VALÈNCIA. Una obra propia, una que le ha marcado y otra que le gustaría haber hecho para dar forma a un reto: autodefinirse en tan solo tres piezas. Desde Culturplaza proponemos a diferentes agentes culturales valencianos jugar a los autodefinidos para conocer mejor su trabajo, gustos e inquietudes, y todo ello a través de las piezas (propias y de otros) que mejor captan su esencia.
En esta peculiar biografía los artistas se ponen frente al espejo para describirse a través del arte que les rodea.
Hoy juega a los ‘Autodefinidos’ el director Jordi Núñez.
Una obra propia
- ¿Qué trabajo encapsula mejor tu esencia?
-Pedanía
Pedania es el proyecto que mejor resume cómo me interesa acercarme al cine: desde la escucha, el tiempo compartido y la memoria. Acompaña a una pareja mayor de las pedanías del sur de València mientras recorren lugares y recuerdos que ya solo existen para ellos. Entiendo el cine como una forma de cuidado y de acompañamiento, más que como un lugar de imposición o de juicio. En ese sentido, Pedania conecta directamente con mi manera de mirar y de estar en el mundo y dibuja, en parte, el tono hacia el que me dirijo.
Una obra prestada
- ¿Qué pieza de otro creador te ha marcado?
-Tokyo Story
Tokyo Story es una película que me acompaña desde que descubrí a Ozu. Me conmueve su manera de observar el paso del tiempo, la distancia entre generaciones y un afecto que no siempre encuentra palabras. Es un cine sereno y atento, que confía en la sencillez y en la repetición para hablar de cosas esenciales. Su forma de filmar la vida cotidiana sin dramatizarla, dejando que la emoción aparezca casi sin darse cuenta, me recuerda que, a veces, lo más importante sucede en los márgenes.

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Una obra soñada
- ¿Qué obra de otro creador te habría gustado hacer?
-Mary Poppins.
Mary Poppins puede ser una de las películas que más han marcado mi imaginario. Me habría gustado hacerla por su capacidad de combinar lo cotidiano con lo mágico, lo doméstico con la fantasía, sin perder nunca una humanidad muy clara. Habla del cuidado, de la familia y del tiempo compartido desde el juego, la música y la imaginación, a través de un artefacto hollywoodiense muy gustoso. Ese equilibrio entre ligereza y emoción, entre espectáculo y verdad, es algo que me sigue fascinando y a lo que aspiro, de alguna manera, en mi propio trabajo.

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