Libros y cómic

¿Es posible imaginar un futuro mejor? ‘Contra el descontento’ analiza la urgencia de la esperanza política

Cristina Monge gana el Premio Paidós 2026 con un ensayo ágil y certero sobre la devaluación del concepto democracia y la necesidad de construir colectivamente futuros deseables

  • Cristina Monge, autora de Contra el descontento.
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VALÈNCIA. “Vivimos con la sensación de que atravesamos crisis superpuestas que nos sitúan en una encrucijada irresoluble”, escribe Cristina Monge. Y en esa intersección de un tiempo y un espacio confusos, la politóloga y socióloga actúa como un Virgilio que lleva al lector de la mano pero no por los infiernos sino por una realidad reconocible. Un pasado reciente, un presente que duele y un futuro que desear. Eso es Contra el descontento: un ensayo que ofrece una panorámica de la situación del Estado español y su compleja relación con una democracia que, ahora que se celebra su aniversario, parece ponerse en duda cada vez más.

Monge, doctorada en la Universidad de Zaragoza y especializada en sostenibilidad, calidad democrátiuca y gobernanza de la transición ecológica, acaba de ganar con su nuevo ensayo el jovencísimo Premio Paidós de ensayo. Un galardón del grupo Planeta, valorado con 35.000 euros, que nació en 2025 con la intención de celebrar el 80.º aniversario de la editorial —que pertenece a Planeta desde 2003, cuando la adquirió a través de Espasa Calpe—, y de reconocer textos en torno a las humanidades y las ciencias sociales. La primera ganadora, la escritora argentina Tamara Tenenbaum, reflexionaba en Un millón de cuartos propios sobre la obra de Virginia Woolf y la situación actual de las mujeres. 

Aunque la vocación académica de su autora marca la voz de Contra el descontento, el nuevo Premio Paidós despliega con naturalidad y sin sentar cátedra razones  y argumentos contra la desesperanza ante el auge de las fuerzas de extrema derecha. Monge, que desde 2020 preside la asociación Más Democracia y colabora en medios como infoLibre, El País, Cadena SER o RTVE, quiere que la lectura de su ensayo sirva, sea útil. 

Tras libros como 15M. Un movimiento político para democratizar la sociedad (PUZ, 2017) o La gran oportunidad. Cómo acelerar la transición ecológica y fortalecer la democracia (Tirant lo Blanch, 2025), Contra el descontento es, fundamentalmente, un ensayo propositivo: no porque extienda recetas que sirvan para todo en forma de palabras vacías, sino porque anima a debatir, a pensar y a construir democráticamente una alternativa a quienes quieren participar de la democracia para acabar con ella.

De la indignación a la decepción

En el rol de ese Virgilio que nos guía, Cristina Monge dedica la primera parte de su profuso —que no dilatado pues su prosa funciona de forma precisa y concreta, casi se diría que periodística—, ensayo a investigar de dónde viene el descontento actual de la población para con el concepto ‘democracia’. Dibuja un retrato de una España, con puntuales contextos internacionales, que pasó del 15M y la ocupación de plazas que gritaban contra los desahucios, a la viralidad del mal, el miedo a la okupación y el like a Dani Desokupa. Un país cuyos votantes han visto en poco más de un lustro la entrada de Podemos en ministerios y la formación del autodenominado ‘gobierno más progresista’ de la historia de España, a un relevo en gobiernos autonómicos marcados por el auge reaccionario, con Vox a los mandos discursivos del PP. 

¿Cómo se explica este movimiento pendular?, nos preguntamos mientras leemos Contra el descontento. Imaginemos, por un momento, a una persona que cayó en coma tras el 15M, y se despierta hoy. ¿Cómo le explicaríamos que aquella indignación ha mutado en decepción? 

“Tendríamos que explicarle que el movimiento de indignación que generó el 15M dio lugar a dos fuerzas políticas. Una por la izquierda, Podemos; y otra por la derecha, Ciudadanos, heredero del primer Ciutadans, pero reinventado”, explica Cristina Monge, en conversación con Culturplaza. “Que llegaron a gobernar ciudades importantes, comunidades autónomas… que se sentaron en el Consejo de Ministros y que consiguieron cambiar muchas de las cosas que no funcionaban. Consiguieron introducir primarias en los partidos, que hablar de transparencia y rendición de cuentas no fuera una cosa exótica, que se hicieran grandes avances feministas, que las políticas ambientales cobraran protagonismo, que se pusieran en marcha políticas exigentes de protección social…” 

Sin embargo, Monge advierte que también tendríamos que explicarle “que algunos de los fallos de fondo del sistema no llegaron a solventarse; que siguió habiendo casos de corrupción, que grandes problemas como la vivienda no se consiguieron solventar; que los cambios culturales y políticos profundos como los que supone el feminismo se encontraron con resistencias, que no pocos de sus líderes crearon hiperliderazgos poco democráticos y enseguida dejaron de entender la evolución de la misma sociedad que les había llevado a las instituciones… y que, una vez convertidos en sistema, a ellos mismos les salieron ‘antisistema’ que se oponían a todo lo que sonara a democracia, feminismo, ecología…”. En opinión de la politóloga y socióloga, “se puede decir que la rabia cambió de bando, y entre los que llenaron calles y plazas en 2011 al grito de ‘no nos representan’ surgió el desánimo, la parálisis y la decepción, y ni siquiera fueron capaces de poner en valor lo conseguido”. 

  • Portada de ‘Contra el descontento’, ensayo ganador del Premio Paidós 2026. -

Recuperar la confianza 

En Contra el descontento, le comentamos a Monge, se desvelan las diferentes caras del descontento. La precariedad laboral, la situación insostenible del derecho a la vivienda o la desconfianza no solo en instituciones públicas sino también en medios de comunicación privados han dejado mella en la psique de todos nosotros. Una multitud aturdida ante tantos cambios, que o es incapaz o directamente no tiene fuerzas ni razones para imaginar un futuro mejor. Y en ello, las redes sociales no aportan más que miedo disfrazado de imágenes generadas por inteligencia artificial.

“Si cuando llegó internet con las redes sociales y se quebró el modelo de negocio de los medios de comunicación, éstos hubieran gozado de la confianza y credibilidad de la ciudadanía, probablemente la crisis no habría sido de tales dimensiones”, nos dice Cristina Monge. “En efecto, la tecnología obliga a repensar muchas de las claves del sector, pero hoy esto es especialmente complicado porque las tres crisis —la tecnológica, la financiera y la de credibilidad— han acabado estallando a la vez. 

Aún así, Monge, tanto en el libro como en nuestra conversación, se muestra esperanzada y militantemente convencida de que no todo está perdido. “La política interesa; de hecho, desde los primeros años del siglo XXI no ha dejado de interesar —basta ver niveles de audiencia de tertulias políticas, por ejemplo—; la participación electoral no desciende; no hay una impugnación mayoritaria a la democracia… Yo creo que el problema es que se desconfía de la política porque no se percibe como útil ni como capaz de abordar los desafíos que tenemos por delante”.

Y añade que “los intentos de acercar las instituciones a la ciudadanía por medio de procesos de participación no han funcionado, no han conseguido su fin último, que es la recuperación de esa confianza. Es necesario ensayar nuevos dispositivos de deliberación, de cocreación, que pongan a la ciudadanía ante los dilemas y contradicciones actuales, y al mismo tiempo recuperar espacios de encuentro donde se reconstruya lo común. Y todo esto, con el objetivo que para mí hoy es fundamental: construir un futuro al que queramos llegar, un futuro deseable en el que imaginemos cómo hacer de los retos del presente —la IA, la transición ecológica y los movimientos de personas— una oportunidad”. 

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