, a medida que vamos haciendo esos conciertos. Al final, yo hago canciones casi por condena (risas), porque volvemos a casa y lo primero que nos nace es coger la guitarra. Llega un punto en que, vale, va, toca disco. Qué quiero plantear, qué quiero contar, qué quiero añadir”.

Fue un disco más planificado, más adulto en cuanto a todo lo que rodea el trabajo de grabación, edición y gira. “Aquí ya hay otra cosa, mis primeras canciones eran recortes de mis canciones favoritas, y que narraban una cosa muy concreta. Aquí a nivel de diseño, de imagen, de campaña, el trabajo es muy diferente”. En su último trabajo, Tot Comença, que es el que viene a presentar, sobresale el pop rock, un género con el que Esther creció, y que es lo que le gusta. “Yo había escuchado mogollón de grupos así, yo había escuchado Paramore, Avril Lavigne, a Miley Cyrus, había escuchado Simple Mind, Green Day, tenía mogollón de referencias de este estilo, a mí me encantaba y me llenaba mucho”.

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