CASTELLÓ. Es una obviedad hablar de la pasión por Castelló de la artista María Griñó. Su trayectoria está profundamente marcada por la tierra en la que pinta, vive y expone. Ahora, esa constatación da un nuevo paso gracias a la muestra que se puede ver ya y en la que se respira fiestas de la Magdalena de principio a fin. No es una exposición al uso; y no solo por la temática de las fiestas, sino por la particularidad de que, una vez se escuche el Vítol, se reinventará (título incluido) para continuar abierta, aunque con otros cuadros de su colección.
Por lo pronto, ‘Arrels de Magdalena’ está abierta a los vecinos en el Cau de l’Art (calle Herrero, 52) para disfrutar de trabajos de María con temática magdalenera. Nada más entrar, encontraremos ‘Dolçaina i tabal’, ‘La Magdalena’, ‘Ofrenda’ y alguna que otra mujer labradora. Pero también veremos una zona en la que los cuadros que se exhiben están relacionados con el mundo de las flores. “Hay alguna pieza donde la protagonista lleva algún tipo de flor, otra donde ves dentro del cuadro flores que destacan y otras donde las personas lucen tatuajes florales”, explica la artista, quien ha tenido que hacer un gran trabajo previo de organización y estructura de esta particular exposición. “Además, había que escoger bien las piezas teniendo en cuenta el lugar donde se exhiben. Hay que lograr que encajen perfectamente en la sala”.
Un estilo reconocible
Si hay algo que difícilmente es discutible es el estilo tan reconocible de María Griñó. En el Cau de l’Art se puede observar cómo, independientemente de si vemos un motivo magdalenero o un cuadro donde las flores son protagonistas, el trazo es suyo. Lo reconoce cualquier persona con un mínimo de conocimiento de la artista. Ella lo define muy bien: “Yo tengo una manera de dibujar especial. Mis obras son mujeres a las que solo se les ve un ojo; las bocas son muy pequeñitas y el pelo y los tocados tienen mucha fuerza. Son conceptos que nunca dejo de lado, por lo que están presentes en todas mis pinturas. Me gusta así. No quiero perder esa simbología en mi trabajo. Es mi mundo y lo que hace que cuando ves un cuadro a cuatro kilómetros ya sepas que es mío. Otra cosa es que te guste más o menos, pero eso que tienes delante sabes que es un María Griñó”.

La ilustradora detalla que cada artista cuenta las cosas que plasma en un lienzo de una manera, “y desde que empecé a pintar me llamó la atención la forma de llegar a las composiciones mentales de aquello que quieres dibujar. Yo lo hago a través de la observación detenida y pausada, y también escuchando a la gente. Luego sucede lo que sucede, porque ya sabes lo que ocurre cuando dos personas observan una misma obra…”. Y analizando esa manera distinta de percibir el arte, nos topamos con la razón por la que sus personajes solo ven con un ojo, mientras que el otro está cubierto por algún grafismo que suele estar enganchado a la cabellera, donde ella incluye la simbología con la que quiere mostrar lo que el cerebro está pensando. “Yo he trabajado durante muchos años como diseñadora gráfica y cerámica. Y es precisamente de ahí de donde salen esos elementos de los que te hablo, que están en el pelo de las mujeres que dibujo”.
Los personajes de María Griñó
¿Por qué María solo pinta mujeres solitarias? La respuesta es que todas son ella. “Son una proyección de mí misma. Cuando me encierro con el lienzo es porque estoy sintiendo algo en un momento muy concreto. Todos los personajes son María en diferentes formas gráficas. Lo de que solo hay una protagonista por obra también es fácil de entender. Es que yo en el estudio estoy siempre sola. Si no tengo a nadie a mi alrededor, ¿qué he de pintar que no sean mujeres solas? Cuando veas algún cuadro mío en el que hay más personajes, es porque en alguna salida que he hecho con amigos, algo ha sucedido que me ha llamado la atención”. Y de ahí, al lienzo.

En la segunda vida que tendrá la exposición ‘Arrels de Magdalena', se podrá ver una parte más reivindicativa de Griñó. “El arte es un arma poderosa, reivindicativa. Ahora más que nunca, sobre todo a nivel visual. Cuando algo es gráfico, el mensaje llega antes, casi no te hace falta ni explicarlo”. María da clases y cada día comprueba que la gente lee mucho menos de lo que afirma. “En los baños públicos, si en lugar de las figuritas del hombre y la mujer estuviera escrito que ese baño es para el hombre y ese otro para la mujer, nadie lo leería y todos se colarían al que primero quisieran entrar. Nadie lee. Tienes que poner un dibujo bien identificativo para que entiendan las cosas. Por eso te digo que el arte se ha convertido en un mensaje muy visual. A mí me mola acercarme a la gente que viene a la exposición y ver qué es aquello que les ha llegado de la obra y cómo la entienden. Eso es muy chulo y muy bonito, crear arte intentando que a la gente le transmita un mensaje, una reflexión, una sensación o un sentimiento”.
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