Entrevista

Educación

Javier Urra: "Tenemos que poner el detector y el tratamiento de los trastornos mentales en la etapa infantojuvenil"

Entrevista al Dr. en Psicología y director del vademécum 'Salud mental y bienestar emocional en la escuela'

  • El Dr. en Psicología Javier Urra.
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VALÈNCIA. Javier Urra (Estella, Navarra, 1957) es doctor en Psicología y el director del vademécum 'Salud mental y bienestar emocional en la escuela', presentado recientemente en la ciudad de València. Con motivo de la publicación de este libro, Urra atiende a este periódico para abordar las principales claves del documento y repasar de manera general la situación actual de la salud mental en niños y adolescentes. 

El vademécum consta de un total de 115 preguntas que parten de inquietudes que el profesorado ha planteado al observatorio de la salud mental en la escuela creado por Siena Educación bajo la dirección del propio Urra. Entre las preocupaciones se encuentran los efectos de la red social TikTok. "Es como una madriguera, te va atrapando y es muy difícil salir de ahí", apunta el entrevistado. 

Este centenar de cuestiones están respondidas por "un equipo de grandes clínicos españoles". "Todas estas cuestiones las hemos trabajado muchísimo todos los clínicos para dar una respuesta breve que quepa en un libro de bolsillo", apunta el doctor en Psicología. 

En concreto, se han editado 27.000 ejemplares que se están entregando en mano a colegios, centros de educación especial y aulas hospitalarias. "Al final del libro, además, hay un código QR que permite que el profesorado nos pueda plantear preguntas y cuestiones sobre los contenidos del vademécum. De esta manera, el libro va a estar siempre vivo y vamos a ir dando respuestas a las necesidades del profesorado", explica el director del proyecto. 

P: El documento trata de responder a 115 preguntas que pueden surgir en el día a día de las aulas. ¿Qué tipo de situaciones son más frecuentes en los centros educativos?

R: La gente y los medios de comunicación hablan mucho del acoso escolar, pero no es el tema que más preocupa en el proceso de la educación. Presentan más preocupación la depresión, la existencia de niños sin ilusión por la vida, y la ansiedad como precursora de la angustia. 

Nuestra idea no es que el profesor sea un clínico, sino que sea el detector. Yo lo defino como un fonendoscopio de la realidad. Su papel es el de captar que un chico llega al colegio desarropado, sucio, mal, con mucho sueño… O cuando un chaval no tiene amigos y lo único que puede hacer es empantallarse porque no tiene con quién salir fuera de las aulas. También ver el caso de que un alumno vaya con manga larga a las aulas en junio, cuando hace tanto calor. Todo ese tipo de cosas las detecta el profesorado. Por tanto, lo que buscamos es que, cuando vean algo que es una alarma, nos lo hagan saber a los clínicos para ver cómo se puede tratar todo esto. 

¿Además de la salud mental del alumnado, qué aspectos pueden analizarse sobre el bienestar escolar?

Hace una década, el 60% de los profesores iba muy feliz a las escuelas. Hoy, ese porcentaje ha disminuido hasta el 36%. Esto quiere decir que hay un problema en lo que acontece en las aulas que genera mucha desazón a los docentes. Tenemos que ver qué está pasando, cómo formamos a los profesores y qué apoyos tienen de los padres. 

De hecho, un tercer vector son las características de las propias familias. Hemos empezado por las características de la salud mental de los alumnos mediante el vademécum, pero este es un proyecto de largo recorrido.

¿El sistema educativo dota a los docentes de los recursos suficientes para actuar frente a las problemáticas de salud mental del alumnado?

Cuando yo estudié éramos 50 alumnos y todo funcionaba muy bien, pero no entrábamos en este tipo de temáticas. Ahora, las aulas suelen tener 27 alumnos y están en plena inclusión. En España tenemos un orientador educativo por cada 800 alumnos, cuando la Unesco dice que deberíamos tener uno por cada 250 escolares. La dotación, en ese sentido, es muy mejorable. 

¿Más allá de reducir la ratio de los equipos de orientación, qué otras políticas permitirían mejorar la promoción de la salud mental que se ejerce desde las escuelas?

Que haya más salud en la sociedad. Existe una patología social que hace que golpee tanto la ludopatía, las drogas o la violencia de género. Todo eso genera mucho más que desazón en los alumnos. El ser humano es biológico, de ahí nace el temperamento. Es el guía de las circunstancias, de donde surge el carácter. Y luego está la personalidad, que es una característica que podemos variar. Hay aspectos que se heredan, pero hay otros que dependen de que el entorno sea o no saludable. 

  • Presentación del vademécum en València. -

Si tenemos una sociedad patológica en muchos aspectos, los niños van a sufrir. Tan es así que el 70% de los trastornos mentales de adultos tienen su etiología en la infancia. Por tanto, tenemos que poner el detector y el tratamiento exactamente en la etapa infantojuvenil. 

¿Sigue pesando el estigma a la hora de actuar en los colegios frente a los problemas de salud mental del alumnado?

No, está pasando lo contrario. Antes los padres no querían que le pusieras determinadas etiquetas a sus hijos porque los estaban estigmatizando. Hoy podríamos decir que estamos en un país muy medicalizado, con muchísimo consumo de psicofármacos. 

Hay progenitores que van buscando un diagnóstico que diga lo que le pasa a su hijo. La sociedad necesita mucho aspecto clínico. Esta es una sociedad muy narcisista y todo eso repercute en nuestros niños. 

El vademécum dedica un apartado a abordar el autocuidado del profesor. ¿Cómo debe formarse a los docentes en esta materia? 

El profesor tiene que saber que tiene un trabajo bello que da explicación a una vida, que es trabajar con y para los alumnos. El profesor tiene que tener herramientas, criterio y capacidad de resiliencia. Por tanto, debe haber apoyo dentro de la propia institución hacia el propio docente. Pero tenemos también qué ver cómo se forma a los profesores. Los alumnos de nuestro máster nos reconocen que no han recibido ninguna formación en aspectos emocionales, relacionales y vivenciales de los alumnos. 

Lo que tenemos que hacer es preparar el profesorado para trabajar estos aspectos sin convertir las aulas en un lugar de terapia global. Tenemos que hacer muchos cambios en la sociedad pero, mientras tanto, nosotros hemos creado un vademécum y un máster por y para los profesores.

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