CASTELLÓ. La Generalitat ha concedido a la Universitat Jaume I (UJI) una subvención de 893.000 euros para la "construcción y actualización de edificios e infraestructuras de I+D+i". La ayuda, tal y como publicó el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV) este pasado 23 de marzo, se extiende al total de las universidades públicas valencianas y cuenta con un montante final de 6,7 millones de euros. Su finalidad es la de apoyar a las instituciones educativas a efectuar obras de nueva construcción, reformas y ampliaciones de edificios dedicados a la investigación de excelencia, la innovación y la transferencia tecnológica.
En su caso, la UJI va a destinar la cuantía recibida al proyecto de ampliación y equipamiento del Centro de Investigación en Robótica y Tecnologías Subacuáticas (CIRTESU). La obra, en marcha desde el 17 de marzo y que cuenta con un presupuesto de adjudicación de 1,8 millones de euros, está cofinanciada por la propia universidad y la Conselleria de Educación, Cultura y Universidades a través del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), mientras que es una UTE formada por Civicons Construcciones Públicas SL y Symelec SL la que se está haciendo cargo de su ejecución.
La ampliación incluye, por un lado, la construcción de un canal de experimentación hidrodinámica de grandes dimensiones para la generación de corrientes, olas y con compuertas para aislar zonas y, por otro, la creación de un laboratorio para el análisis de ventilación (con una columna vertical multifásica de más de 15 metros de altura) y el desarrollo de sistemas de cultivo de especies vegetales marinas dedicadas a la alimentación de peces.
No solo eso, sino que gracias a la reforma, también está previsto instalar una zona aislada para la experimentación comportamental (con modelos biológicos, talleres mecánicos, de electrónica y de desarrollo) y el montaje y almacenamiento de vehículos autónomos submarinos (AUVs), además de despachos, salas comunes, para seminarios y reuniones.
Estos equipamientos se suman al tanque de agua semisoterrado de doce metros de largo por ocho de ancho, con una profundidad de cinco metros y una capacidad de medio millón de litros, con el cual el CIRTESU inició su actividad a finales de 2020. Por aquel entonces, el centro se convirtió en una de las pocas instalaciones a nivel europeo en contar con esta serie de características.
Por último, para aumentar la sostenibilidad del edificio, se ha diseñado una zona transitable en la azotea con un depósito de agua en altura, antenas para el control remoto de los AUVs situados en el puerto o el mar, una disposición de estaciones de medición del clima, paneles solares o una zona de recogida del agua de la lluvia.
Un espacio clave en la transferencia de conocimiento hacia la industria
Con la actuación en el Centro de Investigación en Robótica y Tecnologías Subacuáticas, desde la propia universidad explican a Castellón Plaza que lo que se busca es "consolidar al CIRTESU como un espacio clave en la transferencia de conocimiento hacia la industria, lo cual se verá reflejado no solo en los avances científicos y tecnológicos, sino también en la creación de empleo altamente cualificado y el fortalecimiento del tejido industrial local".
"La ampliación del CIRTESU también tendrá un impacto significativo en el ámbito educativo, proporcionando infraestructuras de primer nivel para la formación de nuevos profesionales en el campo de la robótica y las tecnologías subacuáticas, además de potenciar la colaboración interdisciplinar, los resultados científicos y el fomento del talento", sentencian.
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