En 1963, la relación entre los temas fantásticos y las comedias de situación no era demasiado fluida. Estaba Topper, las aventuras de un hombre que podía ver y escuchar a una pareja que había regresado de entre los muertos para complicarle la vida. Y la célebre Mister Ed, protagonizada por un caballo que solamente conversaba con su dueño. En aquel mismo año, el mundo occidental vivía con fascinación los avances del programa espacial de la NASA.
John L. Greene pensó que sería bueno rentabilizar ese interés y escribió una comedia televisiva en la que el protagonista era un marciano en la Tierra. Ese factor —conocido como el «pez fuera del agua»— acentuaba aún más las posibilidades cómicas. Fue el productor Jack Chertok quien presionó para que el protagonismo recayera en el alienígena y no en el humano. Con Mi marciano favorito (My Favourite Martian) se abrió la veda para comedias protagonizadas por personajes fuera de lo común como la genio de la lámpara de Mi bella genio o la bruja de Embrujada.
La premisa del guion era la siguiente. Un eminente antropólogo originario de Marte, de nombre Exigius 12 ½ (Ray Walston) y con una edad de 450 años, choca con una nave terráquea durante una misión. La suya cae en el desierto de California. Su aspecto juega a favor, ya que Exigius parece un humano, salvo cuando aparecen las antenas que emergen de su cabeza. También tiene poderes prodigiosos: con las antenas en marcha se vuelve invisible, puede leer pensamientos ajenos, se comunica con los animales y puede congelar objetos o personas. Y, por si fuera poco, puede trastocar el tiempo y viajar en él. La ayuda llega con Tom O’hara (Bill Bixby), un joven reportero que había ido a cubrir el vuelo de la nave que causa el accidente de Exigius. O’Hara se compadece del marciano y se ofrece a darle cobijo en casa. Para evitar problemas, ambos se inventan que es su tío, Martin O’Hara.

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Una serie con gran presencia femenina
La recepción de la serie fue entusiasta. «Gustará tanto a jóvenes como a viejos», dijo el Atlanta Journal, mientras que el Denver Post destacó que era «una fantasía muy bien escrita». La serie era divertida y original y, además, se emitía justo antes del Ed Sullivan Show, uno de los programas más vistos de la época (entre otras cosas, fue el responsable de que la beatlemanía contagiara a Estados Unidos una vez los Beatles pasaron por el show). También aportó algunas novedades al medio. Hasta su estreno, ninguna serie de televisión había contado con ocho personajes femeninos. Entre ellos destacaba el de Lorelei Brown (Pamela Britton), la casera de O’Hara, que tiene la virtud de aparecer siempre cuando menos se la necesita. Eso no será un impedimento para que surja una gran atracción entre el marciano y la arrendadora, pasión que nunca llega a consumarse porque Martin sabe que tarde o temprano tendrá que regresar a casa.
El tema central de la serie también jugó un papel importante en el devenir de la música pop. Compuesto por George Greeley, estaba interpretado por Paul Tanner, y se caracterizaba por un sonido extraño que se identificaba con el espacio exterior. Dicho sonido provenía del Theremin —considerado uno de los primeros sintetizadores— y que se tocaba haciendo oscilar la mano delante de la antena del instrumento. La sintonía llamó la atención de Brian Wilson, que convocó a Tanner para trabajar con Beach Boys. El resultado de aquella colaboración fue el sonido casi extraterrestre que caracterizaba a la canción Good Vibrations.
Los poderes del marciano generaban momentos muy divertidos, como cuando sacaba a relucir sus antenas. Aunque para momento impagable, ese en el que, manipulando el tiempo, consigue que Leonardo da Vinci visite el presente. Los efectos especiales eran rudimentarios. La nave de Martin estaba inspirada en un modelo de Jaguar de 1962, pero estaba hecha de madera y cubierta con pintura plateada. Así y todo, funcionaban y añadían atractivo a la serie.

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Bill Bixby (que años después redoblaría su popularidad dando vida al doctor Baxter en El increíble Hulk) se llevaba de maravilla con el veterano Walston. Ambos eran aficionados a la magia y de él dijo que a su lado había madurado como actor y que esos cambios eran más que notables si se comparaban la primera y la tercera temporada. Por desgracia, no hubo una cuarta.
A Mi marciano favorito le ocurrió lo de siempre. Subieron los costes de producción (sobre todo a partir de la tercera, cuando empezó a emitirse en color), mientras que las audiencias iban en descenso. Las tramas se volvieron repetitivas y para intentar frenar el bajón se decidió crear nuevos personajes que no encajaban con la premisa original de la serie. Ray Walston era el que más a disgusto estaba con la situación y le dijo a la cadena que si había una cuarta temporada, mejor no contasen con él. Finalmente, no la hubo.
Perdido en el espacio
A medida que las audiencias flojeaban, los guionistas empezaron a introducir nuevos personajes. Uno de ellos fue Andrómeda (Wayne Stam), el joven sobrino marciano de Martin, que acababa también en la Tierra. Su inclusión buscaba atraer un público más juvenil, pero el personaje desapareció después de un episodio sin dejar rastro. Jamás se aclaró qué había sido de él.
La serie en datos
Duración: Tres temporadas emitidas entre el 28 de septiembre de 1963 y el 1 de mayo de 1966. Emisión en España: Estreno en TVE en 1968. Premios: En 2004 y 2006 fue nominada a tres categorías de TV Land Awards. la sintonía: My Favourite Martian Theme Song fue compuesto por George Greeley. ¿Cómo verla?: En DVD.

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* Este artículo se publicó originalmente en el número 140 (octubre 2026) de la revista Plaza