Libros y cómic

DIBUJADO POR LUIS BUSTOS

'Meseta': un cómic 'noir' sobre el poder de las clases políticas en España

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VALÈNCIA. Las carreteras españolas tienen un aura totalmente diferente a las del resto de Europa. Cuentan con desvíos de lo más curiosos, caminos plagados de bares y clubes de carretera de muy mala muerte, y también tienen áreas de servicio que parecen sacadas de los años 70. Entre caminos mal asfaltados y peajes carísimos se encuentra Meseta (Astiberri), un cómic noir de Luis Bustos en el que viaja entre Barcelona y Madrid para hablar de una noche eterna que acaba en un club llamado Divina Cvstodia. Y con un viaje que hará parada el próximo 28 de febrero en el Salón del Cómic de València, donde estará el autor presentando este trabajo y firmando algunos ejemplares.

Entre desvíos, sangre y seres casi mitológicos, Bustos dibuja a Viri, Pablo y Ramón a lo largo de un viaje sin final que transcurre entre viñetas blancas y negras. Haciendo un excelente retrato de la situación política y social española, Bustos encuentra en este cómic el lugar perfecto en el que emprender un camino de carretera “mesetario en una España en estado de excepción”. Para ello crea un lugar, el club Divina Cvstodia, en el que los grandes magnates del país campan a sus anchas ajenos al mundo que ls rodea.

La motivación principal de Bustos tras este viaje que se realiza entre tintas negras es escribir sobre la España actual, poniendo el foco en “la condición social y política que estamos viviendo actualmente”. Para ello se basa, en parte, en algunas de las conversaciones de las que ha sido partícipe en estos últimos años en viajes compartidos. “El libro surge también de las conversaciones que he tenido en algunos blablacars, lugares en los que se encuentran todo tipo de personas que tienen opiniones que a veces son interesantes y a veces polémicas. De estos encuentros reuní varias notas con la idea de crear algo”.

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Algo que ahora se materializa en un cómic dibujado en blanco y negro y que engloba a todos esos personajes curiosos que alguna vez han conversado con Bustos en algún viaje. Junto a Viri, Pablo y Ramón el autor se esconde en el maletero para escuchar sus conversaciones y desviarlos hacia el club Divina Cvstodia, donde está el meollo de la trama. En este lugar hace que sus protagonistas se codeen con “personas con dinero que conspiran” y que nunca llegan a concretar lo que están pensando ni haciendo. Un diálogo que se refleja con frases inacabadas y códigos secretos que ni el lector llega a percibir del todo.

Estas conversaciones tan enigmáticas están basadas también en algo que le podría haber pasado a Bustos. Las refleja inspirándose en los encuentros de una conocida con ciertas personas de las “altas esferas de la sociedad”: “Siempre me contaba que cuando les oía hablar nunca concretaban del todo qué estaban haciendo, y me interesaba reflejar esa parte de poder y enigmática dentro del club”. Estas conversaciones se cuelan entre las viñetas de este trabajo que avanza a ritmo de thriller y que introduce al lector en un espacio en el que entre el blanco y negro, se distinguen las lágrimas y la sangre.

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Presentando un espacio sectario, Bustos introduce en el club a todo tipo de personajes, cada cual más raro, que intentan que los protagonistas de la historia se desvíen de su viaje. Jugando con la poética del cómic y con el dibujo, Bustos se sumerge también en la figura del Minotauro para hablar de los grandes protectores del club y de los códigos sobre los que se rige: “Juego con transformar el cómic hacia una historia de terror que tiene lugar en un contexto muy español. El toro, la señora mayor y la simbología que les rodea me sirven para representar un ambiente malsano, tenso y lleno de peligro en el que los protagonistas se ven obligados a sobrevivir”. Con un trabajo que termina, como no puede ser de otra manera, en un área de servicio, Bustos consigue que el lector se estremezca hasta leyendo el cómic a la luz de la mesilla de noche.

El motivo real es generar una historia de terror con los seres que nos acompañan en el día a día, aquellos a los que no les importa debatir sobre todo en un coche compartido y que se creen saber más que nadie. Los protagonistas son personas de a pie con ideas muy radicales y con bastante poder: “El cómic me sirve para hablar de cómo de monstruoso puede llegar a ser el ser humano, pongo el foco en esas personas que intentan revertir los avances sociales o políticos que hay en el país e intentan instaurar un nuevo tipo de Estado que mira hacia el pasado”. Un pasado para el que hay que dar marcha atrás y perderse en una meseta anticuada que sigue vendiendo latas de aceitunas y casetes en sus bares de carretera.

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